jueves, 27 de septiembre de 2012

¡CARABINEROS, DEJEN DE VENDER LA POMADA!



Por Pedro Armendariz

La semana pasada el director de Carabineros, general Gustavo González,  hizo unas afirmaciones en televisión que en un país democrático le habrían costado el cargo.

Las declaraciones las hizo González en el canal Chilevisión, que se prestó, al igual que todos los canales de televisión abierta de Chile, a ser funcional a la campaña comunicacional emprendida por Carabineros a raíz de la trágica y lamentable muerte por asesinato de un joven carabinero de 27 años, Cristián Martínez,  la noche del once de septiembre, aniversario del golpe de estado.

(La campaña de prensa es parte de una tarea constante de Carabineros por mantener una presencia de carácter positivo en los medios de manipulación social dominantes en Chile, tarea en la cual también se empeña con esmero la policía civil de Investigaciones. La reciente carta de Carabineros al New York Times se encuadra en este marco).

El general Gustavo González dijo en Chilevisión que ya estaba bueno de críticas a Carabineros desde la “clase política”. Los carabineros se sienten incomprendidos y doloridos. El general resaltó que en la última encuesta surgida del seno de un centro de pensamiento político de la clase dominante, Carabineros ocupe el primer lugar de la confianza de los chilenos en una lista de instituciones del país. En su monólogo, el general no tuvo ningún problema en meter en un mismo saco a estudiantes rebeldes y delincuentes comunes.

A la mañana siguiente a la muerte del carabinero asesinado, en medio del dolor del país, el general Luis Valdés, jefe de zona metropolitana de Carabineros, afirmó que la institución a la cual pertenece es la reserva moral de la nación. Tal cual, y lo dijo en el aniversario del golpe de estado.

Si las declaraciones de estos dos uniformados no son graves en Chile, (ya que pasan coladas, al parecer los políticos profesionales las encuentran normales o se hacen los sordos), la evidencia es que la democracia en Chile goza de muy mala salud.

(Al menos hoy, martes 25 de septiembre, la Contraloría de la República dictaminó que los observadores de la defensa de los derechos humanos, pueden subir a los buses de Carabineros a inspeccionar el trato que están dando a los detenidos en manifestaciones públicas de protesta social).

Mala salud democrática, porque los cargos policiales deben limitarse al cumplimiento de la ley en sus funciones. No se trata de mala voluntad de la “clase política”, que por lo demás no existe como tal. Lo que necesitamos los ciudadanos es que Carabineros no venda la pomada y respete la ley. Empezando por el respeto a las personas, en la calles, los campos, los buses y las comisarías. Tarea que cuando las papas queman deja con frecuencia de cumplir.

En un mismo día, el doce de septiembre, el general Luis Valdés declara a la prensa que el arma que mató al carabinero Cristián Martínez la noche del once, es parte de una infinidad de armas clandestinas que están en manos de delincuentes abocados principalmente al narcotráfico. A la misma hora el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, justificaba, con el asesinato del carabinero Martínez, la presentación al Congreso Nacional de un proyecto de ley que lleva su nombre, destinado a controlar y reprimir, dado el caso, a las manifestaciones sociales, particularmente de estudiantes.

En otras palabras, Hinzpeter miente, o no sabe lo que dice, cuando afirma que su preocupación es el orden público y el control de delincuentes. Ahí tiene a los delincuentes señor ministro, se los indica el general Valdés, deje que los movimientos sociales hagan su camino y ocupen legítima y democráticamente las calles.





martes, 7 de agosto de 2012

LO QUE SE CALLA DEL TRIUNFO DEL NO



Por Pedro Armendariz


A propósito del próximo estreno de la película NO, es importante resaltar que la franja televisiva a favor de esta opción fue un factor en la campaña, pero no el único ni el decisivo.

 El No, creo que hubiera ganado con o sin franja en la televisión. Quizás por uno o dos puntos menos, pero ganado igual. La razón es muy simple: la gran dimensión social que tenía el movimiento político orientado a poner fin a la dictadura.

 Había entonces en Chile, y en el extranjero, todo tipo de organizaciones funcionando, de alguna u otra manera no violenta, en los más diversos ámbitos, aspectos y sectores de la sociedad chilena, cuyo fin compartido era terminar con la dictadura y crear un orden político, económico, ecológico, social y en definitiva cultural distinto en el país.

 Era una ola imparable que venía de muy atrás en el tiempo, y que encontró en el plebiscito la oportunidad de hacer reventar contra la roca de la dictadura toda su envergadura y contenido.

