martes, 30 de octubre de 2012

UN DOMINGO CON MENOS VOTANTES Y MÁS FUTURO




Por Pedro Armendariz

Debo partir por reconocer que no recuerdo una elección de la que esperara menos y me haya sorprendido y alegrado más. Varios son los motivos.

Uno. Por primera vez desde que se liquidó la democracia en 1973, ante una elección todos los habitantes del país mayores de 18 años enfrentamos en pie de igualdad el acontecimiento: todos inscritos, y todos con el derecho de decidir libremente si votar o no, sin la obligación de hacerlo coactivamente. Esto me parece muy positivo, al contrario, por ejemplo, de la opinión de Marta Lagos, invitada preferencial de esta noche en Televisión Nacional de Chile, quien llena de amargura no encuentra nada rescatable de la jornada durante horas en pantalla.

Dos. La abstención es una opción política, que contiene una advertencia a la institucionalidad política y sus actores, una advertencia de que se rechaza el juego establecido, con sus normas y usos. Más que nihilismo, en la abstención hay contenido, uno de ellos es la creencia en la inutilidad del voto, y la creencia de que la propia ausencia no va a incidir en lo más mínimo en el resultado, al contrario, la dejación puede ser un pequeño gesto y postura de no querer ser parte del engaño. Hoy, en la elección municipal, este presupuesto resultó en buena parte falso, porque quienes fueron a votar decidieron en muchos casos asuntos importantes, y muy significativos. Los abstencionistas oficiales, no consideraron las peculiaridades de la elección municipal, o se negaron a  considerarlas por un principio doctrinario de no acceder a las instituciones del estado. Es lo que piensa, creo, un porcentaje no menor de los nuevos inscritos jóvenes que no votaron. Plantean al debate el tema de la democracia participativa y la democracia representativa, y la relación entre ambas. De aquí se deriva la necesidad urgente de reformas políticas, sistema electoral y demás. Lo más cuerdo y sano, sería inventar un método inédito de proceso constituyente que desemboque en una asamblea constituyente elegida mediante el voto bajo reglas semejantes a una elección municipal, sin binominal, que sea una asamblea plural y no limitada a la representación partidaria, también con candidatos tipo Josefa Errázuriz.

Tres. La derrota del coronel Dina Cristian Labbé en la comuna de Providencia marca un antes y un después en la larguísima marcha de la transición a la democracia en Chile. El largo camino para llegar a ser un país digno. Es un buen paso. El odio que destiló al despedirse ese horrendo ex militar reconociendo su fin en la política, contrasta violentamente con la actitud de Josefa Errázuriz, la candidata triunfante. Su triunfo no es menos importante que la derrota de Labbé. En su calidad de mujer el infame la comparó con la serpiente del paraíso, que había tentado a los engañados votantes. Miserable el belicoso Labbé. La gesta de Josefa es inédita en la política chilena. Una dirigenta social de base, con talento, las cosas claras, principios democráticos, es candidata gracias a un proceso modesto de primarias que, por sus características y contenidos concretos, logra encender una opción nueva y novedosa, amplia en pluralidad y propuestas. Para seguir su ejemplo hay que superar egoísmos que no son fáciles de vencer.

Cuatro. Las Victorias de Carolina Tohá en Santiago, y Maya Fernández Allende, son significativas e importantes. Ambas son hijas de personas que murieron a raíz del golpe de estado. José Tohá asesinado por lo militares, y Beatriz Allende deprimida en el exilio se quitó la vida. Sus victorias son una reconciliación con la memoria maltratada de Chile, y un soplo nuevo en la accidentada y frustrante política de los partidos Socialista y Por la Democracia en la transición. En el caso de la comuna de Santiago, donde vivo, esperamos que la alcaldesa Tohá oriente su labor siguiendo el derrotero que le señalen los vecinos desde la base, cosa que no hizo su antecesor, caracterizado por imponer sus puntos de vista e intereses.

Cinco. El triunfo de Daniel Jadue en Recoleta, y el casi triunfo de Camilo Ballesteros en Estación Central, ambos candidatos del partido Comunista junto a la Concertación, son una gran noticia para la democracia en construcción.

