martes, 7 de mayo de 2013

UNA PIEDRA EN EL DORMITORIO



Por Pedro Armendariz

(A J.J. Millas por lo del lunes, martes…)

Lunes-  Una docena  de muchachos se retira a las tres de la mañana de la Plaza Yungay vecina a mi casa. Lo hacen por calle Sotomayor hacia la Alameda lanzando piedras sobre las casas y los autos estacionados. Al dormitorio de mi vecino del segundo piso entra una piedra tras hacer trizas un vidrio de la ventana

Martes.- Bolivia presenta demanda en La Haya. Aquí las voces oficiales responden que no se les debe nada. ¿No les debemos una propuesta de solución del problema, una nueva propuesta?

Miércoles- “Los Encapuchados” hacen acto de presencia en la Alameda en la manifestación del Día de los Trabajadores. Los medios luego no hablan de otra cosa, sumergen el acto político, y los periodistas no aportan una sola nota sobre el por qué hay encapuchados, qué tiene que ver el modelo imperante, su historia y sus políticas. Los opositores al modelo tampoco saben qué hacer con ellos. Lo cierto es que políticamente no ayudan a avanzar.

Jueves- ¿Habrá algún proyecto de Constitución alternativo a la actual?. Una nueva constitución parte y es resultado de una gran conversación, como dice Humberto Maturana, quien por cierto podría aceptar ejercer por al menos un período la primera magistratura. Sería muy interesante y agradable, y un prestigio para el país. Con él sí estoy seguro que dejaríamos atrás el pinochetismo y nos encaminaríamos a ser un faro de luz en medio del caos.  

Viernes- Anoche soñé con un boicot total a los cinemercadomols.

Sábado- En los noticieros de televisión se aprecia hasta el horror que el destino del periodista es el más degradado y prostituido en el neo capitalismo de los últimos cuarenta años. Los periodistas son tan dañinos como las balas locas.

Domingo-  Allamand y Longueira los malos muchachos del Sí. La derecha no puede dejar atrás la dictadura, y parece que el país tampoco.

domingo, 17 de febrero de 2013

TARUD Y MOREIRA, DIVULGADORES DE LA DISCORDIA ENTRE PAÍSES HERMANOS



Por Pedro Armendariz

Cada vez que se produce algún acontecimiento o declaración que tiene que ver con las relacionas entre Chile, Bolivia y Perú, los medios de difusión masiva chilenos,  particularmente los canales de televisión, piden su opinión y realizan entrevistas a Iván Moreira y Jorge Tarud, diputados miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores, Asuntos Interparlamentarios e Integración Latinoamericana de la Cámara de Diputados de Chile.

Tarud, integrante del confuso Partido por la Democracia, es presidente de tal comisión, y Moreira, de la extrema derecha Unión Demócrata Independiente, vicepresidente. Ambos son los tipos menos indicados para ejercer los cargos que detentan, y sin embargo desarrollan su labor con absoluto desparpajo ante el silencio aquiescente de sus colegas y la complicidad o dejación de los medios. .

Me pregunto si como suramericanos, por un asunto de principios históricos que si no compartimos cometemos suicido, hasta cuándo los chilenos seguiremos siendo representados en el Estado ante nuestros países hermanos por individuos que no sienten el menor afecto hacia ellos. Es un absurdo en los términos, un hecho político grave. 

Si al menos estos dos políticos de mala ley mantuvieran una actitud menos soberbia a la hora de soltar su verborrea desagradable, ingrata, ofensiva. Los acabo de escuchar en Internet hoy sábado 16 de febrero a los dos en CNN Chile, en entrevistas separadas de más de diez minutos cada una.

