jueves, 20 de agosto de 2009
¿NACIONALISMO?: NO, GRACIAS
Pregunta ¿Qué es lo que viene cuando el nacionalismo se va?
Respuesta de Jiddu Krishnamurti:
La inteligencia, evidentemente. Pero temo que eso no sea lo que esta pregunta implica. Lo que ella implica es esto: ¿qué es lo que puede substituir al nacionalismo? Ninguna substitución es acto que traiga inteligencia. Si abandono una religión y me adhiero a otra, o dejo un partido político para ingresar más tarde en alguna otra cosa, esta constante substitución indica un estado en el que no hay inteligencia.
¿Cómo nos libramos del nacionalismo? Sólo comprendiendo plenamente lo que él implica, examinándolo, captando su significación en la acción externa e interna. En lo externo, él causa divisiones entre los hombres, clasificaciones, guerras y destrucción, lo cual es obvio para cualquiera que sea observador. En el fuero íntimo, psicológicamente, esta identificación con lo más grande, con la patria, con una idea, es evidentemente una forma de autoexpansión. Viviendo en una pequeña aldea, o en una gran ciudad, o donde sea, yo no soy nadie; pero si me identifico con lo más grande, con el país, si me llamo a mí mismo hindú, ello halaga mi vanidad, me brinda satisfacción, prestigio, una sensación de bienestar; y esa identificación con lo más grande, que es una necesidad psicológica para los que sienten que la expansión del "yo" es esencial, engendra asimismo conflicto, lucha entre los hombres. De suerte que el nacionalismo no sólo causa conflictos externos, sino frustraciones íntimas; y cuando uno comprende el nacionalismo, todo el proceso del nacionalismo, éste se desvanece. La comprensión del nacionalismo llega mediante la inteligencia. Es decir, observando cuidadosamente, penetrando el proceso integro del nacionalismo, del patriotismo, surge de ese examen la inteligencia; y entonces no se produce la substitución del nacionalismo por alguna otra cosa. En el momento en que reemplazáis el nacionalismo por la religión, la religión se convierte en otro medio de autoexpansión, en una fuente más de ansiedad psicológica, en un medio de alimentarse uno mismo con una creencia. Por lo tanto, cualquier forma de substitución, por noble que sea, es una forma de ignorancia. Es como alguien que substituyera el fumar por la goma de mascar o el fruto del betel. En cambio, si uno comprende realmente, y en su totalidad, el problema del fumar, de los hábitos, sensaciones, de las exigencias psicológicas y todo lo demás, el vicio de fumar desaparece. Sólo podéis comprender cuando hay un desarrollo de la inteligencia, cuando la inteligencia funciona; y la inteligencia no funciona cuando hay substitución. La substitución es simplemente una forma de autosoborno, de incitaros a que no hagáis esto pero sí hagáis aquello. El nacionalismo ‑con su veneno, sus miserias y la lucha mundial que acarrea- sólo desaparece cuando hay inteligencia, y la inteligencia no surge por el mero hecho de pasar exámenes y estudiar libros. La inteligencia surge cuando comprendemos los problemas a medida que se presentan. Cuando hay comprensión del problema en sus diferentes niveles ‑no sólo en la parte externa sino de lo que él implica en su aspecto interno, psicológico-, entonces, en ese proceso, la inteligencia se manifiesta. Cuando hay, pues, inteligencia, no hay substitución; y cuando hay inteligencia desaparece el nacionalismo, el patriotismo, que es una forma de estupidez.
“ BOLIVIA TIENE QUE VOLVER AL MAR"
Entrevista al historiador y diplomático Óscar Pinochet de la Barra:
Por Pedro Armendariz
En el marco de los últimos acontecimientos, las páginas del libro “Chile y Bolivia: ¡Hasta cuándo!”, del profesor Pinochet de la Barra constituyen un auténtico clamor en el desierto. El autor, quien fuera entre los años 1991 y 2003 director del Instituto Antártico Chileno, no ha dejado en su vida de mirar también hacia el norte del país.
Han pasado cien años desde que se firmara el Tratado de Paz y Amistad de 1904 entre Chile y Bolivia y la fractura que separa a ambos países desde el fin de la Guerra del Pacífico sigue dificultando e irritando la convivencia.
“El Tratado de 1904”, dice Pinochet de la Barra, “nos dio paz y no nos ha dado una amistad franca, porque hay recelos entre los dos países, siempre. E incluso trascienden los recelos a través de un siglo, lo que es un absurdo completo. Mire usted, ¿cómo es posible que se le quite por Bolivia el voto a Insulza en la OEA porque está pendiente la cosa marítima?”.
Pregunta: -Pero hay quienes afirman que el Tratado de 1904, mediante el cual Bolivia expresamente renuncia a su litoral entre el río Loa y la bahía de Mejillones a favor de Chile, no se puede tocar.