Seis. La derrota de Joaquín Lavín León en Maipú, es también una buena nueva en cuanto a la sobrevivencia del buen criterio en Chile.  

Siete. La lección principal del día de hoy, es que hay que encaminarse a realizar reformas políticas de calado. De no ser así, el daño será grave para la sociedad en su conjunto, la grieta entre la sociedad y el mundo oficial y dominante no soportará seguir acrecentándose.

sábado, 13 de octubre de 2012

ALDO FRANCIA: EL PIONERO DE VIÑA



(Rescato entrevista con el maestro y doctor Aldo Francia, en su casa de Viña del Mar, noviembre de 1990).


Por Pedro Armendariz

Aldo Francia es un tipo radical, de raíces y principios, como los viejos caballeros de antes. Nacido en Valparaíso, hijo de emigrante italiano, médico pediatra, cinéfilo y cineasta, autor de dos películas memorables  (Valparaíso, mi amor y Ya no basra no basta con rezar), su liderazgo como organizador de los dos primeros festivales de cine de Viña del Mar, en 1967 y 1969, lo convirtieron en la figura-símbolo del reencuentro del cine chileno en 1990. Homenajeado en su condición de pionero (son innumerables las anécdotas que circulan sobre sus malabarismos para financiar malamente sus proyectos fílmicos entre consulta y consulta médica), el doctor Francia como cariñosamente lo llaman en el puerto, no quiso restarse al vendaval de estrenos que tuvieron lugar en el Tercer Festival Internacional de Viña del Mar. Sin embargo, su carta de presentación no fue esta vez una película sino un libro, “El nuevo cine latinoamericano en Viña del Mar”, escrito en 1987 y presentado como un aporte de primera línea para el conocimiento de la actividad cinematográfica en el país.

“Hoy reanudamos un diálogo que se interrumpió hace 21 años”, señaló Leonardo Kocking en la ceremonia inaugural del Tercer Festival Internacional de Cine, el 12 de octubre de 1990.  No fue casual que la ocasión se acompañara con la presentación del libro de Francia.

La conversación que sostuvo en esos días con nuestra revista, superando con la ayuda de su esposa Erica los obstáculos que pone a su voz el mal de Parkinson que lo afecta, es parte de ese reconocimiento al primer interlocutor de Viña del Mar.

-¿Qué consejos le daría usted a los cineastas jóvenes?

-Que sigan comprometidos con los problemas sociales, porque en Chile hay mucha injusticia.

-¿No piensa usted que les llegó la hora a las ideologías?

-Todo está vigente.

-¿El cristianismo marxista también?

-Sí, sí.

-¿Qué le parecen los recientes estrenos de películas chilenas?

-Está habiendo una explosión de cine. La gente está haciendo videos, está haciendo cine.

-¿Le gusta el video?

-Lo encuentro un medio válido. Se puede crear cine en forma fácil. Se filma y se ve en forma inmediata. Me gustaría hacer cortometrajes de 35 minutos, primero en video y en definitiva en 35 mm.

 -¿Cómo ve usted el Tercer Festival de Cine de Viña del Mar?

-Como una integración, una muestra de cine. Los anteriores fueron más combativos.

-El año 1969 se lo dedicaron al Che Guevara…

-Sí, el Che Guevara fue elegido como símbolo del Festival, como santo patrono… ahora estaría fuera de foco (risas). Había una corriente justicialista, encabezada por Fernando Solanas, y una guevarista, encabezada por los cubanos. Peleábamos todos por un solo cine latinoamericano. Queríamos unir al Continente a través del cine. El 71 se iba a hacer otro festival, pero el gobierno, al considerar que era muy mirista, decidió pararlo.

-¿Lo era?

-Yo creo que sí, pero tendría que haberse hecho igual. Después íbamos a hacer un festival en diciembre de 1973 y vino el golpe.

-¿Fue difícil organizar los festivales que realizaron entonces?

