sábado, 13 de junio de 2015

RAFAEL CORREA ES UN MODERNIZADOR CAPITALISTA, LOS MOVIMIENTOS SOCIALES LE TIENEN SIN CUIDADO

Entrevista del Diario El Clarín de Chile

Con una mirada crítica hacia el proceso político que vive Ecuador desde hace ocho años, conversamos con el periodista Pedro Armendariz acerca de su reciente visita a aquel país.  

¿Cuándo fue la primera vez que estuviste en Ecuador?
Viví en Quito del 70 al 72, tenía dieciocho años cuando llegué, en abril del 70. El pasado mes de abril, que estuve allá, hacía justo cuarenta y cinco años, que han pasado volando. Entre medio he vuelto al menos diez veces, algunas por varios meses y otras por semanas.

¿Cómo recuerdas al Ecuador que conociste en 1970?
Bueno, lo más importante es el grupo de grandes y queridos amigos que tengo hasta hoy. Vivir allá me abrió los ojos hacia el continente, la presencia indígena tan importante y masiva fue muy impactante, también el centro colonial de Quito, la historia viva y presente. Viajé mucho por el país, por costa, sierra y selva, es muy impresionante la variedad y la exuberancia que generan el sol ecuatorial y las lluvias en la tierra fértil. Todo era nuevo, la cadena verde de valles andinos, la selva y la costa a un lado y otro, los contrastes geográficos, étnicos, de lenguaje y manera de ser, los serranos y los costeños, en fin, una belleza extraordinaria.

El 70 estaba empezando la explotación en grande del petróleo amazónico. Unos camiones desmesurados traídos de los Estados Unidos transportaban los gigantescos tubos para tender el ducto que va de la selva al mar. Recuerdo que mientras los camiones gringos hacían polvo y plagaban de hoyos enormes las carreteras que cruzaban el país a todo su ancho, se hablaba de que con el petróleo sí que llegaría al fin el desarrollo y se acabaría con la pobreza congénita. Desde entonces la economía ha estado fundamentalmente ligada y condicionada por los avatares y vaivenes de la extracción de petróleo y su precio de venta.

¿Y cuál crees que sería el balance de estos cuarenta y cinco años petroleros?

Bueno, es muy compleja su influencia, abarca a todo el país, a su economía, a la política y a la mentalidad de la gente. En la selva han sido afectados los pueblos ancestrales, que hasta el día de hoy se oponen y sufren la violencia del sistema. Comparto lo que escribió Alberto Acosta, en un libro que se llama  La Maldición del petróleo, -está en Internet- donde analiza los efectos culturales, económicos, políticos y sociales que ha tenido el dinero proveniente del petróleo. En general, corrompe la sociedad y distorsiona la vida social, política y económica, creando una dependencia de aquella fuente que actúa como inhibidor de otras actividades económicas productivas. Luego están los pueblos afectados que para la mayoría de la población del país y del mundo, no solo al gobierno, me parece que importan poco o nada. Y la naturaleza que se ve afectada gravemente con la intervención y la contaminación.  

¿Qué pasa actualmente con el petróleo en el gobierno de Rafael Correa?

Se ha incrementado su extracción, ampliando la llamada frontera extractiva, sumando nuevos territorios a la explotación, con nuevos pueblos afectados en la Amazonía.

Este gobierno ha podido traspasar límites que hasta ahora la oposición de los movimientos sociales habían impedido cruzar durante los gobiernos neoliberales. Esta me parece la mejor prueba de lo que afirma Pablo Dávalos en su reciente libro sobre el gobierno de Correa, que lleva por título “Alianza PAIS o la reinvención del poder. Siete ensayos sobre el posneoliberalismo en el Ecuador”. En él Dávalos sostiene que el posneoliberalismo no es más una vuelta de tuerca, un replanteamiento del neoliberalismo.