Respuesta Oscar Pinochet de la Barra: Efectivamente, el Tratado de 1904, según interpretación que se le da muchas veces en Chile, es un tratado intangible. Mire la palabra rimbombante: “intangible”. Los tratados, ¡todos pueden cambiarse! -no sólo los de límites- si hay acuerdo para cambiarlos, no unilateralmente.
Es muy importante darse cuenta de que el Tratado de 1904 pretende terminar con un conflicto de una forma totalmente exagerada. ¿Qué había ocurrido entre los dos países que se trataba de arreglar? ¿Era un asunto terrible lo que lleva a la guerra en 1879, o era un aumento del Gobierno boliviano de diez centavos al impuesto por el quintal de salitre exportado desde territorio de Bolivia, explotado por chilenos? ¿Merece algo que era un problema menor, que podía entregarse en arbitraje a un tercer país, merece esa falta privar a un país totalmente de su mar?
P: -La renuncia de Bolivia a su litoral obedece a su condición de vencido.
R: -Claro, pero me parece que hubo, por llamarle de alguna manera, ingenuidad el año 1904 por parte de los negociadores bolivianos y chilenos. Los bolivianos no se dieron cuenta de lo tremendo que iba a ser aquel tratado para un país que tenía derecho al mar reconocido hasta entonces por Chile. Y los chilenos no se dieron cuenta de que no podía ser una solución definitiva el dejar al vencido en el suelo.
P: -En 1895 se pactó entre Chile y Bolivia la posibilidad de entregar a este último Tacna y Arica, según cuál fuese el resultado del previsto plebiscito que nunca se realizó sobre el destino de estas provincias. En 1904 no se menciona tal posibilidad de transferencia de territorios.
R: -La entrega de Tacna y Arica a Bolivia por parte de Chile no es planteada por el Tratado de 1904, y no queda constancia de eso, pero era un acuerdo entre los negociadores. Y así convencieron también a Bolivia de que aceptara perder todo su mar, casi trescientos kilómetros de costa. Porque no se podía cortar el territorio chileno a la altura de Mejillones o Antofagasta, y había efectivamente la posibilidad de darle a Bolivia Arica y Tacna, ocupadas por Chile y que se estaban negociando con el Perú.
No quedó en el Tratado de 1904, desgraciadamente. No hay duda de que hubo dejación de Bolivia para exigir eso, y no hubo ninguna inquietud chilena por cumplir una cosa que era lógica y natural: trasladar entonces al norte la salida al mar de Bolivia, entre los otros dos países, Chile y Perú.
P: -Algo que había apoyado en 1879 el ministro de Relaciones Exteriores y luego Presidente de la República, Domingo Santa María.
R: -Domingo Santa María y otros personajes destacados de esa época ponen el dedo en una verdad que los chilenos no han querido aceptar: es imposible, impensable, creer que Bolivia puede subsistir sin una salida al mar. Para la paz entre los dos países, para el progreso de Bolivia. Lo reiteran, incluso, cuando el gobierno no está de acuerdo. Hubo una “política boliviana”, como se la conoció, y como siempre ha pasado con Bolivia, curiosamente, en el momento final, al redactar el acuerdo, quedamos en nada.
P: -¿Por qué lo encuentra usted curioso?
R: -Es curioso porque este es un problema, como todos sabemos, más que de derecho internacional, un problema en el cual está muy presente el sentimiento, la pasión, el nacionalismo, elementos que distorsionan los arreglos. Y eso viene por los dos lados. Una guerra trae complejos para el vencedor y para el perdedor.
EL POLO TRINACIONAL
P: -¿Cuáles serían los complejos de Chile?
R: -No hay duda de que Chile ha quedado con el complejo del vencedor, el temor a que algún día sea atacado por quienes quieren tomar la revancha.
Chile es un país que actúa muchas veces como acomplejado en el asunto de Bolivia, porque siempre está a la defensiva. ¿Ha visto usted, sino excepcionalmente, una política positiva de Chile respecto al problema de Bolivia? Muchas veces han sido ensayos, pero no algo bien estudiado. ¿Ha visto usted, por ejemplo, a la diplomacia chilena en Bolivia ser diferente de la diplomacia chilena en Turquía? Son, más o menos, los mismos funcionarios que se turnan, que pasan de un país a otro.
Yo creo que la diplomacia chileno-boliviana es en estos momentos lo más importante que tiene Chile en materia diplomática. Hay que darle un sitio y una dedicación especial.
Y aquí llegamos a una cosa muy importante: ¿hay que acabar con el Tratado de 1904? Creo que no. Es un tratado que debe modernizarse, complementarse. Por lo menos nos dio la paz durante cien años, pero no nos dio la amistad ni una solución final. Hay que darle un enclave, una salida al mar a Bolivia, un elemento integrador.
