Por Pedro Armendariz
jueves, 26 de mayo de 2011
IQUIQUE CLAMA POR PLEBISCITO SOBRE TERMO-ELÉCTRICAS
viernes, 15 de abril de 2011
MINERA COLLAHUASI: LOBO CON PIEL DE OVEJA
Por Pedro Armendariz
El escaso aporte que las empresas mineras transnacionales hacen a las arcas del Estado, es solo uno de los problemas que estos entes suscitan con su presencia en el país. Es tal su poderío económico, que se convierten en agentes políticos nacionales y, particularmente, locales, ejerciendo una influencia que hace de ellos auténticos poderes fácticos actuando en el acontecer cotidiano con una contundencia impresionante.
Un ejemplo elocuente de lo anterior, lo constituye el actuar de la minera Collahuasi en la ciudad de Iquique y la región de Tarapacá.
Esta empresa minera de gran magnitud, ejerce una influencia en todos los ámbitos de la vida social, cultural y política de Iquique y las demás comunas del interior de Tarapacá.
Tiene Collahuasi una política de relaciones públicas a cargo de un nutrido departamento de funcionarios que encabeza un gerente. Relaciones con la comunidad, es el nombre de la unidad.
Una red de relaciones a través de la cual Collahuasi drena con cálculo y reflexión dineros con los más variados fines: a un suplemento o publicidad en la prensa; a un programa de televisión o de radio; al departamento de educación de una municipalidad, al alumbrado público de un pueblo; a la reconstrucción de las iglesias destruidas por el terremoto del 2005. Collahuasi es para muchos un hada madrina.
Posicionarse, es la palabra que describe la intencionalidad y el fin, es un vocablo que no falta en el discurso de la publicidad y la política de hoy.
Collahuasi se labra a sí misma una imagen de preocupación por los problemas y necesidades de la población. No hay día en el cual los medios de comunicación no nos informen de su generosidad inagotable. En ella sí podemos confiar, hay mineral para un siglo más en su veta cordillerana.
La contaminación que produce Collahuasi con su accionar, y el abuso que hace de las aguas del desierto, parecen no importar a autoridades, periodistas y población en general. Ahora está empeñada la minera en instalar plantas de termoelectricidad a carbón en la costa a cincuenta kilómetros al sur de Iquique. Necesita más energía para poder aumentar su producción.
La guinda de la torta estos días la constituye la construcción de una réplica de la corbeta Esmeralda a tamaño real. Collahuasi destinó más de cinco millones dólares para la realización del proyecto, en el cual participan la Armada de Chile, la Municipalidad de Iquique y el Gobierno Regional de Tarapacá.
Iquique no cuenta con una casa de la cultura, ni con una biblioteca ni un teatro aparte del Municipal, y se construye una obra de dudoso sentido. Cuando la ciudad debiera tener sus ojos en la resolución de la necesidad de integración con los países vecinos, una réplica de la Esmeralda no aporta absolutamente nada. Al contrario.
La idea es hacer de tal réplica un museo que permita recaudar dinero con el precio de la entrada.
Mientras avanza la obra de la nave que nunca tocará el mar, el directorio de Collahuasi en pleno la visita acompañada de los fieles periodistas. En la noche saldrán en televisión y al día siguiente en la portada de los diarios, posicionándose en su calidad de benefactores de la patria.
Mientras tanto, al día siguiente, el departamento jurídico de la minera Collahuasi presentó en un juzgado de Iquique una querella por injurias contra la directiva del sindicato de trabajadores de la empresa.
La querella sostiene que la empresa fue injuriada a través de escritos aparecidos en la publicación en Internet del sindicato durante la última huelga laboral. Se trata a todas luces de una expresión de la prepotencia de Collahuasi, que no ha podido doblar la mano a trabajadores que no se venden ni amedrentan.