El caso más visible del rumbo tomado por el gobierno respecto al petróleo, ha sido la decisión de sacar el crudo del Parque Nacional Yasuni, reserva biológica habitada por pueblos ancestrales que no quieren mantener contacto con nosotros y nuestro sistema.
El gobierno se negó a celebrar un plebiscito sobre el futuro del parque, a pesar de que un gran movimiento social reunió las firmas necesarias que exige la ley para convocarlo.
La brusca baja del precio del petróleo ha cambiado el curso de la economía y será creciente su efecto en la política.

¿Cómo ha sido la relación del gobierno con los movimientos sociales?

Es una larga historia y un gran equívoco internacional. En un principio prácticamente todos sus integrantes apoyaron la candidatura de Rafael Correa el 2006, y sus primeros pasos en el gobierno a partir del 2007.

A poco navegar se empezaron a desembarcar, y ya desde hace años las organizaciones indígenas, campesinos, de trabajadores y estudiantes, viven un enfrentamiento activo y constante con el gobierno, que los combate activamente.

El propio Correa los ataca duro y parejo diciendo que son izquierdistas infantiles y ecologistas ingenuos. A los indígenas los increpa preguntando cómo prefieren seguir viviendo pobres y con la riqueza del petróleo y las minas bajo la tierra. Son dos visiones y dos lenguajes incompatibles, Correa es un modernizador a todo trance, los deseos de los indígenas, de los ecologistas, de las feministas, de los educadores alternativos, de los jóvenes le tienen sin cuidado, y los ve como enemigos, y no se equivoca.

Los movimientos sociales y las izquierdas no oficialistas, que están ambos a la izquierda del gobierno, han sido muy afectados, debilitados por la acción gubernamental, que a través de distintos medios les ha expropiado el lenguaje y los símbolos propios, y los ha reprimido e intentado borrar del mapa. Cuando Correa combate y estigmatiza a los opositores al gobierno, pone en el mismo saco a los de derechas, centros e izquierdas.

 ¿Y cómo viste el periodismo en el Ecuador?

El gobierno tiene una estructura de información y propaganda de gran calado, con una batería de medios de difusión y una carga de mensajes, en cantidad y contenido, abrumadora.

Para enfrentar la situación mediática adversa que se le presentó al asumir, construyó durante estos ocho años de cómodas mayorías parlamentarias, y un poder presidencial apabullante, una malla de instituciones compuesta por la Secretaría Nacional de Comunicación; la Superintendecia de Información y Comunicación; y el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información  y Comunicación. El marco de actuación lo determina la Ley Orgánica de Comunicación.
 
Con este entramado enfrenta a los medios y a sus contenidos, y establece con ellos una relación  bajo una lógica de dominio, estableciendo en la vida social en su conjunto una especie de supervoz oficial prominente, siempre presente en los medios, que aparece sobre el conjunto de las imágenes, informaciones, conceptos e ideas que emiten los medios en general, y en particular los más importantes del país, a los cuales fiscalizan con lupa.

Este despliegue de fuerza no ha tenido como contrapartida el florecimiento de una comunicación social popular, de medios alternativos, o de una profusión de revistas y diarios autónomos e independientes, o radios y televisiones comunitarias.   
 
Reina una cautela evidente en los medios de oposición, y creo que no es para menos, tomando en cuenta que para el gobierno el medio que no es incondicional es simplemente un medio enemigo a combatir de palabra y de obra.

He visto al presidente Correa en la televisión, en un acto público transmitido por cadena nacional, tomar un ejemplar del diario La Hora y despedazarlo en cámara. Más tarde fui y compré tal diario para ver qué causaba tal ira, y me encontré con un periódico modesto en páginas, de oposición y de buena calidad su periodismo. A los pocos días la Superintendencia de Información y Comunicación le abrió un proceso con multa de algo más de tres mil dólares por no informar en su edición de Loja sobre la cuenta de gestión  del gobernador provincial. El gobierno quiere relacionadores públicos, no periodistas, y menos críticos, esta es la verdad.
 