P: -¿Por qué propone usted un enclave y no un corredor?
R: -Prefiero hablar más de un enclave que de un corredor, porque un corredor tiene un enemigo inmediato, que es Perú, que quiere mantener su límite directo con Chile en esa parte. En tanto que un enclave cumple las mismas funciones, no tiene importancia que para llegar a él haya que recorrer un camino boliviano que no se rompe desde La Paz.
Ahora bien, pienso lo siguiente: no se puede considerar un enclave, en una pequeña parte o territorio de la provincia de Arica, que sólo tuviese un carácter simbólico, y que no le serviría para nada a Bolivia, y que no entusiasmaría a los bolivianos. Pero si usted, ese mismo enclave, de no sé cuántos kilómetros cuadrados, lo hace formando parte de un proyecto más grande, de la configuración de un polo de desarrollo trinacional económico, social, cultural, es distinto.
Si es simbólico, no vale. En Chile hay mucha gente muy importante que piensa en la necesidad de otorgar una salida soberana al Pacífico, e impulsar una integración con Bolivia. Pero como es un tema tabú, capaz que los llamen antipatriotas. Yo no tengo ningún temor en ese sentido, porque trato de darle a cada uno lo que es suyo.
Habría que destruir ciertas falsas afirmaciones para que la gente no crea que le estamos regalando algo a Bolivia. No estamos regalando nada. Pero también hay que decirle a Bolivia: “Señores, ha pasado un siglo y no podemos ni pensar en desarmar toda la geografía chilena y entregarles a ustedes una salida por Antofagasta y cortar en dos el territorio chileno".
MENTIRAS HISTÓRICAS
P: -¿Qué papel juega la opinión pública ante este complejo y centenario problema con Bolivia?
R: -Las posiciones de Chile y Bolivia no sólo son diferentes, sino que son encontradas. En cierto modo, las opiniones públicas de los dos países están demasiado embarcadas en cierta posición. Bolivia con lo que quiere y Chile con lo que niega. Tanto se ha hablado de que hay que comenzar por crear una opinión pública desde el colegio, alterando afirmaciones. Hay tanta afirmación falsa sobre esto. Por el lado chileno, podemos nombrar algunas para los colegiales y la opinión pública en general, que suele decir: “No estamos dispuestos a regalarle un trozo chileno de mar a un país que nunca tuvo mar, o un trozo chileno de tierra a quien lo perdió en la guerra”. En fin, todas esas cosas. Y no se dan cuenta que, por ignorancia que empieza en los colegios, cuando se afirma que Bolivia nunca tuvo mar se está diciendo una falsedad absoluta: si Chile reconoció esa posesión por dos tratados, el de 1866 y el de 1874. ¿Cuándo se ha hablado de que Chile tenía cuatro consulados en cuatro puertos bolivianos, Tocopilla, Mejillones, Cobija y Antofagasta? No se tiene cónsul en el territorio de uno, sino en territorio extranjero.
Enseguida, ¿cuándo se ha hablado de la importancia de las afirmaciones de Bernardo O’Higgins? La famosa carta de 1831, en que dice que Chile se extiende desde la bahía de Mejillones, en el Pacífico, hasta Nueva Shetland del Sur. Porque en ese momento, 1831, O’Higgins, por una parte, y Bolívar, por otra, tenían claro que la Audiencia de Charcas llegaba al mar y tenía su propio mar. Por eso, Bolívar y Sucre crean Cobija, en territorio boliviano. Por eso, Bernardo O’Higgins, que había estado en Lima, habla de que ese litoral es boliviano.
P: -¿No le desconcierta ver en tantos chilenos una actitud de indiferencia, cuando no de franco desprecio, hacia nuestros vecinos en el norte?
R: -Aquí hay algo de soberbia por parte de Chile. Hay tradicionalmente una base de soberbia y de incomprensión, y, en ciento modo, en algunas capas sociales y para ciertos efectos, de mirar en menos. Y nosotros, “que somos importantes”, no podemos ceder nada.