A Tarud lo entrevistan en relación con  los tres soldados bolivianos detenidos en el norte de Chile por pasar la frontera. Afirma que el gobierno no puede devolverlos a su país, porque dejarlos ir sería atropellar las atribuciones y funciones de los tribunales de la república, que ahora es una república democrática, nos recuerda gentilmente el diputado. ¡La misma semana en que el gobierno de Piñera desde la Moneda conminó y logró que los tribunales metieran en la cárcel a un muchacho al que en primera instancia se había otorgado la libertad condicional, acusado por el ministro del Interior de ser un terrorista jefe de terroristas! Y ahora nos cuentan que el gobierno no tiene prerrogativas para dejar marchar de una vez a los soldados bolivianos. No es creíble. Es evidente que el gobierno aprovecha la situación, mostrando “mano firme”, como dice Moreira en la entrevista felicitando a Piñera por ello, ya que tal actitud reporta apoyo popular. Muy triste. ¿No afirman que hay una política internacional de estado, en la cual todas las instituciones actúan de consuno?

Moreira, por su parte, es un facha a secas, descarado, prepotente, nosotros respetamos los tratados dice, pero la soberanía es sagrada, y como chilenos todos la vamos a defender si llega el caso, los bolivianos están en una escalada ofensiva, quieren crear un caso de conmoción internacional (en esta advertencia coincide con Tarud), quieren dar la impresión de que Chile es un país armamentista cuando Venezuela y Brasil son mucho más fuertes militarmente, dice Moreira y se queda tan tranquilo panza al sol junto al mar en el sur pegado a un celular, que es lo que vemos en la pantalla de CNN mientras lo escuchamos incordiar.

Moreira, y Tarud hacen causa política electoral de la rosca histórica con nuestros hermanos, claman a los cuatro vientos del éter que todos los chilenos, salvo unos grupos muy pequeños minoritarios que sueñan con regalar nuestra  soberanía, están como tabla ante “la ofensiva boliviana”. Y lo doloroso es que no les falta razón.

El problema es que estos funcionarios del estado, y no sólo ellos, también el presidente Piñera y en general la llamada clase política (¿cómo se concilia democracia y existencia de una clase política?), salvo excepciones contadas con los dedos de las dos manos, aquel tropel va tras los votos en un país en el cual la mayoría de sus habitantes tiene ideas muy estrechas y fijas en esta materia, sabemos cuáles son, y ellos que ocupan las instituciones han olvidado que gobernar es educar, y si no lo es debiera serlo. Servir y educar.

He escrito varios artículos acerca de la necesidad y los claros beneficios de todo orden que una auténtica y profunda unión e integración con Bolivia y Perú significaría para Chile y nuestros países hermanos. (Si alguien tiene la paciencia para leerlos están en crucesinbarreras.blogspot.com) En ninguno de ellos resalté como tema central los beneficios económicos que tendría Chile con tal integración. Utilizar como principal argumento el beneficio económico me parece propio de un país de meros mercaderes que van tras el lucro. Nada sólido se construye así, miremos hoy como cruje gravemente la Unión Europea.

Dicho lo anterior, es evidente que el tema económico es central en la integración entre nuestros tres países. En este sentido es poco sería y oportunista la descalificación del presidente Piñera ante la frase del presidente Morales relacionando la vuelta al mar de Bolivia y el beneficio del servicio del gas natural boliviano para los chilenos. Piñera reacciona diciendo que Morales se equivoca, pues la soberanía no se transa por bienes materiales. Si esto no es oportunismo hipócrita, qué será.

Piñera, Moreira, Tarud y tantos otros hombres y mujeres del poder son los actores de hoy en esta mala obra de teatro de la realidad triste y lamentable, fundamentalmente trágica, la división entre nuestros países. El primer paso para ponerle fin es desear todo lo contrario de lo que está pasando en su trama.

jueves, 27 de diciembre de 2012

CAJONES PERUANOS EN BARRIO YUNGAY DE SANTIAGO DE CHILE




Por Pedro Armendáriz

A contrapelo del juicio de La Haya, el 16 de diciembre pasado, día domingo de la semana en que terminaron los alegatos de los abogados en Holanda, en la Plaza Yungay se celebró una fiesta dedicada a la música afro-suramericana, con especial relevancia a la cultivada en Perú teniendo por centro de su expresión al cajón peruano.

Magistralmente, el presentador del espectáculo y los músicos que participaron no hicieron la menor mención al juicio entre los estados chileno y peruano, pero el acto en su conjunto fue una denuncia de la estupidez del mismo, y una manifestación elocuente y robusta de la confraternidad y compartimiento que existe del patrimonio y la creación cultural entre los países suramericanos, particularmente entre Chile y Perú.