 Nunca ha habido en la historia de Chile una campaña política de alcance popular, expresión de una causa mayor común, tan noble, hermosa, desinteresada, y con más largo y profundo alcance, cual era construir la libertad, la democracia, la justicia, la confianza, en un país destrozado y mutilado.

Luego del plebiscito del 5 de octubre de 1988, el poder, aquel poder de las alturas, los eternos dominadores de turno, se pusieron a la tarea de desactivar, desarmar y mandar para la casa a personas y organizaciones de una amplísima gama, contando entre ellas a los medios de comunicación, que venían todas ellas desde años atrás en una lucha sin cuartel contra la maldita tiranía.

Por esto la conciencia y la imaginación de las personas, en el marco de una comunidad viva, es lo que realmente activa y produce los cambios. La franja del No vino a ser la guinda de la torta, suculenta, nutritiva y muy digestiva, pero la llama, y la antorcha, ahora que estamos de olimpiadas, la llevaron, sin duda, miles y miles de hombres, mujeres y jóvenes que querían y creyeron que podían derrotar a Pinochet y su sistema dictatorial, haciendo democracia, votando en aquel plebiscito, pero no solo eso.

Están las imágenes de la franja del No en televisión. Es más difícil transmitir hoy la idea, a quienes no vivieron esos días, del estado de ánimo, la disposición sicológica colectiva de aquellos que estaban en acción durante la campaña del No en la base social, en las comunas, los barrios, las poblaciones. Había una mística social capaz, con una potencialidad para construir, en buena parte de la sociedad chilena, relaciones distintas a la pauta del capitalismo totalitario que venimos soportando desde hace casi cuarenta años.

El daño fundamental de la Concertación de Partidos por la Democracia a Chile ha sido parar, paralizar, desarmar todo aquel torrente social y sus miles de cauces diversos.

martes, 26 de junio de 2012

IQUIQUE INMÓVIL ENTRE LA CORBETA Y EL SANTUARIO


Por Pedro Armendariz

 Iquique se resiste a labrar caminos de futuro. Encandilada con una riqueza económica relativa desconocida por las generaciones actuales en el curso de sus vidas, su voluntad, a veces sin darse cuenta, tiende a replegarse en una defensa de lo logrado, sin reparar en la fragilidad de lo existente.

Esta fragilidad se manifiesta en dos aspectos fundamentales y básicos. Uno de ellos es la presencia de actividades mineras que constituyen una amenaza y producen daño al medio ambiente de gran alcance y envergadura. Esta realidad es ocultada por las empresas, y por quienes debieran fiscalizarlas desde el Estado. Las mineras están abusando y poniendo en riesgo las reservas de agua de la región. Además contaminan la tierra y el mar. Una nueva evidencia de su actitud devastadora es la intención de instalar dos plantas a carbón para producir electricidad en las afueras de Iquique junto a la costa.

El otro aspecto en el cual se observa una debilidad, no solo de la comunidad de Iquique, tiene que ver con nuestras valoraciones del pasado. Somos presa de una determinada manera de ver ese pasado. Algo tan necesario al pensamiento como entender que la guerra de 1879 no puede hoy ser recordada, rememorada, con los mismos sentimientos y puntos de vista de hace 134 años atrás, es algo que de buenas a primeras no se plantea. Hay una ideología de función constante, elaborando una valoración de los hechos que acusa un retardo mental infantil y odioso.

La construcción reciente en Iquique, a un costo de millones de dólares, de una réplica de la corbeta Esmeralda en la costa norte de la ciudad, y de un nuevo santuario a la Virgen María a un costado de la salida costera hacia el sur, denotan conservadurismo y un miedo a las transformaciones que el presente y el futuro exigen.

En materia de religión, y particularmente cristiana, creo que los cristianos con la Virgen de la Tirana de la Pampa, tenemos bastante, no necesitamos más. Lo que requiere la ciudad es más cristianismo en los hechos de la vida diaria, no en esculturas y santuarios.

A cambio de la réplica de la Esmeralda, echamos de menos un monumento a la necesidad de la unión entre países hermanos que quieren superar, en la mejor forma posible, los dolores de las guerras. La integración, la paz, el desarme militar, el desarme de las ideas nacionalistas cargadas de ignorancia hacia lo que hay más allá de las actuales fronteras sembradas de desconfianza y minas antipersonales. Esto es parte del futuro, del que creemos mejor y necesario.