Pobres periodistas a sueldo del gobierno que trabajan escudriñando todos los días los medios tras lo sancionable de acuerdo a una ley redactada con tal fin. Imagínate que la encargada de esta tarea de control y sanción, la Superintendencia de Información y Comunicación, es quien escruta a los medios, aplica las sanciones, determina las multas y, por si fuera poco, atiende los reclamos y apelaciones que se hacen a sus decisiones y decide que hacer con ellos. Es algo inaudito.

Me llamó también la atención el carácter y el tono de la política discursiva del gobierno, su retórica extraordinariamente paternalista. Cuando un gobierno me machaca con que es un padre, o una madre como en nuestro caso, que no pega ojo velando por mi libertad, bienestar y seguridad, me atosigo y me rebelo. Tienen una tendencia a tratarnos como niños dóciles, crédulos, ingenuos, bobos que no dejamos de caer en la trampa.

O sea no solo hay un intento, mayormente logrado, de control de los actores de los medios y del flujo comunicativo. En el camino de construcción del sistema de dominación política del gobierno, así como se ha criminalizado a los dirigentes de los movimientos opositores, se lo ha hecho, con sus propias características, con los medios y los periodistas que no comulgan con el oficialismo, a su izquierda y a su derecha.

 

miércoles, 25 de febrero de 2015

BOLIVIA, PERÚ Y CHILE: EL FUTURO PASA POR COMPARTIR



Por Pedro Armendariz

Es doloroso y una pérdida de tiempo el estado actual de las relaciones oficiales entre Chile, Perú y Bolivia. Países destinados a la vecindad, requieren del cumplimiento de la responsabilidad histórica por parte de sus dirigentes de buscar y encontrar caminos de integración efectiva y creciente entre ellos.

El clima de las relaciones se ha ido enturbiando los últimos meses, es preciso ponerle coto lo antes posible. La iniciativa debe venir de las máximas autoridades de los tres países, en una acción ejemplar para nuestros pueblos y el mundo. Y ser seguida, sino impulsada, desde la propia sociedad.

Construir el reencuentro de los tres países. Reto político de primer orden hoy en América del Sur.

Las posiciones actuales son irreconciliables, con características que amenazan con eternizar el conflicto, con el evidente riesgo de que se enrede y envenene más y vaya ganando en intensidad.

Las actuales posiciones son las que hay que revisar, cambiando en los tres países hacia unas que nos permitan solucionar el problema.

Si el centro del litigio es la propiedad del territorio, la solución quizás vaya por ser capaces los tres países de convivir en un territorio compartido determinado de integración.

En los hechos hay, entre chilenos, bolivianos y peruanos, más integración de la que, por lo general, se suele creer. Mucha gente va y viene entre ellos o vive en un país que no es el de su nacimiento. Hay relaciones comerciales intensas. Para no mencionar las enormes confluencias y similitudes culturales. El futuro pasa por compartir.

domingo, 15 de febrero de 2015

OJO DE AGUILA SOBRE DON FRANCISCO

Por ojodeaguila

Este animador le ha hecho un gran daño a la cultura en Chile, y particularmente a la cultura popular. Siempre se ha burlado de los pobres mediante una ironía y un sarcasmo de mal gusto. Trajo a Chile modelos de programas de televisión, Sábados Gigantes entre ellos, que son una copia de USA. Fue el primero en ligar fuertemente la televisión y la publicidad comercial en Chile. Durante la dictadura siguió con el espectáculo como si no pasara nada, enriqueciéndose mucho. La Teletón, también copiada de USA, es símbolo de capitalismo neoliberal y falta de seguridad social en el país. Don Francisco es un señalado ejemplo de la mediocridad y superficialidad que ha sumido a Chile los últimos cuarenta años.

(Tomado  del diario El país de Madrid del 08/07/2012)

miércoles, 4 de febrero de 2015

HUMBERTO MATURANA: "EL CURSO DE LA HISTORIA SIGUE EL CAMINO DE LOS DESEOS"


Por Pedro Armendariz

El actual sistema económico glorifica la competitividad entre las personas como un gran valor, supuesto generador de riqueza y progreso. Refiriéndose a la ética de la conducta competitiva, en esta entrevista el biólogo Humberto Maturana afirma exactamente lo contrario, señalando que “la competencia es irruptora de lo social porque es una relación que se funda en la negación del otro. Bajo condiciones de competencia no hay colaboración, la que para poder existir requiere la existencia de aceptación mutua”.