Músicos de ambos países y de otros suramericanos pasaron por el escenario. El conjunto de Cajones peruanos de la Plaza Yungay, compuesto por más de treinta personas de diferentes países, es un ejemplo de ello. Cada domingo se juntan por la tarde en plena plaza a realizar sus ensayos.

En la fiesta afro-suramericana actuaron también José Seves junto a Elizabeth Morris, y Joe Vasconcellos acompañado por los cajones de los percusionistas de Plaza Yungay.

La plaza en sí tiene una connotación histórica relacionada con la fiesta musical de hermandad. Su nombre es el de la localidad donde fue una de las lamentables batallas de la guerra de 1879. Al centro de ella está un monumento al roto chileno, el pobre de uniforme partícipe de aquella guerra. Una placa adosada canta la alabanza a las “virtudes cívicas y guerreras” de los chilenos. Otra placa, en el costado opuesto del monumento, es un presente peruano que dice: “a los obreros chilenos de sus hermanos peruanos”.

Hoy en el barrio Yungay de Santiago vive un numeroso conjunto de inmigrantes peruanos que han llegado a Chile los últimos años. La agrupación En Defensa del Barrio Yungay ha tenido gestos y acciones integradoras hacia los inmigrantes peruanos y de otros países que están viviendo aquí. La convivencia barrial es tranquila, pero circula por carriles separados, hay muy poco contacto personal entre unos y otros, salvo momentáneo en algún almacén o centro de llamadas gestionado por inmigrantes.

La fiesta del 16 de diciembre pasado fue una magnífica instancia de encuentro. Entre nosotros el nacionalismo es un veneno, probablemente mortal.

lunes, 26 de noviembre de 2012

CHILE Y PERÚ ENFRENTADOS, UNA SOBERANA ESTUPIDEZ DONDE LA HAYA



Por Pedro Armendariz

En Chile, país pequeño y alejado del mundo, con vocación de convento y hegemonía feudal corrupta, opera una fuerza centrípeta absolutista y dictatorial, auténtica peste que nos ata a cadenas históricas que se presumen eternas.

En este marco, escasean las voces señalando el absurdo de las defensas patrióticas a propósito del juicio de La Haya.

Otro tanto ocurre en Perú, y en los demás países latinoamericanos, todos presos del mismo mal.

El mal de repúblicas hermanas, dependientes todas ellas del capital de los países dominantes, enfrentadas o ignorándose entre ellas, con los pueblos respectivos de cada una bebiendo de la tóxica hiel nacionalista que se viene batiendo desde el día que dejamos de ser parte del imperio español.

Los hechos hablan. El mar entregado a un puñado de depredadores a través de una ley de la república, y la discusión entre los países por un trozo de mar, al mismo tiempo.

Con el mar destruido por efectos de la explotación destructora.

Con diputados y senadores que votan a favor de la ley que prolonga y acentúa el mal, haciendo imposible no pensar que hay votos agradecidos que obedecen a los favores concedidos, evidenciando una vez más las relaciones corruptas entre el poder económico y la política.

Lo que se requiere con urgencia es integración entre nuestros países, no estar llevando litigios a cortes del norte del mundo, desde donde nos dominan y menosprecian.

En el norte de Chile, sur del Perú y oeste de Bolivia hay pendiente una gran zona de integración, a la cual deben abocarse en su construcción los tres países. Urge superar el principal, sino el último de los grandes problemas fronterizos en Suramérica.

Es el auténtico desafío, la apasionante tarea que tienen por delante las generaciones presentes y futuras.

martes, 30 de octubre de 2012

UN DOMINGO CON MENOS VOTANTES Y MÁS FUTURO




Por Pedro Armendariz

Debo partir por reconocer que no recuerdo una elección de la que esperara menos y me haya sorprendido y alegrado más. Varios son los motivos.