LA CABAÑA
(Texto del escritor valenciano Manuel Vicent)
Dijo Pascal que todo lo malo que le había ocurrido en la vida se debía a haber salido de su habitación. Se trata de un pensamiento muy certero, porque, bien mirado, todos los problemas que uno arrastra a lo largo de los años se derivan del hecho de haber abandonado aquella cabaña que un día montó en el jardín cuando era niño. El mito de la cabaña sigue teniendo hoy una fuerza extraordinaria. No hay escritor, artista famoso, político, hombre de negocios o banquero sacudido por el estrés que no sueñe con retirarse durante un tiempo a vivir en una cabaña lejos del mundo. Existen cabañas de muchas clases, según el subconsciente de cada uno; las hay de indio apache, de pastor, de leñador del bosque, de pescador escandinavo, de expedicionario perdido en el desierto, de náufrago en una isla de los mares del sur. Otras adoptan la forma de castillo medieval, con almena o sin almena, recias e inexpugnables. En todos los parques públicos y en los jardines de infancia se montan cabañas para que los niños jueguen a esconderse o a protegerse de unos enemigos imaginarios. Algunas son muy lujosas, pero ninguna se parece a aquella tan maravillosa y rudimentaria que construimos, cuando éramos niños, con cuatro palitroques y una empalizada de cañas en el desván, en el patio o entre las ramas de un árbol. La seguridad que nos daba aquella cabaña se perdió junto con nuestra inocencia. Un día dejamos de jugar. A partir de ese momento quedamos desguarecidos, solos en la intemperie, lejos del mundo de los sueños, frente a unos enemigos reales. Es evidente que estamos rodeados de basura por todas partes. A cualquier hora del día nunca deja uno de ser agredido por la sucia realidad, por un acto de barbarie o de fanatismo. Pero existen seres privilegiados, que son capaces todavía de montar a cualquier edad aquella cabaña de la niñez en el interior de su espíritu para hacerse imbatibles dentro de ella frente a la adversidad. Si uno la mantiene limpia es como si estuviera limpio todo el universo; si en su interior suena Bach la música invadirá también todas las esferas celestes. Este reducto está al alcance de cualquiera. Basta imaginar que es aquella cabaña en la que de niños nos sentíamos tan fuertes.
Dijo Pascal que todo lo malo que le había ocurrido en la vida se debía a haber salido de su habitación. Se trata de un pensamiento muy certero, porque, bien mirado, todos los problemas que uno arrastra a lo largo de los años se derivan del hecho de haber abandonado aquella cabaña que un día montó en el jardín cuando era niño. El mito de la cabaña sigue teniendo hoy una fuerza extraordinaria. No hay escritor, artista famoso, político, hombre de negocios o banquero sacudido por el estrés que no sueñe con retirarse durante un tiempo a vivir en una cabaña lejos del mundo. Existen cabañas de muchas clases, según el subconsciente de cada uno; las hay de indio apache, de pastor, de leñador del bosque, de pescador escandinavo, de expedicionario perdido en el desierto, de náufrago en una isla de los mares del sur. Otras adoptan la forma de castillo medieval, con almena o sin almena, recias e inexpugnables. En todos los parques públicos y en los jardines de infancia se montan cabañas para que los niños jueguen a esconderse o a protegerse de unos enemigos imaginarios. Algunas son muy lujosas, pero ninguna se parece a aquella tan maravillosa y rudimentaria que construimos, cuando éramos niños, con cuatro palitroques y una empalizada de cañas en el desván, en el patio o entre las ramas de un árbol. La seguridad que nos daba aquella cabaña se perdió junto con nuestra inocencia. Un día dejamos de jugar. A partir de ese momento quedamos desguarecidos, solos en la intemperie, lejos del mundo de los sueños, frente a unos enemigos reales. Es evidente que estamos rodeados de basura por todas partes. A cualquier hora del día nunca deja uno de ser agredido por la sucia realidad, por un acto de barbarie o de fanatismo. Pero existen seres privilegiados, que son capaces todavía de montar a cualquier edad aquella cabaña de la niñez en el interior de su espíritu para hacerse imbatibles dentro de ella frente a la adversidad. Si uno la mantiene limpia es como si estuviera limpio todo el universo; si en su interior suena Bach la música invadirá también todas las esferas celestes. Este reducto está al alcance de cualquiera. Basta imaginar que es aquella cabaña en la que de niños nos sentíamos tan fuertes.
miércoles, 5 de agosto de 2009
MANO DURA AL NORTE Y AL SUR
Por Pedro Armendariz
La derecha pide mano dura en el sur y quiere explicaciones del ministro del Interior por lo obrado en territorio mapuche. Piñera, torpemente se suma al baile y declara que lo que no hay ahí es estado de derecho, y clama por imponer la ley de defensa de la propiedad de tierras usurpadas, y a todo lo demás palos, o balas, porque sabemos que ha habido balas de Carabineros y muertos mapuche.
Torpemente, porque un candidato presidencial que se limita a clamar por la intervención del séptimo de caballería en un tema de suyo complejo, con grandes dificultades para encontrar soluciones verdaderas, y por lo tanto duraderas, se está auto descalificando en su capacidad para ejercer el cargo al que ilusamente aspira.