También es parte de ese futuro cambiar de disposición frente al mar. Hacernos protectores del mar, al igual que del agua, pueden llegar a ser anhelos y demandas de muchos más, partiendo por los jóvenes. El mar no puede ser valorado como lo hicieron lamentablemente quienes dispusieron, permitieron y montaron el actual sistema de explotación de sus especies.

viernes, 23 de marzo de 2012

LA CRUZADA Y LOS SILENCIOS DEL SENADOR FULVIO ROSSI


Por Pedro Armendariz

Fulvio Rossi, senador socialista en representación de las provincias de Arica e Iquique, se ha embarcado en una cruzada contra el fumar tabaco, o sea, también, contra los fumadores.

Propone cosas razonables, como eliminar todo tipo de publicidad a las empresas tabacaleras. Otras no tanto, como subir el precio de las cajetillas. Se ve que el senador no fuma, y si conoce los precios en cuestión será el monto de su cartera el que no le ayuda a percibir que están por las nubes. No hay, que yo sepa, país suramericano donde sea tan caro fumar.

Soy fumador, y he soportado estoicamente el asedio y represión que viene sufriendo este hábito social desde ya al menos dos décadas. Resulta sorprendente el alcance que ha logrado este ataque.

Siempre me ha parecido falsa esta lucha en manos de los políticos profesionales, que son en definitiva los que ponen la firma a los cercos en que nos limitan nuestras acciones.

Falsa porque pone énfasis en reprimir y regimentar el accionar de un colectivo, los fumadores, cual si se tratara de delincuentes, de tipos que le hacen mal a la comunidad. Este afán purista apesta a fascismo hipócrita. Lo vemos en propuestas nacidas en los Estados Unidos que siguen las autoridades de los países que le siguen la cuerda, obviando el hecho de que aquel país da muestras evidentes de clara decadencia y ruina cultural y moral en todos los órdenes de la vida.

El fumar tiene que ver con la soledad del individuo, o con la relación con los demás, tiene que ver con los nervios, el ritmo sicológico, el pensar reflexivo, el apreciar el gusto y el aroma del tabaco, con la reunión, el encuentro y el rito social. Esto no lo puede entender, o aceptar todo no fumador, con el respeto que se merecen. El tema es convivir.

Durante siglos el tabaco ha acompañado la soledad y la reunión. Este ataque despiadado tiene rasgos patológicos, más allá de los números de la seguridad social y el ministerio de salud.

En el caso de Rossi, le agradezco el empeño, parece estar pensando en los niños que, claro está, mejor es que no fumen.

Sin embargo le reclamo semejante celo frente a las grandes empresas pesqueras que tienen liquidado el mar en el norte del cual es representante parlamentario. El mismo celo ante las empresas mineras, verdaderos poderes fácticos en la realidad política particularmente en Iquique, debido a su descomunal poder económico, además de contaminantes y depredadoras del agua, todo prácticamente gratis.

También sería interesante y positivo que el senador Fulvio Rossi abordara e hiciera avanzar las relaciones con nuestros vecinos peruanos y bolivianos, tema que, al igual que los anteriores, para él parece no existir.

viernes, 16 de marzo de 2012

LA CAMINATA POR EL AGUA Y LA VIDA EN ECUADOR



Por Pedro Armendariz

“En defensa del agua, la vida y la dignidad del pueblo”, es el lema que encabeza la larga caminata que diversas organizaciones y colectivos indígenas, ecologistas, vecinales, sociales y políticos iniciaron el pasado 8 de marzo en la selva al sur-oriente del país, para finalizar en Quito el próximo día 22.

En la localidad selvática de Zamora Chinchipe partió la caminata. Es el mismo sector en el cual se plantea explotar la primera mina a cielo abierto en la historia del Ecuador. La explotación, de acuerdo a un contrato firmado el pasado 5 de marzo en Quito por el gobierno, favorece a una empresa minera china de nombre ecuatoriano: “Ecuacorriente”, que piensa invertir mil 500 millones de dólares para implementar y poner a punto las labores de extracción de oro y cobre.

A la hora de firmar el contrato con los chinos, el presidente Rafael Correa lo defendió de las críticas de los opositores, afirmando que “no se puede vivir mendigando sentado en un pozo de oro”. En este caso son los supuestos mendigos los que rechazan el oro. Uno de sus gritos de batalla no violenta es que prefieren, sin dudarlo, el agua al oro.

