lunes, 19 de mayo de 2014

MONÓLOGO EN LA SALA DE REDACCIÓN ACERCA DEL CALVARIO DEL PERIODISTA



Por Pedro Armendariz

El diagnóstico que usted describe de la situación es tan lamentable que hemos de proceder con cautela y prudencia. Para qué nos vamos a complicar la vida, tenemos una máquina que funciona, nos ha costado levantarla y no digamos mantener en pie.

Y viene usted esta mañana con sus propuestas editoriales fuera de tono. No se da cuenta de que si abrimos el boquete de la crítica y damos el toque de alarma, quién sabe dónde vamos a ir a parar. Olvídese usted de la ecología, los problemas vecinales y el armamentismo. 

Le quiero dar un consejo joven colega.

Soy un periodista no tan viejo que quiere sobrevivir a una muerte profesional prematura. Mi meta a su edad, reporteando por las calles de la ciudad de campeones a cincuenta lucas mensuales, era acomodar un día el culo en el sillón del director.

Usted todavía es joven, no pierda el tiempo, reconozca que hay que tener ambición en la vida, metas que lo motiven a uno a saltar de la cama cada mañana al alba.

Soy sincero con usted, le confieso que me preocupan los jóvenes, afortunadamente cada día más escasos, que en esta sala de redacción olvidan que el arriendo del departamentito y las visitas al líder son posibles gracias a la bendita publicidad remunerada y otras menestras, a veces suculentas, que hacemos y recibimos de empresas e instituciones privadas y de las otras.

Me ofusca que después de cinco años estudiando periodismo en una universidad, el anhelo de estos jóvenes, que uno quisiera ver avanzar en la vida gracias a su talento, no vaya más allá del intento de convertir su quehacer en una piedra en el zapato de quienes nos dan de comer.

Además, y usted está a tiempo de no caer en el mismo error, piensan que vamos a vender más diarios hablando de mares contaminados y esquilmados, o de mineras acabando con el agua dulce, o del faltante catastro de las aguas subterráneas del desierto.  

Todos ellos problemas que nadie puede solucionar y están alejados de la vida y las preocupaciones de la gente normal.

No sé quién le contó que el periodismo tiene por vocación ponerle las peras a cuatro al poder, y que el suicidio económico consiguiente puede provocar una toma de conciencia en la población que va a correr al kiosco a comprar el diario.

Si este milagro social llegara a suceder, tendríamos que irnos para la casa por la fuga de la publicidad y los servicios remunerados al poder.

Usted, creo estar seguro, está de acuerdo con Rafael Correa en lo de la prensa corrupta, y en que la única información verosímil es la de los medios oficiales. Le sugiero que intente irse a trabajar a la televisión nacional, si no le gusta este diario y la libre empresa.

Tengo un amigo en el canal que le puede echar una mano.

jueves, 17 de abril de 2014

TRANSFIGURACIÓN ENTRE PLAZA YUNGAY Y UNIÓN LATINOAMERICANA



Por Pedro Armendariz

¿A qué estación va?, dice arisco el taxista, con un tono ligeramente agresivo, ante mi inicial vacilación al pronunciar el nombre de la parada del metro. Unión Latinoamericana, le respondo lo antes que puedo, tomando a mano derecha ahí en la esquina, nos vamos por Sotomayor hasta la Alameda.

Dejando atrás la Plaza Yungay le comento al joven conductor lo agradable del nombre Unión Latinoamericana, comparado con el de estación Los Héroes, por ejemplo. No le parece, le pregunto. ¿Y qué le parece a usted?, me responde de inmediato.

Bueno, le digo, vamos pasando por un barrio donde han llegado a vivir peruanos, colombianos, ecuatorianos y de otros lados, y me parece muy bien, y los héroes siempre son un asunto fregado…

Al cruzar la avenida Portales iba yo resaltando que en estos tiempos las migraciones son una realidad con la que había que convivir de buena manera. Mire usted la cantidad de chilenos que han estado o están en tal situación, en un montón de países en el mundo… yo mismo he vivido en el extranjero unos años…le digo.

Durante la dictadura, entre que afirma y pregunta el muchacho. Sí, y antes también…

Entre Huérfanos y Erasmo Escala se produce, inesperadamente, una transformación en mi interlocutor, quien, sin alterar en nada su conducción avezada, me empieza a contar sin preámbulo que tiene una hermana viviendo en Madrid y a un hermano que acaba de aterrizar en Santiago el día anterior, debido al desastre que preside Mariano el mentiroso en el Reino de España.