-Había poca ayuda, sin embargo, en 1969 llegaron cincuenta invitados extranjeros. No había donde alojarlos, así que se los albergó en el local de la Escuela de Cine, con sacos de dormir y literas conseguidas en el Regimiento Coraceros, que contribuyó también con grandes ollas para cocinar. Ahí, en la escuela, los mismos asistentes se preparaban las comidas con alimentos donados por personas e instituciones. Llegaron estudiantes argentinos, uruguayos, brasileños, cubanos, venezolanos, pero sobre todo argentinos de la Escuela de Cine de Santa Fe. Los cubanos salían invitados por primera vez a mostrar su cine. Fue lo mejor que vino, aparte de los brasileños que también eran muy buenos.

-Hoy la discusión se centra en cuestiones como la censura y no en el tipo de cine que habría que realizar. ¿Cree que hay ocasiones en que ésta se justifica?

-Por ningún motivo. Se pone censura a las películas y los niños las ven en video. Los padres deben ejercerla. Tendría que haber una orientación para que los padres decidan, junto a la posibilidad de que ellos acompañen a sus hijos a ver cualquier película.

¿Y en cuanto al Consejo de Calificación Cinematográfica?

-Debiera existir para recomendar a los padres, compuesto por maestros y sicólogos, pero en ningún caso por militares.

-Hoy se están renovando las posibilidades de apoyo estatal al cine; ¿está de acuerdo con esta tendencia?

-Tiene que haber ayuda. Nosotros conseguimos una ley por la que se pagaba un impuesto en el valor de la entrada, dinero que era a favor del productor. Este sistema fue suprimido por la dictadura. Con esa ley, del año 1967, podíamos también traer película virgen sin pagar impuestos. Creo que hay que recuperar cada una de esas conquistas.

-Vamos al cine: usted siempre ha dicho que lo más importante de una película son el guión y el montaje. ¿Dónde deja a los actores?

-Yo no sé dirigir actores. Lo importante es elegir a la persona adecuada para hacer el papel. Muchos de los actores de mis películas representan lo que son en la vida real. Los carabineros son carabineros, las prostitutas son prostitutas de verdad, y así.

-¿No hay escenas filmadas en estudio?

-Tanto Valparaíso mi amor como Ya no basta con rezar son películas hechas sin nada de estudio. Filmábamos en un bar, por ejemplo, e instalábamos la cámara en un lugar durante horas simulando filmar hasta que la gente se acostumbraba a su presencia. Entonces filmábamos de verdad. Hay una influencia del neorrealismo italiano y de la nueva ola del cine francés, con la cámara en mano, el plano secuencia, el claroscuro.

-¿Volvería hoy día a ponerle el mismo fin a Ya no basta con rezar, con el cura lanzando la piedra?

-(Prolongando silencio) Difícil de responder la pregunta, porque ha cambiado mucho la situación. Valparaíso mi amor la dejaría igual, pero en Ya no basta con rezar haría algunos cambios.

-¿Cuáles por ejemplo?

-Al final, en vez del cura tirando la piedra, los que están en huelga deberían avanzar caminando juntos, todos unidos.

-¿Cómo era la película que usted estaba haciendo cuando vino el golpe de Estado?

-Se perdió en Chile Films. Su nombre era La guerra de los viejos pascuales, y la idea era en torno al consumismo. Ocurría en una juguetería, que era el símbolo del consumismo. Los viejos pascuales que contrataba la juguetería pasaban hambre en sus casas, con sus mujeres y sus hijos. Ellos ofrecían a los otros niños todo lo que había en la juguetería, pero bastaba que uno sólo perdiera los estribos, regalando una muñeca a una niña pobre, para que empezaran a regalar todos los juguetes a los niños que entraban viendo esto. Ahí se desataba la guerra de los viejos pascuales contra los dueños de la juguetería. Los viejos pascuales formaban un sindicato con los vendedores ambulantes, los chapulines y los payasos que hacían propaganda en las tiendas. Ya estaba decidido quiénes iban a hacer a estos personajes. En el guión habían participado Lucas y José Román.

-¿Cómo seguía la rebelión?