El Mercurio, como siempre, ladra desde sus páginas pidiendo represión y el fin de políticas de entendimiento y reparación al daño infringido a comunidades mapuche. Lo mismo hace su émulo, La Tercera.
Con mercurios y terceras a lo largo de todo Chile, en todas las esquinas, no hay un llamado a la razón, o un llamado a la libertad, como canta Congreso, sino un llamado al miedo, a estigmatizar, a instalar la imagen definitiva de que en territorio mapuche hay unos revoltosos a los que hay que poner entre rejas para que se acabe el problema, dejando establecido que el asunto es de carácter policial y no político.
El tema fundamental evidentemente es la existencia de las comunidades mapuche, y no sólo su existencia o sobrevivencia, sino la necesidad de hacer realidad lo que los pueblos ancestrales de América llaman el buen vivir. Es lo que la sociedad chilena tiene la obligación de facilitar y procurar a la brevedad al Pueblo Mapuche, para bien de todos.
Se necesitan comunidades mapuche no sólo para hacer respetar derechos ancestrales pisoteados por el afán adquisitivo y de codicia muchas veces, o mediante las armas del estado. Ante la fragmentación en que se encuentran hoy personas y sociedades en el mundo entero, el deseo y la voluntad de vivir o seguir viviendo en comunidad que tienen pueblos antiguos, vale oro, más que el oro del Perú, como dice otra canción.
Y, a propósito de Perú, vergüenza da ver a funcionarios que tienen la palabra en su poder y le hacen un daño inconmensurable a Chile y a los pueblos hermanos de América del Sur.
Ejemplo de lo anterior son las actuaciones de dos diputados, uno de la UDI y otro del PPD, Iván Moreira y Jorge Tarud, miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, a los que jamás hemos escuchado, en su condición de voceros, una sola palabra a favor de la unión e integración, hermandad y paz entre nuestros países.
El diputado Moreira, sí se pasó esta vez de la raya. No se limitó, como de costumbre, a pedir al gobierno que proteste por algún motivo puntual ante su par limeño. El domingo pasado, haciendo gala de machismo y ausencia de amor fraterno propio de una jornada dominical, llamó al gobierno, no se atrevió a hacerlo a la propia presidenta, "a ponerse los pantalones ante los peruanos".
Peruanos en general. Moreira no llamó a protestar ante el gobierno del Perú. No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta que Moreira, cuando llama a actuar ante los peruanos en general, está aludiendo a los inmigrantes peruanos en Chile. Xenófobo, está alimentando desde su condición de diputado y miembro de la citada comisión a la xenofobia contra los inmigrantes, en una clara conducta delictiva.
Si me imbuyera del estado de ánimo, sentimientos e ideas del protegido del tirano, que eso es ante todo Moreira, tendría que declarar la guerra a mis amables vecinos peruanos aquí en el barrio Yungay, donde vivo.
Como integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Iván Moreira y Jorge Tarud me imagino que tienen la obligación de trabajar a favor de la integración de los inmigrantes peruanos en Chile, reconociendo su presencia como un valor que abre la posibilidad en pequeño de impulsar desde ya la impostergable profundización de la amistad e integración entre nuestros países y pueblos.
De fondo tenemos entre nosotros la carrera armamentista, que en rigor a la verdad ha existido siempre, y que a mayor o menor velocidad han practicado cada uno nuestros países desde que para desgracia compartida se constituyeron en estados-naciones, acontecimiento nefasto que como verdaderos estúpidos nos aprestamos a celebrar individualmente por todo lo alto.
Lo que podríamos hacer, aprovechando la ocasión de los cumpleaños, es cuestionar a fondo lo que hemos hecho y estamos haciendo, y rectificar profundamente, partiendo por poner fin a la compra de armas, que es además el camino más corto para terminar con la corrupción secundaria del pago de coimas a delincuentes carroñeros.
sábado, 4 de julio de 2009
GOLPE BAJO DE COLOR PÚRPURA
Por Pedro Armendariz
La Conferencia Episcopal de Honduras ha dado esta mañana un amplio y rotundo apoyo al golpe de estado que ha tenido lugar en su país. Este hecho es de extrema gravedad, y un verdadero escándalo en América Latina y el mundo entero.
La declaración de los obispos de Honduras apoyando el golpe y la dictadura impuesta, fue leída por radio y televisión en directo a todo el país por el cardenal Oscar Rodríguez, máxima autoridad de la jerarquía eclesiástica.
Este cardenal golpista en su momento sonó como candidato latinoamericano al papado de Roma, lo cual nos indica el estado lamentable en que se encuentra la Iglesia Católica, concretamente en América latina, con posterioridad a la llegada al trono pontificio del fallecido papa Juan Pablo II.
El Continente se encuentra infectado de obispos y cardenales semejantes a Rodríguez, que no trepidan, ni trepidarían en dar golpes de estado a gobiernos de izquierdas o que huelan a izquierdas.