Al escucharlo me sorprende la contundencia del contenido que venía guardando el joven, relacionado con el tema que traíamos entre manos al menos desde que íbamos por Sotomayor llegando a Compañía, lo mucho que había tardado en soltarlo, pienso que por cautela, muy extendida en estas tierras. En otras partes a los taxistas les gusta tomar la palabra, en Chile, casi siempre, de entrada, optan por callar.

Sin embargo, la sorpresa mayor del trayecto estaba por venir casi al virar en Alameda hacia el poniente. Al ir el joven taxista relatando sus avatares familiares, el acento de su castellano fue cambiando paulatinamente, semejante a una mutación lenta de colores, desde un tono y pronunciamiento chileno de toda la vida, a un ritmo cantadito bien modulado propio de algún lugar de más al norte de Suramérica, que no alcancé a dilucidar ni por el que tuve tiempo de preguntar, dados los pocos metros que restaban para poner pie en la estación Unión Latinoamericana, al llegar a calle Libertad. No había tiempo para más, sólo atiné a agradecer el viaje y desearle mucha suerte por estos pagos al raudo conductor.

jueves, 10 de abril de 2014

EL VIEJO Y LUCRATIVO NEGOCIO DE LA GUERRA Y EL MITO NACIONAL

Por Pedro Armendariz

El diputado Tarud vuelve a dar la nota. Ahora pide que Carlos Ominami sea expulsado del grupo asesor para el caso Bolivia-La Haya, por considerar que el ex ministro y ex senador de la república sería favorable a los intereses de los estados boliviano y peruano.
 
Tarud y compañía quieren el reino del pensamiento único. Chilenos todos, nuestros enemigos son peruanos y bolivianos, y hay que actuar en consecuencia, armándose hasta los dientes, cultivando el nacionalismo, el chauvinismo y la xenofobia.

La desconfianza como sentimiento y actitud básica, y ante el estado de las cosas mantener una posición defensiva. Todo gesto de acercamiento, de amistad, de romper barreras, de hacer una relectura del pasado, y sobre todo de proponer caminos y soluciones que signifiquen tener que remover las bases del actual inmovilismo con sus rasgos, aspectos y temas conflictivos, es considerado un error, una concesión al enemigo.
 
Esta gente no puede imaginar otro estado de la situación que en definitiva es un estado de guerra. Si me tengo que armar y minar el terreno que me separa de la casa de mi vecino para irme a la cama a dormir, es que estamos en guerra al menos latente.
 
Los buenos vecinos conviven asentados en relaciones de confianza y respeto mutuo.
 
Todo lo nubla la complejidad del problema no sólo de la integración, lo más grave es borrar entre los pueblos suramericanos la huella, grabada en el cerebro de cada uno, de los fracasos, de los graves conflictos bélicos, de las eternas rencillas devastadoras que han tenido lugar desde que nacieron estas repúblicas belicosas, agresivas, amantes y devotas del poder sobre todo lo demás.
 
Para poder enfrentar el mundo que nos impone el poder de gobierno mundial actual, no del mundo del futuro, el seguir pensando con los parámetros y las ideas con que lo hacemos hoy, es torpe y muy dañino. Estamos siendo llevados por la corriente que nos arrolla, y es extremadamente difícil poner fin a esa energía, a esa capacidad de acción, de movilizar cada día a miles de millones de seres humanos que tiene el sistema dominante planetario.
 
Suramérica, para quienes tienen en su mano el hilo que bate y maneja el globo, es y debe ser un eficiente abastecedor de materias primas minerales, maderas, alimentos de tierra y mar, plaza para la operación de transnacionales, destino turístico y gran comprador de armas de todo tipo, excluyendo de momento las nucleares. Todo lo demás sale sobrando y corre el riesgo, si ya no lo está, de caer bajo la lupa de los encargados de la seguridad nacional.
 
El próximo paso de Tarud es bramar en pro de que Ominami sea declarado traidor a la patria.
 