-Los dueños de la juguetería enviaban tropas, las que eran derrotadas. También estaban los chicos malos y los quéletros, que emergían del mar para luchar contra los niños y los viejos pascuales. Eran, los quéletros, unas figuras imaginarias que salían a la superficie acompañados con la música de los infantes de marina. El combate se desarrollaba entre medio de los cerros, sin armas; se perseguían, se ocultaban, se tendían trampas. Al final, los quéletros eran rechazados y arrancaban espantados a naranjazos, convertidos en fuegos artificiales. La película ya estaba vendida en Europa. Alcanzamos a filmarla en parte, haciendo la cámara con Silvio Caiozzi, que también trabajó conmigo en Ya no basta con rezar. Después pensaba hacer una película sobre la matanza de Santa María de Iquique. En los tres meses anteriores al golpe, Patricio Manns estuvo investigando para escribir el guión.

-¿Encontraron algo nuevo?

-Sí, la película comenzaba con el Rucio, quien luego de pronunciar su arenga revolucionaria, corre y le dispara al general dejándolo malherido.

-No me diga.

-Es histórico, como lo es también que después de la matanza algunos sobrevivientes formaron guerrillas.


jueves, 27 de septiembre de 2012

¡CARABINEROS, DEJEN DE VENDER LA POMADA!



Por Pedro Armendariz

La semana pasada el director de Carabineros, general Gustavo González,  hizo unas afirmaciones en televisión que en un país democrático le habrían costado el cargo.

Las declaraciones las hizo González en el canal Chilevisión, que se prestó, al igual que todos los canales de televisión abierta de Chile, a ser funcional a la campaña comunicacional emprendida por Carabineros a raíz de la trágica y lamentable muerte por asesinato de un joven carabinero de 27 años, Cristián Martínez,  la noche del once de septiembre, aniversario del golpe de estado.

(La campaña de prensa es parte de una tarea constante de Carabineros por mantener una presencia de carácter positivo en los medios de manipulación social dominantes en Chile, tarea en la cual también se empeña con esmero la policía civil de Investigaciones. La reciente carta de Carabineros al New York Times se encuadra en este marco).

El general Gustavo González dijo en Chilevisión que ya estaba bueno de críticas a Carabineros desde la “clase política”. Los carabineros se sienten incomprendidos y doloridos. El general resaltó que en la última encuesta surgida del seno de un centro de pensamiento político de la clase dominante, Carabineros ocupe el primer lugar de la confianza de los chilenos en una lista de instituciones del país. En su monólogo, el general no tuvo ningún problema en meter en un mismo saco a estudiantes rebeldes y delincuentes comunes.

A la mañana siguiente a la muerte del carabinero asesinado, en medio del dolor del país, el general Luis Valdés, jefe de zona metropolitana de Carabineros, afirmó que la institución a la cual pertenece es la reserva moral de la nación. Tal cual, y lo dijo en el aniversario del golpe de estado.

Si las declaraciones de estos dos uniformados no son graves en Chile, (ya que pasan coladas, al parecer los políticos profesionales las encuentran normales o se hacen los sordos), la evidencia es que la democracia en Chile goza de muy mala salud.

(Al menos hoy, martes 25 de septiembre, la Contraloría de la República dictaminó que los observadores de la defensa de los derechos humanos, pueden subir a los buses de Carabineros a inspeccionar el trato que están dando a los detenidos en manifestaciones públicas de protesta social).

Mala salud democrática, porque los cargos policiales deben limitarse al cumplimiento de la ley en sus funciones. No se trata de mala voluntad de la “clase política”, que por lo demás no existe como tal. Lo que necesitamos los ciudadanos es que Carabineros no venda la pomada y respete la ley. Empezando por el respeto a las personas, en la calles, los campos, los buses y las comisarías. Tarea que cuando las papas queman deja con frecuencia de cumplir.

En un mismo día, el doce de septiembre, el general Luis Valdés declara a la prensa que el arma que mató al carabinero Cristián Martínez la noche del once, es parte de una infinidad de armas clandestinas que están en manos de delincuentes abocados principalmente al narcotráfico. A la misma hora el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, justificaba, con el asesinato del carabinero Martínez, la presentación al Congreso Nacional de un proyecto de ley que lleva su nombre, destinado a controlar y reprimir, dado el caso, a las manifestaciones sociales, particularmente de estudiantes.