Los chilenos, que tuvimos la suerte de contar en su momento con el cardenal Raul Silva y un buen número de sus obispos en la lucha contra la dictadura cívico militar que asoló al país, pueden llegar a pensar ingenuamente con ignorancia que su ejemplo es generalizado en el continente, que en todos los países las jerarquías católicas por principio se oponen a las dictaduras, de izquierdas o derechas. No es así, lamentablemente.
Juan Pablo II, de triste memoria para nuestro continente, igual que los efectos de la pesca de arrastre en el mar, barrió a todo aquel que no fuera un católico integrista de la conducción y autoridad de la iglesia. El ejemplo chileno es elocuente, de norte a sur.
Se denuncia el ataque inquisitorial a la Teología de la Liberación, y es verdad, pero el asunto es más amplio y más grave, es un ataque a las críticas, propuestas y acciones que tengan por fin intentar cambiar lo que sus hermanos proscritos, silenciados, desplazados, llaman "el desorden establecido".
Flaco favor le hacen al catolicismo y al pueblo latinoamericano los obispos de Honduras apoyando a la nueva dictadura. Desde ahora se hacen parte en calidad de cómplices de los crímenes y atropellos a los derechos humanos que a partir del momento del golpe se iniciaron en aquel país.
miércoles, 24 de junio de 2009
EL DINERO, ÚNICO DIOS VERDADERO
Por Pedro Armendariz
En el periodismo dos frases suelen revelar más intenciones que un libro de análisis de contenido de trescientas páginas.
El Mercurio del 23 de junio inesperadamente publica una muy buena noticia: "Corte Suprema anula permiso ambiental de central eléctrica clave en la V Región", titula el diario, refiriéndose a la región de Valparaíso. (Chile debe ser el único país del mundo al cual una dictadura cívico militar le adjudicó números como nombre a sus diversas regiones).
Pero a lo que íbamos, la síntesis, las dos frases reveladoras. Sobre el citado titular se lee: "Crece la judicialización de los proyectos energéticos".
Este antetítulo, como se dice en la jerga periodística, nos deja claro desde el principio de la lectura qué es lo importante para este diario en el caso a que se refiere esta noticia, y, por desgracia, nos remite también a lo que este importante medio de difusión aporta cada día a través de sus páginas a la convivencia nacional: lo prioritario son los proyectos de inversión y la acumulación de dinero a como dé lugar.
Protesta, porque eso es el antetítulo, una protesta. ¿Cuál es el motivo de la molestia? El hecho extraordinario de que un conjunto de ciudadanos ha ganado un juicio muy importante defendiendo su medio ambiente ante una de las empresas eléctricas más grandes del país.
Cómo puede este miserable periódico plantear su queja ante la judicialización, cuando está en juego nada menos que la salud y en definitiva la vida de una comunidad debido a un proyecto de inversión contaminante y además gestionado violando la ley.
La Corte Suprema dice en su sentencia, aceptando el recurso presentado por el Consejo Ecológico de Quintero y Puchuncaví, en contra de la central termoeléctrica carbonífera Campache de AS Gener:
"La eliminación ilegal de un uso de suelo para áreas verdes en una localidad afectada por la alta emisión de contaminantes provoca un menoscabo evidente al entorno en que viven los recurrentes, vulnerando su derecho constitucional a vivir en un medio ambiente libre de contaminación".
Es decir, la Comisión Regional del Medio Ambiente de Valparaíso le dio el visto bueno medioambiental al proyecto de la central, a realizarse en terrenos que el Plano Regulador de la Comuna de Puchuncaví contempla como áreas verdes.
El Mercurio en su información señala que el proyecto estará detenido hasta que haya una modificación del plan regulador comunal. Le importa un bledo el derecho de la población a un medio ambiente sano, las áreas verdes y la salud, sabiendo, como lo señala el fallo de la Suprema, que la zona afectada es ya una de las más contaminadas históricamente en Chile debido a la presencia de la Termoeléctrica de Ventanas.
Decano le llaman a aquel diario en este país sin norte que adora el dinero y el poder. Dice el diccionario que decano es el "Miembro más antiguo de una comunidad", o "Una persona con título de tal que es nombrada para presidir una corporación o una universidad, aunque no sea el miembro más antiguo". La palabra decano va pues junto a la palabra dignidad. En Chile muchos lo ignoran, otros lo saben y han hecho del cinismo su bandera.
Mientras tanto, el vocero de AS Gener se lamenta diciendo que "el proyecto fue tramitado bajo la institucionalidad chilena".
Precisamente, la institucionalidad chilena que debiera resguardar el medio ambiente, aprueba proyectos que lo afectan profundamente, muchas veces sin remedio.