Mientras tanto aquí estamos los chilenos, los peruanos y los bolivianos, y en nuestras manos está la posibilidad de construir relaciones muy diversas a las que hemos conocido los últimos doscientos años. 
 

sábado, 25 de enero de 2014

CHILE, PERÚ Y BOLIVIA, QUE NO SIGA ASÍ PASANDO EL TIEMPO



Por Pedro Armendariz

El principal argumento disuasivo que se entrega desde el poder a la población para evitar que cunda la confrontación entre chilenos y peruanos, expandiéndose la estupidez o brutalidad cual fuego veraniego en un bosque, es repetirnos que aquella deriva no sería un buen negocio.

Perjudicaría las inversiones. Es un argumento que cala en el habitante de nuestros países hoy, donde por lo demás el dios dinero es el más amado desde hace siglos. Colón  en su diario atiende al oro en la primera anotación tras su hallazgo. Nada nuevo bajo las estrellas.

Pero reconozcamos que no habla bien de nosotros como país tal actitud vital interesada meramente en el dinero. El comercio ha cumplido históricamente un papel importante en el conocimiento y el trato entre los pueblos. Pero nunca ha sido el único interés, si bien el principal. .

Plantearse la relación con un país, vecino o no,  solo atendiendo a lo que se le puede vender y comprar, sería una manifestación de carencia de inteligencia y sensibilidad, una limitación, una ceguera, una gran ignorancia y torpeza.

Es lo que se hace cada día en Chile desde hace cuarenta años, lamentablemente deja una grave secuela en los cerebros, en la forma de ver el mundo y entender la vida.

Los chilenos viven desconectados del mundo, leyendo la cuarta de la tercera, las últimas de agustín y alimentando la audiencia tele-adicta  para felicidad de los canales, las empresas y publicistas.

El habitante del centro o el sur del país no puede imaginarse lo que es el norte grande, y menos la importancia que tienen para sus habitantes las relaciones, no solo económicas, con sus pares bolivianos y peruanos. Pero no le pidamos a la televisión un reportaje sobre el tema, y qué decir si esperamos que éste vaya más allá de los intercambios económicos.

No hay dos cuerdas separadas, con Perú y también con Bolivia, hay miles de cuerdas entre nuestros países, y no están separadas, sino que conforman un tejido complejo, que viene de muy lejos en el tiempo.

De la diplomacia de los pueblos hablan los presidentes, mientras ellos se estancan en el camino de la integración entre nuestros países. Diplomacia de los pueblos suena muy ampuloso, y quizás por lo mismo el término le quita fuerza a los encuentros entre personas y colectivos: La diplomacia tiene algo de falso, de mera formalidad, de mascara, donde lo que se oculta es central. Los pueblos necesitan encuentros francos, directos, que permitan el nacimiento de la confianza, de la voluntad de respetarse, conocerse, trabajar y disfrutar juntos de la vida y del conocimiento en todas sus vertientes.

Las divisiones, los conflictos, los enfrentamientos entre los pueblos pueden durar siglos, como lo vemos hoy entre catalanes y españolistas, desde 1716 arrastran el verse afectados por las consecuencias de una guerra que terminó con el aplastamiento de la libertad y autonomía de Catalunya. Nosotros habitantes del sur del mundo parece que corremos el mismo peligro, incapaces de dar solución verdadera y definitiva al problema. Faltan fraternidad, ideas, propuestas, audacia, generosidad, por parte de todos.

Los chilenos tienen un deber particular. Como vencedores, han de hacer una propuesta de gran generosidad a bolivianos y peruanos. Generosidad porque va a requerir dejar de lado el tipo de soberanía que hoy ejerce en el territorio conquistado, sobre una parte de él, para que pase a ser compartida por los tres países. A esto hay que sumar un enclave boliviano al norte de Arica, y uso del puerto.

Una gran área de integración desarrollada con dedicación, un triángulo Antofagasta, La Paz, Arequipa. Cultivar una vida en común en aspectos múltiples y variados. Hacen falta periodistas que se empeñen en la integración, profesores, dirigentes sociales y sindicales, los jóvenes pueden jugar un gran papel, las iglesias, hasta los militares pueden aportar yendo desde ya pensando cómo puede tan amplia zona disfrutar de su mayor ausencia posible, ojalá total. Y todo este afán de cambio y refundación en los tres países.