En otras palabras, Hinzpeter miente, o no sabe lo que dice, cuando afirma que su preocupación es el orden público y el control de delincuentes. Ahí tiene a los delincuentes señor ministro, se los indica el general Valdés, deje que los movimientos sociales hagan su camino y ocupen legítima y democráticamente las calles.





martes, 7 de agosto de 2012

LO QUE SE CALLA DEL TRIUNFO DEL NO



Por Pedro Armendariz


A propósito del próximo estreno de la película NO, es importante resaltar que la franja televisiva a favor de esta opción fue un factor en la campaña, pero no el único ni el decisivo.

 El No, creo que hubiera ganado con o sin franja en la televisión. Quizás por uno o dos puntos menos, pero ganado igual. La razón es muy simple: la gran dimensión social que tenía el movimiento político orientado a poner fin a la dictadura.

 Había entonces en Chile, y en el extranjero, todo tipo de organizaciones funcionando, de alguna u otra manera no violenta, en los más diversos ámbitos, aspectos y sectores de la sociedad chilena, cuyo fin compartido era terminar con la dictadura y crear un orden político, económico, ecológico, social y en definitiva cultural distinto en el país.

 Era una ola imparable que venía de muy atrás en el tiempo, y que encontró en el plebiscito la oportunidad de hacer reventar contra la roca de la dictadura toda su envergadura y contenido.

 Nunca ha habido en la historia de Chile una campaña política de alcance popular, expresión de una causa mayor común, tan noble, hermosa, desinteresada, y con más largo y profundo alcance, cual era construir la libertad, la democracia, la justicia, la confianza, en un país destrozado y mutilado.

Luego del plebiscito del 5 de octubre de 1988, el poder, aquel poder de las alturas, los eternos dominadores de turno, se pusieron a la tarea de desactivar, desarmar y mandar para la casa a personas y organizaciones de una amplísima gama, contando entre ellas a los medios de comunicación, que venían todas ellas desde años atrás en una lucha sin cuartel contra la maldita tiranía.

Por esto la conciencia y la imaginación de las personas, en el marco de una comunidad viva, es lo que realmente activa y produce los cambios. La franja del No vino a ser la guinda de la torta, suculenta, nutritiva y muy digestiva, pero la llama, y la antorcha, ahora que estamos de olimpiadas, la llevaron, sin duda, miles y miles de hombres, mujeres y jóvenes que querían y creyeron que podían derrotar a Pinochet y su sistema dictatorial, haciendo democracia, votando en aquel plebiscito, pero no solo eso.

Están las imágenes de la franja del No en televisión. Es más difícil transmitir hoy la idea, a quienes no vivieron esos días, del estado de ánimo, la disposición sicológica colectiva de aquellos que estaban en acción durante la campaña del No en la base social, en las comunas, los barrios, las poblaciones. Había una mística social capaz, con una potencialidad para construir, en buena parte de la sociedad chilena, relaciones distintas a la pauta del capitalismo totalitario que venimos soportando desde hace casi cuarenta años.

El daño fundamental de la Concertación de Partidos por la Democracia a Chile ha sido parar, paralizar, desarmar todo aquel torrente social y sus miles de cauces diversos.

martes, 26 de junio de 2012

IQUIQUE INMÓVIL ENTRE LA CORBETA Y EL SANTUARIO


Por Pedro Armendariz

 Iquique se resiste a labrar caminos de futuro. Encandilada con una riqueza económica relativa desconocida por las generaciones actuales en el curso de sus vidas, su voluntad, a veces sin darse cuenta, tiende a replegarse en una defensa de lo logrado, sin reparar en la fragilidad de lo existente.

Esta fragilidad se manifiesta en dos aspectos fundamentales y básicos. Uno de ellos es la presencia de actividades mineras que constituyen una amenaza y producen daño al medio ambiente de gran alcance y envergadura. Esta realidad es ocultada por las empresas, y por quienes debieran fiscalizarlas desde el Estado. Las mineras están abusando y poniendo en riesgo las reservas de agua de la región. Además contaminan la tierra y el mar. Una nueva evidencia de su actitud devastadora es la intención de instalar dos plantas a carbón para producir electricidad en las afueras de Iquique junto a la costa.