¿Qué dirá ahora la Corema de Valparaíso, que aprobó el estudio medioambiental de un proyecto altamente contaminante a construirse en áreas verdes comunales? ¿Enfrentarán alguna responsabilidad o posible sanción sus integrantes?
La Corte Suprema ha sentenciado que han violado gravemente la ley.
Al metalero mercurio le duele el ejercicio del derecho por parte de las comunidades en defensa de su calidad de vida en un medio ambiente sano.
Nosotros esperamos que el triunfo del Consejo Ecológico de Quintero y Puchuncaví, anime y motive la acción de tantas comunidades de Chile que se ven avasalladas por proyectos de inversión que desprecian la vida al adorar el dinero, único dios verdadero, como canta Joaquín, el andaluz.
En el periodismo dos frases suelen revelar más intenciones que un libro de análisis de contenido de trescientas páginas.
El Mercurio del 23 de junio inesperadamente publica una muy buena noticia: "Corte Suprema anula permiso ambiental de central eléctrica clave en la V Región", titula el diario, refiriéndose a la región de Valparaíso. (Chile debe ser el único país del mundo al cual una dictadura cívico militar le adjudicó números como nombre a sus diversas regiones).
Pero a lo que íbamos, la síntesis, las dos frases reveladoras. Sobre el citado titular se lee: "Crece la judicialización de los proyectos energéticos".
Este antetítulo, como se dice en la jerga periodística, nos deja claro desde el principio de la lectura qué es lo importante para este diario en el caso a que se refiere esta noticia, y, por desgracia, nos remite también a lo que este importante medio de difusión aporta cada día a través de sus páginas a la convivencia nacional: lo prioritario son los proyectos de inversión y la acumulación de dinero a como dé lugar.
Protesta, porque eso es el antetítulo, una protesta. ¿Cuál es el motivo de la molestia? El hecho extraordinario de que un conjunto de ciudadanos ha ganado un juicio muy importante defendiendo su medio ambiente ante una de las empresas eléctricas más grandes del país.
Cómo puede este miserable periódico plantear su queja ante la judicialización, cuando está en juego nada menos que la salud y en definitiva la vida de una comunidad debido a un proyecto de inversión contaminante y además gestionado violando la ley.
La Corte Suprema dice en su sentencia, aceptando el recurso presentado por el Consejo Ecológico de Quintero y Puchuncaví, en contra de la central termoeléctrica carbonífera Campache de AS Gener:
"La eliminación ilegal de un uso de suelo para áreas verdes en una localidad afectada por la alta emisión de contaminantes provoca un menoscabo evidente al entorno en que viven los recurrentes, vulnerando su derecho constitucional a vivir en un medio ambiente libre de contaminación".
Es decir, la Comisión Regional del Medio Ambiente de Valparaíso le dio el visto bueno medioambiental al proyecto de la central, a realizarse en terrenos que el Plano Regulador de la Comuna de Puchuncaví contempla como áreas verdes.
El Mercurio en su información señala que el proyecto estará detenido hasta que haya una modificación del plan regulador comunal. Le importa un bledo el derecho de la población a un medio ambiente sano, las áreas verdes y la salud, sabiendo, como lo señala el fallo de la Suprema, que la zona afectada es ya una de las más contaminadas históricamente en Chile debido a la presencia de la Termoeléctrica de Ventanas.
Decano le llaman a aquel diario en este país sin norte que adora el dinero y el poder. Dice el diccionario que decano es el "Miembro más antiguo de una comunidad", o "Una persona con título de tal que es nombrada para presidir una corporación o una universidad, aunque no sea el miembro más antiguo". La palabra decano va pues junto a la palabra dignidad. En Chile muchos lo ignoran, otros lo saben y han hecho del cinismo su bandera.
Mientras tanto, el vocero de AS Gener se lamenta diciendo que "el proyecto fue tramitado bajo la institucionalidad chilena".
Precisamente, la institucionalidad chilena que debiera resguardar el medio ambiente, aprueba proyectos que lo afectan profundamente, muchas veces sin remedio.
¿Qué dirá ahora la Corema de Valparaíso, que aprobó el estudio medioambiental de un proyecto altamente contaminante a construirse en áreas verdes comunales? ¿Enfrentarán alguna responsabilidad o posible sanción sus integrantes?
La Corte Suprema ha sentenciado que han violado gravemente la ley.
Al metalero mercurio le duele el ejercicio del derecho por parte de las comunidades en defensa de su calidad de vida en un medio ambiente sano.