¿Usted niega la posibilidad de una “sana competencia”?

-Los economistas hablan de competencia y de su importancia para el progreso económico, y hablan también de una sana competencia. Yo pienso que eso de una sana competencia no existe, porque en el momento que uno acepta al otro como un legítimo otro, por ejemplo en una transacción comercial o en una empresa de producción de algo, surge la colaboración.

¿Los animales no compiten entre ellos?

-Hay teorías económicas que pretenden tener un fundamento biológico: la competencia de los seres vivos en la naturaleza. Pero resulta que Darwin toma la noción de competencia de los economistas ingleses. Yo pienso que en la naturaleza no existe competencia. En el espacio humano sí, porque la competencia, o a aquello a lo que nos referimos como competencia en el espacio humano, que muchas veces queremos dulcificar de alguna manera, implica la negación del otro, el otro tiene que ser distinguido como otro, y eso pasa en el lenguaje, no pasa sin lenguaje.

¿En qué momento histórico cree usted que se incorpora la competencia en la existencia humana?

-Yo creo que eso tiene que ver con el origen de la cultura patriarcal nuestra. Tiene que ver con vivir la vida en la lucha y en la apropiación. El patriarcado no tiene que ver con lo masculino. Tiene que ver con la emoción de apropiación y exclusión, y eso surge, yo pienso, en la historia, con el origen del pastoreo en Asia. Ahí aparecen la apropiación, la exclusión del otro, la defensa de lo apropiado, la lucha, los instrumentos de cacería se transforman en armas, pasando a ser instrumentos de exterminio. Se inicia el control de la sexualidad de la mujer. Surge toda una serie de cosas que a la larga, en la medida en que se transforman en modos de vida dominantes, llevan en una cierta dirección que es la competencia.

¿Cómo explica usted la existencia de clases sociales antagónicas?

-Yo creo que la noción de lucha de clases, y las clases, surgen precisamente porque hay establecimientos de bordes de aceptación mutua. Si yo no establezco borde de aceptación mutua no tengo clase.

¿Al determinar un borde se conforma una identidad?

-Se crea una identidad de un grupo, de una categoría de persona, porque yo establezco un borde que me define la categoría, que puede ser económica, que puede ser intelectual.

Lo que usted llama el borde, ¿se establece?

-Es algo que se establece, y en el espacio es funcional o tiene una justificación argumentativa.

¿Y la teoría marxista que dice que el borde depende de la condición económica?

-Pero resulta que las condiciones económicas llevan a establecer un borde sólo en cuanto uno le niegue al otro el acceso a algo que uno restringe para sí desde un punto de vista económico. O sea, tiene que ver con la apropiación.

¿Cómo se imagina usted la superación de este estado de cosas?

-Yo pienso que no hay otra forma que querer el cambio. Depende de que uno quiera hacerlo o no quiera hacerlo. Ahora bien, yo creo que los deseos se adquieren, se plasman, se forman en el vivir. Uno no está determinado a desear algo, sino que aprende a desear o a no desear cosas según viva, según la experiencia que uno tenga. Por eso es muy importante lo que pasa durante el crecimiento del niño, pues aprende a desear un modo de vida u otro según cómo viva.

¿Qué le parece en este sentido el efecto de la publicidad?