Uno. Por primera vez desde que se liquidó la democracia en 1973, ante una elección todos los habitantes del país mayores de 18 años enfrentamos en pie de igualdad el acontecimiento: todos inscritos, y todos con el derecho de decidir libremente si votar o no, sin la obligación de hacerlo coactivamente. Esto me parece muy positivo, al contrario, por ejemplo, de la opinión de Marta Lagos, invitada preferencial de esta noche en Televisión Nacional de Chile, quien llena de amargura no encuentra nada rescatable de la jornada durante horas en pantalla.

Dos. La abstención es una opción política, que contiene una advertencia a la institucionalidad política y sus actores, una advertencia de que se rechaza el juego establecido, con sus normas y usos. Más que nihilismo, en la abstención hay contenido, uno de ellos es la creencia en la inutilidad del voto, y la creencia de que la propia ausencia no va a incidir en lo más mínimo en el resultado, al contrario, la dejación puede ser un pequeño gesto y postura de no querer ser parte del engaño. Hoy, en la elección municipal, este presupuesto resultó en buena parte falso, porque quienes fueron a votar decidieron en muchos casos asuntos importantes, y muy significativos. Los abstencionistas oficiales, no consideraron las peculiaridades de la elección municipal, o se negaron a  considerarlas por un principio doctrinario de no acceder a las instituciones del estado. Es lo que piensa, creo, un porcentaje no menor de los nuevos inscritos jóvenes que no votaron. Plantean al debate el tema de la democracia participativa y la democracia representativa, y la relación entre ambas. De aquí se deriva la necesidad urgente de reformas políticas, sistema electoral y demás. Lo más cuerdo y sano, sería inventar un método inédito de proceso constituyente que desemboque en una asamblea constituyente elegida mediante el voto bajo reglas semejantes a una elección municipal, sin binominal, que sea una asamblea plural y no limitada a la representación partidaria, también con candidatos tipo Josefa Errázuriz.

Tres. La derrota del coronel Dina Cristian Labbé en la comuna de Providencia marca un antes y un después en la larguísima marcha de la transición a la democracia en Chile. El largo camino para llegar a ser un país digno. Es un buen paso. El odio que destiló al despedirse ese horrendo ex militar reconociendo su fin en la política, contrasta violentamente con la actitud de Josefa Errázuriz, la candidata triunfante. Su triunfo no es menos importante que la derrota de Labbé. En su calidad de mujer el infame la comparó con la serpiente del paraíso, que había tentado a los engañados votantes. Miserable el belicoso Labbé. La gesta de Josefa es inédita en la política chilena. Una dirigenta social de base, con talento, las cosas claras, principios democráticos, es candidata gracias a un proceso modesto de primarias que, por sus características y contenidos concretos, logra encender una opción nueva y novedosa, amplia en pluralidad y propuestas. Para seguir su ejemplo hay que superar egoísmos que no son fáciles de vencer.

Cuatro. Las Victorias de Carolina Tohá en Santiago, y Maya Fernández Allende, son significativas e importantes. Ambas son hijas de personas que murieron a raíz del golpe de estado. José Tohá asesinado por lo militares, y Beatriz Allende deprimida en el exilio se quitó la vida. Sus victorias son una reconciliación con la memoria maltratada de Chile, y un soplo nuevo en la accidentada y frustrante política de los partidos Socialista y Por la Democracia en la transición. En el caso de la comuna de Santiago, donde vivo, esperamos que la alcaldesa Tohá oriente su labor siguiendo el derrotero que le señalen los vecinos desde la base, cosa que no hizo su antecesor, caracterizado por imponer sus puntos de vista e intereses.

Cinco. El triunfo de Daniel Jadue en Recoleta, y el casi triunfo de Camilo Ballesteros en Estación Central, ambos candidatos del partido Comunista junto a la Concertación, son una gran noticia para la democracia en construcción.

Seis. La derrota de Joaquín Lavín León en Maipú, es también una buena nueva en cuanto a la sobrevivencia del buen criterio en Chile.  