Ecuador ya tiene la experiencia en el norte de su Amazonía de incontables atropellos a las comunidades indígenas y colonos por parte de las empresas petroleras. Las acciones de Texaco terminaron por completo con dos pueblos indígenas, los tetetes y los sansahuaris, un hecho gravísimo que ha pasado prácticamente desapercibido.

Además, la destrucción del medio ambiente en el norte selvático ha sido muy grave, empezando por la propia Texaco, que ha perdido un juicio millonario condenada por la contaminación que produjo, sentencia que se niega a reconocer y pagar.

El gobierno de Correa se ha propuesto un amplio plan de explotación de minas y pozos petroleros. En estos afanes no se diferencia de lo que está sucediendo en Argentina, Perú, Brasil, Chile y países suramericanos en general, destinados en el concierto internacional a interpretar el papel de suministradores de materias primas, minerales, petróleo, peces, maderas.

Los costos no los paga sólo la naturaleza y los directamente afectados por cada uno de los emprendimientos empresariales de esta categoría meramente extractiva. Es la sociedad en su conjunto la afectada, por las características de los modelos de desarrollo de acceso a la modernidad que suponen. Alberto Acosta, profesor, político y ecologista ecuatoriano, tiene un libro titulado “La maldición de la abundancia”, donde analiza las consecuencias sociales, políticas, económicas y culturales que provoca la dependencia de estos bienes cuando es hegemónica y dominante sin contrapeso en sectores productivos industriales, agrícolas y agropecuarios.

Aquí aparentemente se cumple lo que afirma el poeta Nicanor Parra, aquello de la derecha y la izquierda unidas nunca serán vencidas. (Codelco de Chile está asesorando y haciendo negocios mineros con el gobierno de Ecuador.)

La pregunta que llama a la puerta de las izquierdas del continente es qué posición tomar ante semejantes políticas económicas que llevan a los gobiernos a impulsar estas faenas de explotación. Sin descuidar el hecho de que tales prioridades conllevan el no respeto a los derechos y opciones de las comunidades directamente afectadas y sectores sociales significativos. Y por supuesto, advirtiendo los tremendos costos ambientales que hemos pagado, estamos sufriendo y seguirán aumentando en nuestros países.

martes, 31 de enero de 2012

¿POR QUÉ CHILE CALLA ANTE LA PERSECUCIÓN A GARZÓN?


Por Pedro Armendariz

¿Por qué este silencio ante la suerte del juez andaluz, quien fue fundamental para que el dictador y genocida Augusto Pinochet fuera procesado y detenido en Inglaterra durante casi dos años?

El silencio viene de los dos lados. De la derecha es esperable. Se ha limitado a publicar en sus medios, que son los medios del país -el resto no pasa de comparsa que hace algo de ruido-, la noticia de los procesos abiertos por el Tribunal Supremo español contra el juez. Sin columnas de opinión, sin comentarios, sin discusión. Todo ello para los medios dominantes sobra a la hora de tratar el tema. Bastan los titulares dando cuenta de los procesos judiciales, sin reparar mientes en sus contenidos y prolegómenos. Con esta estrategia periodística de manipulación, de paso y sin quererlo, están dejando constancia de que no hay sustento ético ni jurídico en los casos abiertos a Garzón, pues de lo contrario los esgrimirían sin freno.

En el resto de medios, en la comparsa de contrapunto a los dominantes, el silencio es el mismo pero no es igual. Aquí es incluso mayor, y esto es lo que no acabo de entender.

Hay dos motivos que avalan la espera de pronunciamientos, declaraciones y planteamientos de organizaciones defensoras de derechos humanos, de abogados, políticos, religiosos, militares en retiro, periodistas, académicos chilenos en torno al asunto de la persecución al juez Baltasar Garzón.

Un motivo tiene que ver con el papel que el juez jugó para llevar al tirano chileno al banquillo de los acusados en la Corte de Londres.

Otro lo es el tema de la justicia penal universal, que con el ataque al juez Garzón se ve profundamente cuestionada.

La historia, en este caso de Chile, y la suerte de una legislación e institucionalidad penal internacional en defensa de los derechos humanos en el mundo, al menos occidental, debieran motivar a expresarse a más de uno.

Por mi parte soy un agradecido del papel que el juez Baltazar Garzón ha jugado en ambos campos de acción. Particularmente en el proceso y detención del indigno y criminal Pinochet en Londres.

Ahora bien, el por qué callan en Chile los que uno esperaría que hablaran, es algo que sigo sin aclarar.

Un amigo dice que es resultado del ninguneo propio de la idiosincrasia chilena.