Nosotros esperamos que el triunfo del Consejo Ecológico de Quintero y Puchuncaví, anime y motive la acción de tantas comunidades de Chile que se ven avasalladas por proyectos de inversión que desprecian la vida al adorar el dinero, único dios verdadero, como canta Joaquín, el andaluz.
jueves, 18 de junio de 2009
DIARIO EL PAIS DA VERGUENZA AJENA
Por Pedro Armendariz
El diario madrileño El País, con una nota sobre Bolivia publicada el 18 de junio, vuelve a superar sus marcas en cuanto a brindar a sus lectores pésima información sobre la realidad latinoamericana. Una vez más el otrora digno periódico del Grupo Prisa se revuelca en la insidia, haciendo de ella vocación.
La nota que comentamos lleva por título: "La labia de Morales aísla Bolivia". Está escrita en Cochabamba por Mabel Azcui, quien seguramente va de periodista, dejando en evidencia las cotas de miseria que se pueden llegar a alcanzar en este oficio.
En la misma portada de la edición digital del diario del 18 de junio, pegada a la nota sobre Bolivia va una foto del presidente Lula de Brasil recibiendo un doctorado en una universidad de Kazajistan, foto que acompaña un texto que lleva por título: "Nueva etapa de Lula en la conquista de Asia". El bueno y el malo, le faltó el feo a la redactora.
Con este tipo de periodismo los dueños de El País dan premios internacionales a trabajos periodísticos que ellos consideran destacables en el mundo, particularmente en América latina.
Si en un tiempo lejano el diario español era certero y claro en denunciar y dar a conocer los crímenes y miserias de las dictaduras latinoamericanas, ayudando a las luchas democráticas, hoy está preocupado de defender intereses económicos en nuestro continente. Triste destino para un diario importante, que presume de ser el primero en nuestra lengua.
Al ser esta defensa de intereses económicos prioritaria, la figura del presidente Evo Morales en Bolivia les resulta intolerable. Le dan un trato, permanente, no sólo en el texto que comentamos, que hace sentir vergüenza ajena, no por el presidente de nuestro hermano país por supuesto, sino por la bajeza fruto de la ofuscación y la impotencia de El País.
Para El País, Evo Morales no es el presidente de Bolivia, es simplemente Morales. El viejo y feo hábito del ninguneo, denota en este caso prejuicios de clase y raza, y expele un fétido tufo hispano imperialista etnocéntrico. Sonroja leer que se busca ofender y desacreditar al presidente diciendo que su discurso es propio de un sindicalista.
Si hubiesen dudas ante la estulticia, el texto en cuestión, que aparentemente tiene por fin criticar la política exterior de Bolivia, descalifica el quehacer del gobierno en este campo, señalando, entre otros argumentos inconsistentes, la condición de maestro (profesor) del ministro de Relaciones Exteriores boliviano David Choquehuanca. Es de no creerlo.
"Bolivia ha dejado de ser un país de encuentro y equilibrio regional", es la frase que da inicio al texto en cuestión, para expresar a continuación que "la mayor parte de los bolivianos observan con preocupación y pena lo que está sucediendo con los países vecinos", y alude a las relaciones de Bolivia con Perú, Paraguay y Brasil.
Como se trata de mentir, de engañar, la nota deja de lado alguna mención a las relaciones actuales de Bolivia con Chile. Estas, en perspectiva histórica, están en un momento promisorio, acercando posiciones en base a una agenda de trece temas acordados entre la presidenta Michelle Bachelet y su homólogo de La Paz, incluyendo el retorno de Bolivia al Oceáno Pacífico. Ni una palabra de esto.
En relación con Perú, la nota alude a la responsabilidad que el gobierno de Lima le adjudica al presidente de Bolivia en la matanza de Bagua, en la Amazonía peruana, lo cual, por supuesto, es falso, como lo sabe cualquiera que haya seguido o se quiera informar del curso del largo conflicto entre el gobierno de Perú y las comunidades indígenas que terminó en la masacre del 5 de junio.
En cuanto a las relaciones entre Bolivia y Paraguay, el texto del diario El País alude al conflicto suscitado por el ingreso ilegal a Paraguay de policías bolivianos que andaban tras los pasos de un ladrón de ganado nacionalidad paraguaya, que huía tras practicar su profesión en Bolivia.
Ni una palabra en el texto referente al acuerdo histórico reciente entre Paraguay y Bolivia, suscrito entre los presidentes Fernando Lugo y Evo Morales, poniendo fin solemnemente en Buenos Aires a la disputa de límites de fronteras que siguió a la cruenta Guerra del Chaco de 1932. Se le pone la lápida a un conflicto histórico de más de setenta años entre ambos países, y hablando de relaciones vecinales no se lo menciona.
En cuanto a Brasil, la nota, significativamente, no da detalles del fundamento de la preocupación que afirma existe en "la mayor parte de los bolivianos" acerca del estado de la relaciones con el gigante suramericano.
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