Para llegar a presentar semejante querella, parece ser que los máximos directivos de esta transnacional minera consideran que su posicionamiento en Iquique es absoluto.
miércoles, 16 de marzo de 2011
MONTAJE DESHONESTO E ILEGAL ENVUELTO EN PAPEL DE REGALO
Por Pedro Armendariz
(Las fuerzas policiales y militares, con la orden del gobierno, y menos sin ella, no pueden obligar a una o más personas a abandonar la costa ante una posibilidad o riesgo de maremoto. Es una decisión de cada uno. Los policías, los militares, la Cruz Roja , el alcalde, el cura, pueden y hasta deben advertir, avisar o rezar para que uno o varios se alejen de la playa o el roquerío, pero no lo pueden ordenar y menos obligar a su cumplimiento. El tema amerita una presentación jurídica, académica y judicial por parte de mujeres y hombres de derecho, y de organizaciones, grupos y personas amantes de la libertad y los derechos básicos de personas y comunidad. El autoritarismo paternalista del gobierno en realidad ofende la dignidad personal y comunitaria).
martes, 22 de febrero de 2011
LA DESCONFIANZA Y EL TEMOR: LA PEOR FRONTERA ENTRE CHILE, BOLIVIA Y PERÚ
Por Pedro Armendariz
En Chile, habitualmente, instintivamente, la reacción o el simple pensamiento ante “la relación histórica” con los vecinos países Bolivia y Perú, es de carácter defensivo. La emoción dominante y definidora es el miedo.
En el caso del norte chileno, que es el que conozco, tal integración clama al cielo, por un conjunto de razones.
Urge un desarme generalizado, parejo al crecimiento de la confianza, en los pueblos, que permanecen ajenos a todo este problema, como si no les incumbiera, dejando que sean militares y políticos profesionales los que decidan y fijen el rumbo.
Hoy, y en realidad siempre, la patria es la Humanidad. Como suramericanos, con nuestra unión libre, aportaremos a la necesaria unidad no fascista que el mundo reclama.
Luego está la cultura, el alimento espiritual, que, en el caso del norte de Chile, con la chilenización de corte marcial, o marcial de frentón, ha intentado crear una identidad colectiva impuesta desde el centro del país, que va y ha ido contracorriente de la compleja mezcla de gentes y pueblos que viven y han vivido ahí desde hace más de un siglo. La cultura es mestiza, y no conoce, o se da y vive a pesar de las fronteras. Esto lo puede ver todo aquel que viva y atienda a la realidad, en la comida, la música, las danzas, las manifestaciones masivas religiosas o seculares, desde la Fiesta de la Tirana hacia abajo. La presencia ancestral del pueblo Aymara. Existen de sobra las bases culturales para una integración sin complejos con peruanos y bolivianos.
En la economía, las “ventajas” de la integración con Bolivia, y también con Perú, son evidentes. Si no pregunten a las mujeres y hombres de negocios de la Zofri de Iquique, o a quienes trabajan en el turismo. La Zofri no existiría sin los grados de integración que ya existen con Bolivia. Hay una gran ignorancia en Chile sobre la necesidad económica de Chile de la integración con Bolivia, y también con Perú, pensemos en Arica, que no levanta cabeza en su arrinconamiento.
También, y mayor, sería el beneficio de soltar mentes y corazones en aras de un fin que allana a las generaciones jóvenes de hoy y al futuro la posibilidad de no convivir con una realidad de por sí odiosa.
lunes, 22 de noviembre de 2010
ENTREVISTA A TOMAS MOULIAN: “NO SABEMOS CUÁL ES LA POLÍTICA DEL PARTIDO COMUNISTA"
Por Pedro Armendariz
Tomás Moulian es fundamentalmente un hombre de acción. No se conforma solo con pensar. Marxista, busca realizar una praxis entre pensamiento reflexivo y acción política. Hoy, de momento, se encuentra en la soledad. Ha caminado los últimos años junto a los comunistas, pero hoy no termina de hallarles el paso.
En su libro El deseo de otro Chile, hace usted un planteamiento en aras de la democratización del país. Me extrañó que en él ponga usted el acento en alcanzar una democracia profunda y generalizada, y no plantee el socialismo como horizonte. De hecho la palabra socialismo no aparece en el texto.
Chile y la democracia
Los comunistas tuvieron entonces una postura que confirma su realismo político. Algunos sectores en su interior crearon una fracción que buscaba hacer una revolución contra el presidente Gabriel González Videla, sacarlo a través de movilizaciones y por la fuerza. La dirección comunista expulsó a los llamados reinosistas, y orientó su acción dentro de la legalidad procurando pactos políticos.
Pero hoy día tenemos de nuevo la recuperación del camino de la tradición democrática. Por lo tanto, creo que sí, tenemos una tradición democrática. Con vaivenes, con un gran período de vacío de democracia, pero somos una sociedad que ha buscado caminar por la democracia, y que ve en la democracia representativa la forma como debe organizarse el sistema político.