Siete. La lección principal del día de hoy, es que hay que encaminarse a realizar reformas políticas de calado. De no ser así, el daño será grave para la sociedad en su conjunto, la grieta entre la sociedad y el mundo oficial y dominante no soportará seguir acrecentándose.

sábado, 13 de octubre de 2012

ALDO FRANCIA: EL PIONERO DE VIÑA



(Rescato entrevista con el maestro y doctor Aldo Francia, en su casa de Viña del Mar, noviembre de 1990).


Por Pedro Armendariz

Aldo Francia es un tipo radical, de raíces y principios, como los viejos caballeros de antes. Nacido en Valparaíso, hijo de emigrante italiano, médico pediatra, cinéfilo y cineasta, autor de dos películas memorables  (Valparaíso, mi amor y Ya no basra no basta con rezar), su liderazgo como organizador de los dos primeros festivales de cine de Viña del Mar, en 1967 y 1969, lo convirtieron en la figura-símbolo del reencuentro del cine chileno en 1990. Homenajeado en su condición de pionero (son innumerables las anécdotas que circulan sobre sus malabarismos para financiar malamente sus proyectos fílmicos entre consulta y consulta médica), el doctor Francia como cariñosamente lo llaman en el puerto, no quiso restarse al vendaval de estrenos que tuvieron lugar en el Tercer Festival Internacional de Viña del Mar. Sin embargo, su carta de presentación no fue esta vez una película sino un libro, “El nuevo cine latinoamericano en Viña del Mar”, escrito en 1987 y presentado como un aporte de primera línea para el conocimiento de la actividad cinematográfica en el país.

“Hoy reanudamos un diálogo que se interrumpió hace 21 años”, señaló Leonardo Kocking en la ceremonia inaugural del Tercer Festival Internacional de Cine, el 12 de octubre de 1990.  No fue casual que la ocasión se acompañara con la presentación del libro de Francia.

La conversación que sostuvo en esos días con nuestra revista, superando con la ayuda de su esposa Erica los obstáculos que pone a su voz el mal de Parkinson que lo afecta, es parte de ese reconocimiento al primer interlocutor de Viña del Mar.

-¿Qué consejos le daría usted a los cineastas jóvenes?

-Que sigan comprometidos con los problemas sociales, porque en Chile hay mucha injusticia.

-¿No piensa usted que les llegó la hora a las ideologías?

-Todo está vigente.

-¿El cristianismo marxista también?

-Sí, sí.

-¿Qué le parecen los recientes estrenos de películas chilenas?

-Está habiendo una explosión de cine. La gente está haciendo videos, está haciendo cine.

-¿Le gusta el video?

-Lo encuentro un medio válido. Se puede crear cine en forma fácil. Se filma y se ve en forma inmediata. Me gustaría hacer cortometrajes de 35 minutos, primero en video y en definitiva en 35 mm.

 -¿Cómo ve usted el Tercer Festival de Cine de Viña del Mar?

-Como una integración, una muestra de cine. Los anteriores fueron más combativos.

-El año 1969 se lo dedicaron al Che Guevara…

-Sí, el Che Guevara fue elegido como símbolo del Festival, como santo patrono… ahora estaría fuera de foco (risas). Había una corriente justicialista, encabezada por Fernando Solanas, y una guevarista, encabezada por los cubanos. Peleábamos todos por un solo cine latinoamericano. Queríamos unir al Continente a través del cine. El 71 se iba a hacer otro festival, pero el gobierno, al considerar que era muy mirista, decidió pararlo.

-¿Lo era?

-Yo creo que sí, pero tendría que haberse hecho igual. Después íbamos a hacer un festival en diciembre de 1973 y vino el golpe.

-¿Fue difícil organizar los festivales que realizaron entonces?

-Había poca ayuda, sin embargo, en 1969 llegaron cincuenta invitados extranjeros. No había donde alojarlos, así que se los albergó en el local de la Escuela de Cine, con sacos de dormir y literas conseguidas en el Regimiento Coraceros, que contribuyó también con grandes ollas para cocinar. Ahí, en la escuela, los mismos asistentes se preparaban las comidas con alimentos donados por personas e instituciones. Llegaron estudiantes argentinos, uruguayos, brasileños, cubanos, venezolanos, pero sobre todo argentinos de la Escuela de Cine de Santa Fe. Los cubanos salían invitados por primera vez a mostrar su cine. Fue lo mejor que vino, aparte de los brasileños que también eran muy buenos.