-Todo este asunto de la propaganda es una manipulación de los deseos. La creación de un espacio de mercado es una manipulación de los deseos. La mirada sobre si hay mercado o no es una mirada sobre los deseos. Entonces lo que está en juego en el curso de la historia, yo pienso, son los deseos, no la razón. El curso de la historia no sigue el curso de los recursos, ni el camino de las posibilidades, ni el camino de la razón, sino que sigue el camino de los deseos. Esto no nos hace menos humanos, menos responsables o menos conscientes. Claro, si no nos damos cuenta, nos movemos en nuestros deseos sin darnos cuenta. Pero cuando nos damos cuenta y reflexionamos sobre nuestros deseos, y aparece el otro como un ente frente al cual lo que deseamos tiene consecuencia, aparece la ética. Para que aparezca la ética yo tengo que ver al otro. Por eso digo que la ética depende del amor, no depende de la razón.

¿Habría entonces que hacerse consciente de los deseos para lograr una acción y una relación éticas?

-No es que habría que hacerse consciente de los deseos: si uno se hace consciente de los deseos se hace responsable. Si me hago consciente de los deseos, y miro sus consecuencias, entonces no puedo escaparme a que la presencia del otro me haga pensar si quiero hacer lo que yo quería hacer y con tales consecuencias.

¿Dice usted que el amor conlleva un comportamiento ético en las relaciones sociales?

-Yo pienso que no todas las relaciones son de la misma clase. No todas las interacciones humanas son de la misma clase. Dependen de la emoción. Para que haya cooperación, por ejemplo, tiene que haber aceptación mutua…o la hipocresía de la aceptación mutua. Para que haya la clase especial de convivencia que connotamos en la vida cotidiana con la palabra social, tiene que haber esa emoción, o las conductas que un observador externo ve como de aceptación del otro, o sea, las conductas del amor. Pero hay otras conductas y relaciones humanas que son de otra clase, como las relaciones jerárquicas. Exigencia y obediencia. Ahí no hay aceptación. Entonces esas relaciones son de otra clase, merecen otro nombre.
Yo digo que las emociones son dominios de acción, dominios conductuales. El amor es el dominio de las conductas que constituyen al otro en la convivencia como un legítimo otro. Uno, sin embargo, puede ser hipócrita. Yo puedo tener una cierta conducta de aceptación del otro, y en el fondo estoy con un cuchillo escondido para darle una puñalada. Eso puede pasar, pero mientras yo tenga la conducta de aceptación del otro, lo que pasa es lo que pasa con la aceptación.

¿Cómo ve usted la libertad? ¿Existe en realidad la libertad o es una ilusión, un deseo incumplido?

-Esto tiene muchas connotaciones, pertenece a muchas redes distintas de conversaciones. Puede pertenecer al dominio de la restricción o no del movimiento. Por ejemplo: yo soy libre si mi movimiento no está restringido, en cualquier espacio, en el espacio físico o en el espacio reflexivo. Pero si uno mira, la palabra libertad siempre hace referencia a una no restricción para la acción. Yo pienso, sin embargo, en lo que se refiere a lo que le pasa a uno con la noción de libertad, que es algo que tiene que ver con cómo se siente uno con el fluir de sus acciones, y que uno tiene la experiencia de libertad cuando uno puede poner sus deseos en el ámbito de los deseos. En el momento en que yo puedo darme cuenta de que deseo algo y puedo preguntarme si deseo desear aquello, y actuar de acuerdo con esa segunda mirada, entonces yo vivencio la libertad. Yo creo que todas las circunstancias en las cuales uno habla de libertad, en último término, están en eso.

(Entrevista realizada en marzo de 1992, transcrita para elclarin.cl de la revista impresa el Canelo de aquella fecha, ocasión en que fue publicada con el el título: "Estamos viviendo bajo la dictadura de los empresarios").