Leyendo su libro El deseo de otro Chile, y escuchándolo ahora, pensaba que su planteamiento corresponde a lo que podríamos llamar la verdadera carta de navegación del gobierno de la Unidad Popular presidido por el presidente Salvador Allende.
“Sí. Yo diría que mi referente político-intelectual es Salvador Allende. Y las directivas políticas que junto a él colaboraron para que la Unidad Popular fuese una coalición que avanzaba gradualmente hacia la vía chilena al socialismo.
En el análisis de la Unidad Popular yo privilegio el papel de los comunistas frente al de los socialistas. Los socialistas estaban por el “avanzar sin transar”. Creo que esa consigna era todavía prematura. Había que consolidar, y después avanzar. Le eliminaría el sin transar, porque para avanzar siempre hay, no digamos que transar (que da la impresión que se hace un pacto oscuro), hablemos de que siempre hay que negociar.
Los socialistas no estuvieron en ese momento dispuestos a la negociación. Por lo menos algunos de sus sectores. Carlos Altamirano ha dicho que él estaba flanqueado por su izquierda, que había un sector más a la izquierda que él y lo obligaba a realizar la política que llevó a cabo.
Los comunistas fueron el sector moderado, que con Allende buscaba hacer avanzar más gradualmente las políticas. Yo soy un firme partidario de la política del Partido Comunista durante ese período, pero en conjunto fracasamos. Esa política, la de los comunistas, pese a tener intuiciones importantes, pese a intentar que las cosas se manejaran con realismo político, ni unos ni otros fuimos capaces de evitar la crisis.
Salvador Allende, el pacifista, termina defendiendo a su gobierno con una metralleta con la cual se quita la vida finalmente cuando ve que esa defensa no era posible. Allende decide tomar sobre sí el fracaso, que no fuera un fracaso que cayera sobre la clase obrera, ni siquiera sobre los partidos de la Unidad Popular. Prefiere asumirlo él”.
¿Ha pensado usted qué podría haber pasado si Allende hubiese tomado otro camino e intentado salir vivo ante el golpe fascista?
“Ahora lo estaba pensando. No sé. Hay una hermosa novela de Hernán Valdés, creo que se llama Después del fin, donde un militante de la Unidad Popular reflexiona, metido en una tina de baño, sobre qué habría sido de nosotros si Salvador Allende hubiera sobrevivido. Eso es imposible de saber, pero nos hizo falta un líder como Allende después del golpe”.
¿Aventura alguna hipótesis Hernán Valdés sobre aquella posibilidad que no fue?
“No me acuerdo bien, pero sí el militante que está en la tina de baño dice: “por Dios que te necesitamos”. Allende era una especie de padre capaz de juntar, tenía esa cosa parental que es reunir a los diferentes hijos, a los diferentes parientes para seguir adelante”.
Allende sorprende por su consecuencia, hasta llegar a dar la vida por su causa, en un país donde, como hemos visto, abunda la traición, el acomodo, el darse vuelta la chaqueta. ¿Es su actitud personal y política muy contradictoria con Chile? ¿O ha cambiado mucho el país y ya es impensable algo semejante hoy?
“No. Yo creo que es muy contradictorio con el país. Y es muy contradictorio con una Izquierda que antes de que Allende fuese designado candidato a la presidencia lo ninguneó. Yo era militante del Mapu, fui uno de sus fundadores, y nosotros lo tratábamos de líder aburguesado. El Partido Socialista lo trataba de igual modo. Todo el mundo se acuerda de que Allende es nombrado por los partidos de la Unidad Popular candidato presidencial por las abstenciones, no por los votos a favor.
Sí, Allende era menospreciado, y sin embargo fue aquel que tuvo las cosas más claras. Desgraciadamente, su obsesión por la unidad le impidió tomar medidas que requerían tomar partido por una posición en contra de la otra. Porque la crisis estaba de tal modo desarrollada, que necesariamente había que tomar una postura y realizar una política que hubiese implicado conflictos con el sector que estaba por la política distinta.
Allende nunca consiguió que los comunistas le dieran su apoyo al plebiscito que él quería plantear, pese a que los comunistas eran los que estaban más cerca de él. Muy tardíamente estuvieron de acuerdo. Y los caminos se cerraron”.