jueves, 23 de enero de 2014

UN CHILENO EN LA PANAMERICANA PERUANA



Por Pedro Armendariz

Mientras veo el pimpón noticioso sobre La Haya recuerdo un viaje de hace años en bus directo entre Lima y Tumbes. Partimos de Lima a las dos de la tarde en un flamante Volvo de transportes Ormeño. A bordo, sorprendentemente, sólo cuatro pasajeros y dos conductores. A poco andar nos pusimos a conversar con el otro pasajero que viajaba solo, un criador de camarones de las afueras de Tumbes que lo hacía en bus por temor al avión. Al resto del pasaje, una pareja que optó por un retiro silencioso al fondo de la cabina, no lo volvimos a ver hasta la mañana siguiente. Con el camaronero íbamos sentados en primera fila a ambos lados del pasillo hablando tranquilamente de historias pasadas y realidades presentes. La cercanía con los conductores transformó la charla en asunto de cuatro ya antes de terminar de salir del atochamiento vehicular limeño. A los peruanos les encanta la música, los conductores viajaban con sus casetes de música del país, Luchita Reyes y Zambo Cavero entre otros. Yo andaba con uno de Los Jaivas que llevaba de regalo a Hugo Idrovo y  Héctor Napolitano en Quito. Escuchamos José Antonio, Regresa, Sube a nacer conmigo hermano, Todos Juntos atravesando el desierto costeño peruano. Ormeño mantenía en aquellos tiempos, y espero que siga así, un respeto sin fisuras a la tradición en un viaje de largo aliento, consistente en detenerse en torno a una hora a comer y descansar en lugares señalados del camino. Al menos tres veces nos sentamos a la mesa, la última a las cinco de la mañana y así llegar tranquilos a desayunar a Tumbes a las ocho. He visto con los años que los profesionales de la carretera, partiendo por los camioneros, disfrutan el comer hasta el punto de convertir cada ocasión en una celebración. En aquel viaje compartimos y celebramos la mesa los cuatro desconocidos en cada uno de los tres restaurantes de la Panamericana. Conversando, estuvimos de acuerdo en que la integración entre nosotros, además de necesaria, es placentera.

jueves, 21 de noviembre de 2013

LA TRAGEDIA DE ESTADOS UNIDOS CONTADA POR OLIVER STONE



Por Pedro Armendariz

Desconozco el motivo o la causa, pero el domingo pasado el capítulo correspondiente de la serie la Historia Desconocida de los Estados Unidos, del director Oliver Stone, apareció al aire sin subtítulos en castellano, al contrario de lo que había ocurrido en emisiones anteriores.

En Chile la serie la transmite el canal Direct Tv, en la red de cable satelital del mismo nombre.

Al encontrar la ausencia de la subtitulación en castellano, pensé que no sería raro que desde alguna sala u oficina en Washington se haya señalado la necesidad de la medida peculiar de censura, dado que un contingente, no muy numeroso es cierto, pero que no dejan de ser algunas decenas de miles de personas en Suramérica, asistiendo varios domingos seguidos, en familia, a la puesta en  escena de los latrocinios y miserias, con incontables muertos y dictaduras que desde el poder en aquel país han perpetrado en los últimos setenta años. Valía la pena disminuir la cifra de los que se enteraran cabalmente del relato de Oliver Stone, acelerado de vértigo, él mismo relatando en off el texto al que acompaña una seguidilla interminable de viejas y valiosas imágenes históricas.

De buenos y malos es la historia que se nos cuenta, y que no corresponde necesariamente a los tópicos establecidos en el propio Estados Unidos sobre quiénes han sido los buenos y quiénes los malos. El género de la obra es el teatro trágico, siempre terminan ganando los malos.

A partir de la segunda guerra mundial, con el colofón de las dos bombas atómicas arrojadas en Hiroshima y Nagasaki, con Japón vencido militarmente desde hace meses, sometido a la destrucción sistemática replicando lo hecho antes con Alemania.

Viendo lo que cuenta Stone no hay ningún motivo para estar optimistas ante el futuro. Al contrario.

El poder del complejo militar industrial, sumado el sistema financiero, tienen secuestrado el curso que toma el sistema que a partir de USA domina el mundo.