viernes, 4 de julio de 2014

EL EJÉRCITO TAMBIÉN TIENE CABIDA EN LA TERAPIA DE GRUPO

Por Pedro Armendariz

Era lo que faltaba. Hoy viernes, el Ejército de Chile le rinde un homenaje a Gary Medel. “El acto simbólico será encabezado por el Comandante en Jefe del Ejército, General Humberto Oviedo, sumando así una nueva honra”, dice en su información el diario La Nación. .
El comunicado del Ejército informa que realizará un homenaje al crack “por encarnar el espíritu del soldado chileno, con valor, compromiso y entrega, reflejado en la participación de la Selección chilena en el Mundial de Fútbol 2014…valores como el patriotismo, desarrollo de la disciplina, gallardía y entrega son transmitidos a las generaciones de jóvenes que ingresan a la institución, semejantes cualidades que mostró el “Pitbull”, defendiendo a la Roja, y que el Ejército de Chile reconoce”.
Es asombroso a lo que puede llegar, en este caso un buen ejemplo, el oportunismo en Chile. Y la tontera. De parte de los mismos caballeros que sirvieron durante 17 años un menú cotidiano e indigesto de ruedas de carreta a este atormentado país. Ellos no tienen derecho a usar abusivamente en su comunicado el apelativo popular que los aficionados otorgaron al jugador.
Abundan por estos días las columnas, reportajes, informaciones, entrevistas, pelambres, acerca de la selección de fútbol y el mundial. Dejan en evidencia de que somos un país que requiere de urgencia una pasada prolongada, sincera, reflexiva, honesta, profunda, por el diván de un buen terapeuta, o, más bien, la urgente necesidad de abocarse, con el mismo afán con que los jugadores lo hicieron brillantemente en la cancha, a una apasionante terapia de grupo.

miércoles, 2 de julio de 2014

¿CÓMO EVITAR LOS AUTOGOLES EN LA POLÍTICA SURAMERICANA?



Por Pedro Armendariz

Un periodista español comenta que la clave del resultado del partido entre las selecciones de España y Chile en el Maracaná no hay que buscarla en la cancha, sino en la mentalidad nacionalista y fanática de aficionados y jugadores chilenos.

Uno podrá discutir hasta qué punto el factor señalado por el colega ibérico jugó un papel. Lo que es indiscutible es que lo jugó, como en otros equipos, sino en todos, con la salvedad de que en el caso chileno sean quizás un poco más acusados los rasgos nacionalistas, al menos para mí, como chileno, lo son.         

El problema naturalmente no está en el fútbol ni en el mundial, a pesar del cántico de los himnos, que por sanidad mental y en aras de la paz mundial podrían ser omitidos, como señal colectiva de cordura.

En el caso suramericano, está claro que masivamente los habitantes ven a su respectivo país como un ente que compite por colores propios con los otros no sólo en la cancha y en las tribunas de los estadios. En el comercio, las armas, inversión extranjera, todos los días aparecen índices y encuestas que miden estas comparaciones en actividades y haberes. Toda  comparación es odiosa, nos decían cuando niños.

Nuestras carencias, frustraciones, la dureza de la vida diaria, el malestar generalizado, el aburrimiento, la emotividad personal por los suelos, son males que buscan compensación, y logran un fuerte alivio analgésico momentáneo, un descanso placentero, una sensación de satisfacción individual-colectiva sin parangón mediante el triunfo de las selecciones de fútbol.

En el mundo de hoy no hay acontecimiento político que se iguale a un triunfo en un evento deportivo mundial. Vemos por estos días el rito de los políticos que rinden honores y cantan loas a los jugadores, los reciben en las calles y los palacios como a soldados que vuelven de la guerra desde tierras lejanas. Los medios por su parte hablan de héroes en sus titulares.

La publicidad comercial es otra de las pestes que acompaña al juego de la pelota en el mundial. No trepidan en su labor diaria de envilecer la vida.

Queremos salir de la prehistoria en Suramérica, y hacemos casi todo lo imaginable para permanecer en ella. El nacionalismo, el ser un ente cerrado en confrontación con otros entes cerrados, estáticos, egocéntricos, recelosos, guerreros, es de la máxima estupidez.

La expresión institucional de este desconcierto es la incapacidad en Suramérica de conformar plataformas comunes compartidas a cabalidad, de forma tal que su acción sea determinante y efectiva. Hoy, cada uno va a lo suyo. En lo sustancial seguimos separados, sino enfrentados.

Sin negar avances importantes, como la paz y el acercamiento integrador entre Perú y Ecuador.