¿Desde cuándo quería el presidente Allende convocar a un plebiscito?
“No lo sé. No conozco los secretos de la cúspide. Se dice que el once de septiembre iba a anunciar el llamado a plebiscito en la Universidad Técnica del Estado. El día antes, o dos días antes, le anunció tal decisión a Pinochet, y el traidor actuó. Cuando menciono al traidor estoy haciendo referencia a la debilidad absoluta de los aparatos de información de la Unidad Popular , que siempre creyeron que Pinochet era el continuador de Prat. Y Pinochet era el traidor, el asesino, el torturador. En la historia chilena no hay ningún déspota de sus características, nada se compara con él”.
Izquierda y democracia
¿Qué piensa usted de la valoración que han hecho históricamente las izquierdas de la democracia representativa?
“Nosotros como marxistas teníamos ahí una curiosa mezcla. Al mismo tiempo, considerábamos que la democracia representativa era una forma del estado burgués que debía ser superada para caminar en la dirección de una futura extinción del Estado. Extinción cuyo primer momento era una democracia proletaria, una democracia de trabajadores, donde ellos fueran capaces de gestionar la sociedad.
Pero al mismo tiempo le dábamos una enorme importancia al estado como regulador de la sociedad. En ese sentido éramos keynesianos, podemos decir de algún modo. Simultáneamente de despreciar al Estado, lo apreciábamos, luchamos porque el Estado durante los gobiernos de los Frentes Populares interviniera para generar la industrialización. Teníamos ese doble discurso, y pensábamos que en el futuro el Estado podría desaparecer después del socialismo, cuando pasaríamos al comunismo.
Pero en Chile estábamos en la vía chilena al socialismo, y esta vía era desde las instituciones políticas. Ni siquiera habría que hablar de vía pacífica, era una vía institucional. Porque la vía pacífica genera una connotación problemática. Esto se hace con luchas, con luchas sociales, de clases, y aunque en ella no haya violencia armada, de todos modos hay lucha social.
Queríamos la democracia, porque efectivamente pertenecía a la tradición de Chile. En un continente donde la democracia había sido destruida, llena de dictadores, caudillos, de norte a sur. Junto con Uruguay y Costa Rica, Chile había tenido la suerte de tener un período sin caudillos como los Odría, los Pérez Jiménez, los Trujillo, Somoza y tantos otros.
Teníamos la democracia representativa y creíamos que nunca la íbamos a perder, y la perdimos, por los errores que cometimos en el período de la Unidad Popular.
Nosotros facilitamos que la derecha fuera capaz de atraer a la Democracia Cristiana al golpe. Fracasaron todas las negociaciones con la DC , debido a problemas de la DC , donde había sectores que no querían nada con esas negociaciones, pero también por problemas de nosotros.
Ahí Salvador Allende es el que tiene claro que esas negociaciones con la DC son indispensables, que el peligro de la guerra civil solamente se disminuye –no desaparece- si somos capaces de generar alguna forma de colaboración con ella. Y en el futuro, quizás una forma más profunda, una especie de bloque por el cambio, donde los sectores progresistas de la DC colaboraran con los sectores de izquierda en construir una sociedad más democrática. Todo eso no fue”.
Radomiro Tomic en 1970 planteaba la necesidad de aquel bloque por los cambios.
“Sí, hablaba de unión política y social del pueblo. Tomic tenía una política de cambio, muy parecida a la de la Unidad Popular. Uno podría decir que cuando se pusiese a gobernar, de haber sido elegido presidente, hubiese pasado lo mismo que en el gobierno de Frei.
La Democracia Cristiana, antes del gobierno de Frei Montalva, hablaba de que su proyecto no era capitalista ni colectivista, sino comunitario. Y durante el gobierno de Frei Montalva no se avanza nada hacia el comunitarismo. Sí se hace una política de reformas de gran importancia”.
¿Fue un error de la Unidad Popular el no valorar ni proteger la democracia representativa entonces vigente en Chile?
“Sí. Darse cuenta que partiendo de la democracia representativa había que profundizarla, y en ningún caso eliminarla. Hubo ahí un error táctico muy complicado.