Stone califica de increíble el discurso de despedida del presidente Dwight Eisenhower al dejar el gobierno tras su segundo período. Cuando termina advirtiendo al pueblo de los Estados Unidos acerca de los peligros que amenazaban su democracia dada la envergadura y alcance que había alcanzado en el país el tal complejo militar industrial. En realidad en sus dos gobiernos, como relata pormenorizadamente el documental, no hizo más, en cada decisión que tomó o tuvo que tomar, que favorecer al crecimiento exponencial de la industria militar en todos los campos, especialmente el de las armas nucleares. En el documental se da a USA la primera responsabilidad y culpa en la carrera militar atómica. Pudo evitarla y luego pararla, hizo exactamente lo contrario, la desató.

Siempre ganan los malos. Aparecen en la trama de la historia una serie de personas que durante estas décadas de oprobio lucharon para que no se impusiera la lógica de los armamentistas. Los presidentes siempre han tenido cerca asesores de uno y otro parecer. Han perdido la partida los pacifistas que creían durante la segunda guerra mundial y durante la guerra fría en los acuerdos políticos y el desarme, y desde luego en la no fabricación y menos en el uso de armas nucleares como efectivamente se hizo.

A lo mejor un heredero de esos luchadores vencidos puede esta semana hacer algo para que el próximo capítulo venga con traducción.

viernes, 23 de agosto de 2013

EXTRACCIÓN PETROLERA EN EL YASUNÍ, GOLPE A DERECHOS DE LA NATURALEZA EN ECUADOR




Por Pedro Armendariz

Cuando el año 2008 la flamante Constitución de la República de Ecuador incluyó en su articulado los derechos de la naturaleza, y el derecho a la consulta previa a las comunidades antes de echar a andar un proyecto de inversión significativo para sus vidas, nos alegramos, y pensamos que este país había, tras una larga época de tropiezos, alcanzado una posición de vanguardia en la construcción de una sociedad y una cultura respetuosa con el medio ambiente y la calidad de vida de la población.

Lamentablemente estos buenos augurios se han visto defraudados, hasta el punto de que lo que en su día se vio como una esperanza, hoy es un problema más en el marco amplio de la realidad suramericana.

La última constatación para esta pérdida de confianza es la decisión dada a conocer por el presidente Rafael Correa el jueves de la semana pasada, de extraer el petróleo desde el subsuelo del parque nacional selvático amazónico Yasuní-ITT.

Todos seguramente hemos escuchado o leído algo en relación con el proyecto del gobierno de Correa de lograr que los países ricos del mundo entregaran a Ecuador la mitad del dinero que el gobierno ecuatoriano ganaría con la explotación de dicho petróleo, una suma de tres mil quinientos millones de dólares, la donación. Tal proyecto fracasó y el país necesita el dinero, dijo el presidente al dar a conocer la resolución. Se extraerá el petróleo del Yasuní previa aceptación del Parlamento, donde el partido de gobierno tiene mayoría absoluta. El presidente no habló de la consulta previa que contempla la Constitución.

Ecuador es un país que ha castigado y castiga duramente a su extraordinaria, rica y bella naturaleza. He sido testigo personal de ello, a partir de 1970, cuando llegué a vivir a Quito por unos años como estudiante de Derecho de la Universidad Católica. Con los años he vuelto varias veces a ver a los amigos, y he visto el deterioro de la naturaleza y de la calidad de vida de los ecuatorianos.

Tras la devastación de la naturaleza siempre hay un interés económico, una causa económica. Están involucradas en el problema unas gentes que saquean la naturaleza y venden el botín, y autoridades que no fiscalizan y muchas veces también son parte en calidad de cómplices y receptores de dineros provenientes de los saqueadores. Y una población en general pasiva y muchas veces también cómplice. Esto pasa en todos nuestros países.

En el caso de Ecuador lo ocurrido con el Bosque Tropical situado entre Los Andes y el mar es un auténtico crimen, y hoy se sigue cometiendo, como ocurre con los manglares de la costa. Ecosistemas que son únicos en el mundo.

La experiencia petrolera en la selva ha sido muy dolorosa para Ecuador. El caso más trágico lo protagoniza hasta el día de hoy la empresa de los USA  Texaco (hoy parte de Chevron). En el blog Derechos humanos y empresas de Amnistía Internacional, leemos que Texaco “empezó a explorar los campos de petróleo en el norte del Oriente de Ecuador (alrededor de la ciudad Lago Agrio) a partir de 1964. Entre 1972 y 1992 la empresa extrajo 1.5 mil millones de barriles de petróleo de Ecuador; durante el proceso intencionadamente vertió 19 mil millones galones de residuos en la región y derramó 17 millones de galones de petróleo (para referencia, la catástrofe Exxon-Valdez derramó 11 millones.) Algunas organizaciones ecologistas han llamado la situación el peor desastre petrolero del mundo. La compañía esta acusada de no limpiar suficientemente la región a su salida en 1992 y de ignorar sus responsabilidades a las comunidades afectadas por sus actividades”.