El otro aspecto en el cual se observa una debilidad, no solo de la comunidad de Iquique, tiene que ver con nuestras valoraciones del pasado. Somos presa de una determinada manera de ver ese pasado. Algo tan necesario al pensamiento como entender que la guerra de 1879 no puede hoy ser recordada, rememorada, con los mismos sentimientos y puntos de vista de hace 134 años atrás, es algo que de buenas a primeras no se plantea. Hay una ideología de función constante, elaborando una valoración de los hechos que acusa un retardo mental infantil y odioso.

La construcción reciente en Iquique, a un costo de millones de dólares, de una réplica de la corbeta Esmeralda en la costa norte de la ciudad, y de un nuevo santuario a la Virgen María a un costado de la salida costera hacia el sur, denotan conservadurismo y un miedo a las transformaciones que el presente y el futuro exigen.

En materia de religión, y particularmente cristiana, creo que los cristianos con la Virgen de la Tirana de la Pampa, tenemos bastante, no necesitamos más. Lo que requiere la ciudad es más cristianismo en los hechos de la vida diaria, no en esculturas y santuarios.

A cambio de la réplica de la Esmeralda, echamos de menos un monumento a la necesidad de la unión entre países hermanos que quieren superar, en la mejor forma posible, los dolores de las guerras. La integración, la paz, el desarme militar, el desarme de las ideas nacionalistas cargadas de ignorancia hacia lo que hay más allá de las actuales fronteras sembradas de desconfianza y minas antipersonales. Esto es parte del futuro, del que creemos mejor y necesario.

También es parte de ese futuro cambiar de disposición frente al mar. Hacernos protectores del mar, al igual que del agua, pueden llegar a ser anhelos y demandas de muchos más, partiendo por los jóvenes. El mar no puede ser valorado como lo hicieron lamentablemente quienes dispusieron, permitieron y montaron el actual sistema de explotación de sus especies.

viernes, 23 de marzo de 2012

LA CRUZADA Y LOS SILENCIOS DEL SENADOR FULVIO ROSSI


Por Pedro Armendariz

Fulvio Rossi, senador socialista en representación de las provincias de Arica e Iquique, se ha embarcado en una cruzada contra el fumar tabaco, o sea, también, contra los fumadores.

Propone cosas razonables, como eliminar todo tipo de publicidad a las empresas tabacaleras. Otras no tanto, como subir el precio de las cajetillas. Se ve que el senador no fuma, y si conoce los precios en cuestión será el monto de su cartera el que no le ayuda a percibir que están por las nubes. No hay, que yo sepa, país suramericano donde sea tan caro fumar.

Soy fumador, y he soportado estoicamente el asedio y represión que viene sufriendo este hábito social desde ya al menos dos décadas. Resulta sorprendente el alcance que ha logrado este ataque.

Siempre me ha parecido falsa esta lucha en manos de los políticos profesionales, que son en definitiva los que ponen la firma a los cercos en que nos limitan nuestras acciones.

Falsa porque pone énfasis en reprimir y regimentar el accionar de un colectivo, los fumadores, cual si se tratara de delincuentes, de tipos que le hacen mal a la comunidad. Este afán purista apesta a fascismo hipócrita. Lo vemos en propuestas nacidas en los Estados Unidos que siguen las autoridades de los países que le siguen la cuerda, obviando el hecho de que aquel país da muestras evidentes de clara decadencia y ruina cultural y moral en todos los órdenes de la vida.

El fumar tiene que ver con la soledad del individuo, o con la relación con los demás, tiene que ver con los nervios, el ritmo sicológico, el pensar reflexivo, el apreciar el gusto y el aroma del tabaco, con la reunión, el encuentro y el rito social. Esto no lo puede entender, o aceptar todo no fumador, con el respeto que se merecen. El tema es convivir.

Durante siglos el tabaco ha acompañado la soledad y la reunión. Este ataque despiadado tiene rasgos patológicos, más allá de los números de la seguridad social y el ministerio de salud.

En el caso de Rossi, le agradezco el empeño, parece estar pensando en los niños que, claro está, mejor es que no fumen.