-Hoy la discusión se centra en cuestiones como la censura y no en el tipo de cine que habría que realizar. ¿Cree que hay ocasiones en que ésta se justifica?

-Por ningún motivo. Se pone censura a las películas y los niños las ven en video. Los padres deben ejercerla. Tendría que haber una orientación para que los padres decidan, junto a la posibilidad de que ellos acompañen a sus hijos a ver cualquier película.

¿Y en cuanto al Consejo de Calificación Cinematográfica?

-Debiera existir para recomendar a los padres, compuesto por maestros y sicólogos, pero en ningún caso por militares.

-Hoy se están renovando las posibilidades de apoyo estatal al cine; ¿está de acuerdo con esta tendencia?

-Tiene que haber ayuda. Nosotros conseguimos una ley por la que se pagaba un impuesto en el valor de la entrada, dinero que era a favor del productor. Este sistema fue suprimido por la dictadura. Con esa ley, del año 1967, podíamos también traer película virgen sin pagar impuestos. Creo que hay que recuperar cada una de esas conquistas.

-Vamos al cine: usted siempre ha dicho que lo más importante de una película son el guión y el montaje. ¿Dónde deja a los actores?

-Yo no sé dirigir actores. Lo importante es elegir a la persona adecuada para hacer el papel. Muchos de los actores de mis películas representan lo que son en la vida real. Los carabineros son carabineros, las prostitutas son prostitutas de verdad, y así.

-¿No hay escenas filmadas en estudio?

-Tanto Valparaíso mi amor como Ya no basta con rezar son películas hechas sin nada de estudio. Filmábamos en un bar, por ejemplo, e instalábamos la cámara en un lugar durante horas simulando filmar hasta que la gente se acostumbraba a su presencia. Entonces filmábamos de verdad. Hay una influencia del neorrealismo italiano y de la nueva ola del cine francés, con la cámara en mano, el plano secuencia, el claroscuro.

-¿Volvería hoy día a ponerle el mismo fin a Ya no basta con rezar, con el cura lanzando la piedra?

-(Prolongando silencio) Difícil de responder la pregunta, porque ha cambiado mucho la situación. Valparaíso mi amor la dejaría igual, pero en Ya no basta con rezar haría algunos cambios.

-¿Cuáles por ejemplo?

-Al final, en vez del cura tirando la piedra, los que están en huelga deberían avanzar caminando juntos, todos unidos.

-¿Cómo era la película que usted estaba haciendo cuando vino el golpe de Estado?

-Se perdió en Chile Films. Su nombre era La guerra de los viejos pascuales, y la idea era en torno al consumismo. Ocurría en una juguetería, que era el símbolo del consumismo. Los viejos pascuales que contrataba la juguetería pasaban hambre en sus casas, con sus mujeres y sus hijos. Ellos ofrecían a los otros niños todo lo que había en la juguetería, pero bastaba que uno sólo perdiera los estribos, regalando una muñeca a una niña pobre, para que empezaran a regalar todos los juguetes a los niños que entraban viendo esto. Ahí se desataba la guerra de los viejos pascuales contra los dueños de la juguetería. Los viejos pascuales formaban un sindicato con los vendedores ambulantes, los chapulines y los payasos que hacían propaganda en las tiendas. Ya estaba decidido quiénes iban a hacer a estos personajes. En el guión habían participado Lucas y José Román.

-¿Cómo seguía la rebelión?

-Los dueños de la juguetería enviaban tropas, las que eran derrotadas. También estaban los chicos malos y los quéletros, que emergían del mar para luchar contra los niños y los viejos pascuales. Eran, los quéletros, unas figuras imaginarias que salían a la superficie acompañados con la música de los infantes de marina. El combate se desarrollaba entre medio de los cerros, sin armas; se perseguían, se ocultaban, se tendían trampas. Al final, los quéletros eran rechazados y arrancaban espantados a naranjazos, convertidos en fuegos artificiales. La película ya estaba vendida en Europa. Alcanzamos a filmarla en parte, haciendo la cámara con Silvio Caiozzi, que también trabajó conmigo en Ya no basta con rezar. Después pensaba hacer una película sobre la matanza de Santa María de Iquique. En los tres meses anteriores al golpe, Patricio Manns estuvo investigando para escribir el guión.