Allende, queriendo siempre avanzar por la democracia, sin embargo se mete en una estrategia muy compleja, que es la de las reformas extraparlamentarias. Como no hay mayoría en el Parlamento consigue, con la colaboración de Eduardo Novoa Monreal, unos resquicios legales que le permiten intervenir industrias. Eso genera una tensión que se suma a la que ya existía debido al triunfo presidencial. (Démonos cuenta qué significa en una sociedad capitalista que triunfe un candidato marxista que está dispuesto a llevar adelante reformas en la dirección de una democracia transformadora).
Los resquicios legales colaboran a la polarización del sistema político. Además dejan fuera de juego al Parlamento, no pudiendo los demás partidos discutir las reformas.
La oposición a Allende presenta entonces en el Parlamento un proyecto –el de las tres áreas de la economía- que limita lo que el gobierno puede hacer, y terminan por imponerlo. Eso se hubiese evitado mediante una negociación con la Democracia Cristiana.
Era difícil el éxito de tal operación. Quizás habrían tenido antes que triunfar en la DC sus sectores más de izquierda, dejando en la sombra a los más cercanos a Frei. Pero eso implicaba llegar a acuerdos. Tanto Patricio Aylwin como Renán Fuentealba, del centro y la izquierda de la DC respectivamente, estuvieron negociando.
Estos sectores intentaron evitar que el partido fuera fagocitado por la derecha, abogando por su permanencia en el centro. Pero para quedarse en el centro, cuando está tensionada por los dos lados, es muy difícil. El único modo es ofrecer alianza. La derecha ofrece alianza, y la izquierda no fue capaz de hacerlo. Debido a la disputa entre los partidos, la postura más sin tranzar de los socialistas, las timideces de la postura de los comunistas, que no le entregan a Allende todos los medios para que eso pudiera hacerlo, en fin, fracaso, crisis.
Yo creo que no nos imaginábamos el gobierno militar que iba a venir después. Yo creo que nosotros teníamos en la mente la idea de que si venía un golpe sería un golpe corto que le entregaría pronto el poder a los civiles, y después de un tiempo volverían a haber partidos y elecciones. La DC también creía esto. Pero inmediatamente que viene el golpe, se hace un golpe contra revolucionario. La derecha inventa su propia revolución, capitalista neoliberal. Con la destrucción consiguiente del movimiento social, de todo el movimiento obrero, de los partidos, del congreso, de todo.
Posteriormente, avanzando el tiempo, sobretodo a partir de 1979, el capitalismo neoliberal se impone en Inglaterra y los Estados Unidos sin necesidad de un golpe de estado. Pero acá fue hecho por un golpe de estado. Después este neoliberalismo, retocado por la Alianza Democrática y la Concertación, que no es el mismo de Sergio de Castro, siguió rigiendo el diseño de políticas económicas y sociales, construyendo una sociedad cuya economía está sobretodo basada en el mercado y donde el estado juega un rol puramente subsidiario”.
Valoración de Frei Montalva
Hace usted en su libro El deseo de otro Chile una valoración bastante positiva del gobierno de Frei Montalva, lo cual es extraño viniendo de un pensador de izquierda.
“Yo con otros quebramos el partido Demócrata Cristiano. Yo era un personaje totalmente secundario, prácticamente no militaba en la DC. Pero cuando Rodrigo Ambrosio, Enrique Correa, Juan Enrique Vega, quiebran la DC , yo me meto al Mapu y formo parte de su comité central.
Todos sabemos que los gobiernos de los Frentes Populares no se pueden meter en el campo. En vista de las dificultades para ello, llegan al pacto parlamentario que impulsa la Corfo. A cambio de los votos a favor de la Corfo , la Izquierda estabiliza los sindicatos en el campo: hace que no tengan una política agresiva. Las políticas de la reforma agraria dejan así el campo más o menos intacto, pese a que había sindicatos que estaban bullendo, los aplacan. Aparece la CUT , que es industrial, comercial y bancaria, pero no es campesina.
¿Un bloque de centro-izquierda hoy?
Papel de las ideologías
- “El deseo de otro Chile”, Tomás Moulian. Editorial LOM.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Chile y España: tan cerca y tan lejos
Por Pedro Armendariz
Chile y España, para un nieto de vascos y catalanes, son dos realidades que se viven propias, más aún si se ha vivido años en ambos países.
domingo, 14 de noviembre de 2010
COLLAHUASI COMPRA CONCIENCIAS Y DESTRUYE LA NATURALEZA EN TARAPACÁ
Por Pedro Armendariz
La huelga que llevan adelante estos días los trabajadores mineros de la empresa transnacional Collahuasi, ha dejado al descubierto las miserias sociales que esta compañía extranjera siembra desde hace años en la ciudad de Iquique.