En los proyectos en marcha del gobierno de Correa está desde hace tiempo la extracción de petróleo en el sur de la selva amazónica de Ecuador. Lo nuevo desde el jueves 15 de agosto es la incursión extractiva en el parque nacional Yasuní. El caso Yasuní es de gran relevancia política, subiendo en él el grado de agresión en calidad y cantidad que se ejerce sobre la naturaleza.

Aupado al poder el 2006 en buena parte y fundamental por el amplio movimiento indígena-ecologista, y por los propios ecologistas y otros grupos sociales críticos y combatientes ante el neoliberalismo amo y señor del país, el gobierno de Correa en un principio se presentó como defensor del Yasuní. Las almas incautas creyeron en su momento que el pedido de colaboración al extranjero a cambio de dejar el petróleo donde está, suponía la decisión inquebrantable de no destruir la selva en el parque nacional Yasuní, hogar de lo pueblos Tagaeri y Taromenane, considerado la mayor reserva de vida natural del planeta, en plantas, árboles, insectos, animales, aves y peces de agua dulce. Lo que en un principio no se advirtió y luego se sospechó, era la existencia de un plan B, reconocido ahora por el presidente.

El parque nacional Yasuní es objeto de defensa por parte de las organizaciones indígenas y ecologistas desde hace décadas en el Ecuador. La decisión del presidente Correa de no excluir al Yasuní de su creciente política extractora de bienes naturales, es una nueva traición a estas organizaciones que en su punto de partida lo impulsaron.

La pregunta es si Correa desde que llegó a la presidencia tuvo en la mira también el petróleo del Yasuní, y si la campaña mediática de años por el mundo apelando a su defensa no fue más que estrategia política de comunicaciones.

Hoy el presidente habla de fracaso del plan de salvar al Yasuní, y culpa a los países ricos por su mezquindad. ¿Está esperando el gobierno de Ecuador, que se dice revolucionario en el contexto suramericano, a que los países que toda la vida han explotado a los países dependientes y lo siguen haciendo vengan ellos a salvar la naturaleza de riqueza incalculable que aún se salva de aquellas propias garras en su país?

Lo sucedido demuestra la desorientación, en realidad la nula voluntad del gobierno de Correa por diseñar y realizar un modelo de desarrollo en el Ecuador basado en nuevos paradigmas, que es precisamente lo que pregona en su discurso. Las palabras, los conceptos se deterioran, se vacía el contenido y el sentido, ocurre esto con la importancia de la idea del llamado Buen Vivir. 

El gobierno recauda mucho dinero y quiere recaudar aún más desde la explotación petrolera y minera a gran escala, hasta hoy inexistente en Ecuador. Hay en el país nuevas carreteras y los autos se venden como pan caliente gracias al endeudamiento de sus conductores, Quito y otras ciudades están colapsadas de tacos, gases y ruido. Hay en la población de forma mayoritaria una continuidad de los sueños y anhelos del capitalismo neoliberal ligados al consumo. El gobierno nunca tan rico como hoy reparte bonos y subsidios a la población mayoritariamente pobre, el apoyo popular al presidente es arrollador.  

Gracias a tal apoyo, logrado también mediante una gran y constante presencia en medios de difusión masiva, es probable que Correa convoque a una consulta ciudadana acerca del destino del Yasuní y la gane. Hasta ahora quiere cumplir con el mandato constitucional de que el Parlamento ha de autorizar la extracción de recursos desde los parques nacionales del país. La consulta previa a los afectados, que también contempla la Constitución, y que en otros casos el gobierno no ha respetado, en el caso Yasuní no corresponde porque los directamente afectados son los pueblos Tagaeri y Taromenane, que hasta el día de hoy no han tendido contacto con sus colegas homo sapiens, aquellos que andan tras algo de color negro que nunca han visto ni oído hablar, y que sin embargo puede terminar con su vida en muy pocos años más.