Sin embargo le reclamo semejante celo frente a las grandes empresas pesqueras que tienen liquidado el mar en el norte del cual es representante parlamentario. El mismo celo ante las empresas mineras, verdaderos poderes fácticos en la realidad política particularmente en Iquique, debido a su descomunal poder económico, además de contaminantes y depredadoras del agua, todo prácticamente gratis.

También sería interesante y positivo que el senador Fulvio Rossi abordara e hiciera avanzar las relaciones con nuestros vecinos peruanos y bolivianos, tema que, al igual que los anteriores, para él parece no existir.

viernes, 16 de marzo de 2012

LA CAMINATA POR EL AGUA Y LA VIDA EN ECUADOR



Por Pedro Armendariz

“En defensa del agua, la vida y la dignidad del pueblo”, es el lema que encabeza la larga caminata que diversas organizaciones y colectivos indígenas, ecologistas, vecinales, sociales y políticos iniciaron el pasado 8 de marzo en la selva al sur-oriente del país, para finalizar en Quito el próximo día 22.

En la localidad selvática de Zamora Chinchipe partió la caminata. Es el mismo sector en el cual se plantea explotar la primera mina a cielo abierto en la historia del Ecuador. La explotación, de acuerdo a un contrato firmado el pasado 5 de marzo en Quito por el gobierno, favorece a una empresa minera china de nombre ecuatoriano: “Ecuacorriente”, que piensa invertir mil 500 millones de dólares para implementar y poner a punto las labores de extracción de oro y cobre.

A la hora de firmar el contrato con los chinos, el presidente Rafael Correa lo defendió de las críticas de los opositores, afirmando que “no se puede vivir mendigando sentado en un pozo de oro”. En este caso son los supuestos mendigos los que rechazan el oro. Uno de sus gritos de batalla no violenta es que prefieren, sin dudarlo, el agua al oro.

Ecuador ya tiene la experiencia en el norte de su Amazonía de incontables atropellos a las comunidades indígenas y colonos por parte de las empresas petroleras. Las acciones de Texaco terminaron por completo con dos pueblos indígenas, los tetetes y los sansahuaris, un hecho gravísimo que ha pasado prácticamente desapercibido.

Además, la destrucción del medio ambiente en el norte selvático ha sido muy grave, empezando por la propia Texaco, que ha perdido un juicio millonario condenada por la contaminación que produjo, sentencia que se niega a reconocer y pagar.

El gobierno de Correa se ha propuesto un amplio plan de explotación de minas y pozos petroleros. En estos afanes no se diferencia de lo que está sucediendo en Argentina, Perú, Brasil, Chile y países suramericanos en general, destinados en el concierto internacional a interpretar el papel de suministradores de materias primas, minerales, petróleo, peces, maderas.

Los costos no los paga sólo la naturaleza y los directamente afectados por cada uno de los emprendimientos empresariales de esta categoría meramente extractiva. Es la sociedad en su conjunto la afectada, por las características de los modelos de desarrollo de acceso a la modernidad que suponen. Alberto Acosta, profesor, político y ecologista ecuatoriano, tiene un libro titulado “La maldición de la abundancia”, donde analiza las consecuencias sociales, políticas, económicas y culturales que provoca la dependencia de estos bienes cuando es hegemónica y dominante sin contrapeso en sectores productivos industriales, agrícolas y agropecuarios.

Aquí aparentemente se cumple lo que afirma el poeta Nicanor Parra, aquello de la derecha y la izquierda unidas nunca serán vencidas. (Codelco de Chile está asesorando y haciendo negocios mineros con el gobierno de Ecuador.)

La pregunta que llama a la puerta de las izquierdas del continente es qué posición tomar ante semejantes políticas económicas que llevan a los gobiernos a impulsar estas faenas de explotación. Sin descuidar el hecho de que tales prioridades conllevan el no respeto a los derechos y opciones de las comunidades directamente afectadas y sectores sociales significativos. Y por supuesto, advirtiendo los tremendos costos ambientales que hemos pagado, estamos sufriendo y seguirán aumentando en nuestros países.