Puede ser también expresión de que vivimos en el fin del mundo, y Chile sigue siendo además una isla.

O que en el ámbito de la política, el periodismo y la academia la memoria histórica más que una necesidad y razón de justicia es una molestia, un tema siempre inoportuno.

Y seguramente no falta el hecho de que cada día somos más individualistas, más indiferentes, más superficiales e irresponsables.

lunes, 23 de enero de 2012

ATAQUES A BALTASAR GARZÓN DESNUDAN DEMOCRACIA ESPAÑOLA


Por Pedro Armendariz

Los tres procesos impulsados por el Tribunal Supremo español contra el juez Baltasar Garzón, son expresión de que no sólo la economía está enferma en España.

Es la llamada transición a la democracia la que muestra carencias, puestas sobre la palestra en los juicios a Garzón.

En España sigue pendiente lo que en Chile llamamos un proceso de verdad, justicia y reconciliación, ante los crímenes cometidos por agentes del estado, crímenes contra los derechos humanos que no prescriben, y sobre los cuales la legislación internacional prima sobre la nacional.

Los españoles no tienen ni reconocen la figura jurídica del secuestro permanente, que a pesar de la ley de amnistía, como en el caso de Chile, la Justicia abre procesos de investigación de la desaparición de personas, y los mantiene abiertos sin prescripción, en su calidad además de delitos contra la humanidad.

Más de ciento cincuenta mil personas opositoras al franquismo están enterradas en fosas comunes a la vera de caminos de España, después de haber sido asesinadas, muchas de ellas con posterioridad al fin de la guerra fraticida y ya toda España bajo el poder de la dictadura fascista.

Baltasar Garzón ha sido el único juez español que ha dado pasos procesales para investigar qué pasó con estas personas, y quiénes son los responsables de sus muertes y desapariciones.

El máximo tribunal de España ha abierto, sin consentimiento ni apoyo de las Fiscalías, y con graves atropellos a principios procesales básicos, un proceso a Garzón por impulsar el rescate de los desaparecidos y sentar justicia sobre su destino.

Ciento cincuenta mil personas abandonas en fosas comunes, no es sólo una barbaridad y una vergüenza enorme para todos los españoles, es también algo imposible de sostener en el tiempo. No hay sociedad que lo aguante desde un punto de vista moral.

Esperamos que muchos españoles acompañen esta semana en las calles a Garzón, quien enfrentará la ceguera y prepotencia del Tribunal Superior. Hasta ahora hemos visto en Madrid a personas y grupos pequeños, en gran parte mayores, y a los dirigentes de Izquierda Unida, comunistas. Se echa de menos a los indignados, que hasta hace poco llenaban la Plaza del Sol.

El primer proceso contra el juez andaluz, que, en palabras de un titular del diario Público de Madrid, quedó la semana pasada visto para condena, en el que acusan a Garzón de ordenar escuchas ilegales a imputados de delitos de corrupción en el marco del caso Gürtell, trata en el fondo sobre el financiamiento ilegal del Partido Popular, como lo señala el abogado y ex diputado del Partido Popular entre 1996 y el 2000, Jorge Trías Sagnier, en una columna en el diario El País de Madrid del pasado 18 de enero.

Al igual que en Chile, el financiamiento de los partidos y de la política en España tiene largas sombras y profunda oscuridad. Como dice Jorge Trías, que Garzón haya puesto la proa, en el marco de su investigación de la corrupta Trama Gürtell, hacia las fianzas del Partido Popular, ha encendido todas las alarmas en aquel partido. Lo mismo ha sucedido con los viejos franquistas ante la iniciativa de enfrentar el problema de los asesinados desaparecidos.

Se ha armado una confabulación entre políticos y jueces –aliados corporativamente contra el juez de la Audiencia Nacional-, para efectuar contra Garzón lo que Trías llama, una cacería judicial, título de su columna.

A la larga el intento por silenciar la memoria de lo acontecido con los muertos de las fosas comunes, resultará estéril, y las fosas serán abiertas para rescatar, identificar y enterrar humana y dignamente a sus moradores. Y para que se sepa qué pasó y quienes son los responsables de su suerte, haciendo la justicia necesaria a cada una de las víctimas.

Asistiremos también, luego de las más que probables condenas en España, a la prolongación de los juicios a Garzón en el ámbito judicial y académico internacional, donde se verán apelaciones que la Justicia española niega, y condenas a aspectos de los juicios que la ceguera odiosa de sus impulsores oculta o pretende ignorar.