Miseria, en primer lugar, moral. El desmesurado poder económico de Collahuasi es un factor de perturbación de la vida social iquiqueña. A él se han rendido autoridades políticas y militares, periodistas y rectores de universidades, dirigentes sociales y religiosos.
Millones de dólares en dádivas, administradas por los ejecutivos de Collahuasi, que compran voluntades, oportunos silencios o declaraciones.
Por estos días la Armada y la municipalidad de Iquique están construyendo una réplica de la corbeta Esmeralda del tamaño de la original. El costo de semejante obra es de más de cinco millones de dólares. ¿De dónde provienen los fondos? De la minera Collahuasi, atenta siempre a sacar partido de su participación a la hora de poner plata.
(La iniciativa de instalar una réplica de la Esmeralda en la costanera de Iquique, y hacer de ella un negocio, es de por sí un tema aparte. Cuando la primera meta de toda gestión social y política en la ciudad debiera ir en la senda de la integración regional con los países vecinos, es una aberración, falta de inteligencia y sensibilidad seguir resaltando el doloroso pasado, en este caso con una réplica del mayor símbolo del conflicto bélico fraticida).
En el desarrollo de la actual huelga de los mineros de Collahuasi no aparecen en escena los máximos ejecutivos extranjeros de la empresa residentes en Chile, ni sus serviles empleados chilenos de alto rango en la empresa.
La minera transnacional comunica sus posiciones e influencia a la opinión pública a través de la vocería de su departamento de comunicaciones, y a través de la orquesta de medios de comunicación que tiene a su servicio en la región y el país, destacando por su mala leche en este papel el diario La Estrella de Iquique.
La campaña contra la acción de los mineros difunde la idea de que estos son unos privilegiados, que ganan millones de pesos, a años luz del común de los hombres y mujeres de trabajo. Si bien esto es verdad, es una canallada evidente su utilización para deslegitimar a los trabajadores.
Otro aspecto que buscan los ejecutivos de Collahuasi y sus medios de comunicación, es dar la impresión de que los mineros en huelga son violentos. Hoy sábado el diario La Estrella lleva como primer titular una pelea entre manifestantes y un taxista. El texto de la crónica -al margen que sea condenable un hecho de violencia menor-, es una auténtica diatriba contra el sindicato de los mineros y su movimiento reivindicativo, y un llamado claro a reprimir a los mineros. (Acompaña a la crónica sobre el incidente, un texto con declaraciones de la vocera de Collahuasi, Bernardita Fernández, que entre otras cosas dice: “Lamentamos los hechos de violencia que protagonizan los mineros y que están afectando a la comunidad”).
Ha sido bochornoso también leer declaraciones contrarias a los mineros por parte de dirigentes de organizaciones sociales que en su accionar han recibido o reciben plata por parte de la minera Collahuasi.¡¡¡Ellos condenando a los mineros, que son los que hacen posible que tales platas lleguen a sus oscuros bolsillos!!!
Una de estas organizaciones, que reúne a personas y familias pampinas o descendientes de pampinos, ha reclamado por la ocupación que los mineros en huelga han hecho de la histórica escuela Santa María de la ciudad, donde fueron asesinadas miles de personas el año 1907. El argumento es afirmar que estos mineros millonarios de hoy cometen un sacrilegio al instalarse en la escuela y aparecer como colegas de oficio de sus antepasados, que sí eran obreros auténticos dada su pobreza.
Collahuasi en el norte tarapaqueño no sólo corrompe las conciencias. También contamina y expolia la naturaleza. Hace un uso del agua que tiene en riesgo los ecosistemas y ya ha causado graves daños. A ello se suma la contaminación del medio ambiente, en la cordillera y en el puerto de Patache, propiedad de la minera donde además tiene una planta productora de molibdeno.
A las aguas -siempre escasas en el desierto-, que la minera utiliza en su proceso de producción, se suma el agua del ducto minero que traslada el mineral desde la alta cordillera a Patache. Más de ciento cincuenta kilómetros de caudal que debiera ir a la agricultura en quebradas, oasis y la pampa.
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