-¿Encontraron algo nuevo?

-Sí, la película comenzaba con el Rucio, quien luego de pronunciar su arenga revolucionaria, corre y le dispara al general dejándolo malherido.

-No me diga.

-Es histórico, como lo es también que después de la matanza algunos sobrevivientes formaron guerrillas.


jueves, 27 de septiembre de 2012

¡CARABINEROS, DEJEN DE VENDER LA POMADA!



Por Pedro Armendariz

La semana pasada el director de Carabineros, general Gustavo González,  hizo unas afirmaciones en televisión que en un país democrático le habrían costado el cargo.

Las declaraciones las hizo González en el canal Chilevisión, que se prestó, al igual que todos los canales de televisión abierta de Chile, a ser funcional a la campaña comunicacional emprendida por Carabineros a raíz de la trágica y lamentable muerte por asesinato de un joven carabinero de 27 años, Cristián Martínez,  la noche del once de septiembre, aniversario del golpe de estado.

(La campaña de prensa es parte de una tarea constante de Carabineros por mantener una presencia de carácter positivo en los medios de manipulación social dominantes en Chile, tarea en la cual también se empeña con esmero la policía civil de Investigaciones. La reciente carta de Carabineros al New York Times se encuadra en este marco).

El general Gustavo González dijo en Chilevisión que ya estaba bueno de críticas a Carabineros desde la “clase política”. Los carabineros se sienten incomprendidos y doloridos. El general resaltó que en la última encuesta surgida del seno de un centro de pensamiento político de la clase dominante, Carabineros ocupe el primer lugar de la confianza de los chilenos en una lista de instituciones del país. En su monólogo, el general no tuvo ningún problema en meter en un mismo saco a estudiantes rebeldes y delincuentes comunes.

A la mañana siguiente a la muerte del carabinero asesinado, en medio del dolor del país, el general Luis Valdés, jefe de zona metropolitana de Carabineros, afirmó que la institución a la cual pertenece es la reserva moral de la nación. Tal cual, y lo dijo en el aniversario del golpe de estado.

Si las declaraciones de estos dos uniformados no son graves en Chile, (ya que pasan coladas, al parecer los políticos profesionales las encuentran normales o se hacen los sordos), la evidencia es que la democracia en Chile goza de muy mala salud.

(Al menos hoy, martes 25 de septiembre, la Contraloría de la República dictaminó que los observadores de la defensa de los derechos humanos, pueden subir a los buses de Carabineros a inspeccionar el trato que están dando a los detenidos en manifestaciones públicas de protesta social).

Mala salud democrática, porque los cargos policiales deben limitarse al cumplimiento de la ley en sus funciones. No se trata de mala voluntad de la “clase política”, que por lo demás no existe como tal. Lo que necesitamos los ciudadanos es que Carabineros no venda la pomada y respete la ley. Empezando por el respeto a las personas, en la calles, los campos, los buses y las comisarías. Tarea que cuando las papas queman deja con frecuencia de cumplir.

En un mismo día, el doce de septiembre, el general Luis Valdés declara a la prensa que el arma que mató al carabinero Cristián Martínez la noche del once, es parte de una infinidad de armas clandestinas que están en manos de delincuentes abocados principalmente al narcotráfico. A la misma hora el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, justificaba, con el asesinato del carabinero Martínez, la presentación al Congreso Nacional de un proyecto de ley que lleva su nombre, destinado a controlar y reprimir, dado el caso, a las manifestaciones sociales, particularmente de estudiantes.

En otras palabras, Hinzpeter miente, o no sabe lo que dice, cuando afirma que su preocupación es el orden público y el control de delincuentes. Ahí tiene a los delincuentes señor ministro, se los indica el general Valdés, deje que los movimientos sociales hagan su camino y ocupen legítima y democráticamente las calles.