Chilenos, bolivianos y peruanos tenemos una tarea por delante que permanece en pañales. Y solo hay una forma de entenderse y vivir en paz, conversando. Basta de autogoles.

(En un reciente artículo publicado en la revista Punto Final, el sacerdote José Aldunate recoge la propuesta que ya estuvo presente tras el desastre de la guerra, de convertir a Arica (y Tacna) en un territorio compartido por los tres países. O sea, legalizar lo que ya es, ya que en los hechos en estas ciudades están presentes y conviviendo cada día personas de los tres países en grado significativo. Si tal conversión se estableciera, toda aquella zona se fortalecería no solo económicamente, podría llegar a constituir un importante foco cultural y político que además daría un impulso muy importante a la integración suramericana. En tal caso habría que atender a las necesidades de las ciudades fronterizas a la nueva zona internacional, como el caso de Iquique en Chile, que se vería con seguridad, al menos en parte, perjudicada, y, lo que es seguro, estaría al menos temerosa y prejuiciada ante el posible aventón de las vecinas del norte. Es muy viejo el problema de los celos y la competitividad entre Arica e Iquique, viven de espaldas una a la otra, y ahora además son dos regiones. Hay pues mucha tela que cortar).

lunes, 19 de mayo de 2014

MONÓLOGO EN LA SALA DE REDACCIÓN ACERCA DEL CALVARIO DEL PERIODISTA



Por Pedro Armendariz

El diagnóstico que usted describe de la situación es tan lamentable que hemos de proceder con cautela y prudencia. Para qué nos vamos a complicar la vida, tenemos una máquina que funciona, nos ha costado levantarla y no digamos mantener en pie.

Y viene usted esta mañana con sus propuestas editoriales fuera de tono. No se da cuenta de que si abrimos el boquete de la crítica y damos el toque de alarma, quién sabe dónde vamos a ir a parar. Olvídese usted de la ecología, los problemas vecinales y el armamentismo. 

Le quiero dar un consejo joven colega.

Soy un periodista no tan viejo que quiere sobrevivir a una muerte profesional prematura. Mi meta a su edad, reporteando por las calles de la ciudad de campeones a cincuenta lucas mensuales, era acomodar un día el culo en el sillón del director.

Usted todavía es joven, no pierda el tiempo, reconozca que hay que tener ambición en la vida, metas que lo motiven a uno a saltar de la cama cada mañana al alba.

Soy sincero con usted, le confieso que me preocupan los jóvenes, afortunadamente cada día más escasos, que en esta sala de redacción olvidan que el arriendo del departamentito y las visitas al líder son posibles gracias a la bendita publicidad remunerada y otras menestras, a veces suculentas, que hacemos y recibimos de empresas e instituciones privadas y de las otras.

Me ofusca que después de cinco años estudiando periodismo en una universidad, el anhelo de estos jóvenes, que uno quisiera ver avanzar en la vida gracias a su talento, no vaya más allá del intento de convertir su quehacer en una piedra en el zapato de quienes nos dan de comer.

Además, y usted está a tiempo de no caer en el mismo error, piensan que vamos a vender más diarios hablando de mares contaminados y esquilmados, o de mineras acabando con el agua dulce, o del faltante catastro de las aguas subterráneas del desierto.  

Todos ellos problemas que nadie puede solucionar y están alejados de la vida y las preocupaciones de la gente normal.

No sé quién le contó que el periodismo tiene por vocación ponerle las peras a cuatro al poder, y que el suicidio económico consiguiente puede provocar una toma de conciencia en la población que va a correr al kiosco a comprar el diario.

Si este milagro social llegara a suceder, tendríamos que irnos para la casa por la fuga de la publicidad y los servicios remunerados al poder.

Usted, creo estar seguro, está de acuerdo con Rafael Correa en lo de la prensa corrupta, y en que la única información verosímil es la de los medios oficiales. Le sugiero que intente irse a trabajar a la televisión nacional, si no le gusta este diario y la libre empresa.

Tengo un amigo en el canal que le puede echar una mano.