lunes, 10 de febrero de 2025

EL GUASÓN COLORADO: REVULSIVO PARA CAMBIAR EL RUMBO

 P.A.


Viendo a Netanyahu con Trump en la Cueva Blanca, sentados con la chimenea encendida a las espaldas y las cámaras al frente, me pareció estar ante el Guasón de Jack Nicholson delirando con planes malévolos en su guarida secreta en la ciudad.

El uno, prófugo de la justicia internacional; el otro, condenado por la justicia de su país. El parcito, y tenemos que aguantarlos, pero también enfrentarlos. La fuerza viene muy bien para darle forma al mundo, dijo el otro día el emperador sentado sobre un misil. Hay que oponerles una fuerza de naturaleza pacífica.

No los necesitamos a ustedes, ustedes nos necesitan a nosotros. Amo la palabra aranceles. Vamos a recuperar el Canal de Panamá. Groenlandia y Canadá debieran incorporarse a los Estados Unidos.

Un espectáculo permanente de alcance mundial. Un Guasón que no se oculta en su ático dorado. De presentador de un programa de televisión basura a presidente de los Estados Unidos. Resalta en ambos papeles la crueldad que ejerce el protagonista sobre sus semejantes.

La crueldad es una moda, decía un opinante trasandino a propósito de Milei. A mi me parece más bien una convicción, un sentimiento arraigado en sus psiquis.

Una crueldad que pocas veces se ha visto más cínicamente interpretada que en la conferencia de prensa de los dos delincuentes señalados en la Cueva Blanca.

Sentados sobre cincuenta mil muertos en Gaza, setenta y cinco por ciento de ellos mujeres y niños, el Guasón convicto, presidente de la primera potencia mundial, expone ante el mundo sus planes de convertir aquella sufrida tierra palestina en un resort de los Estados Unidos. Nunca pronuncia la palabra palestinos, menos por supuesto Palestina. Su crueldad no reconoce la existencia de la ética y la moral en la política, y no solo en ella. A su lado el prófugo de la Corte Penal Internacional, acusado de crímenes contra la humanidad, ejecutor y primer responsable de la matanza, sonríe. No mencionan la tregua en Gaza, ni la segunda parte del proceso conducente al retiro de las tropas israelíes y la liberación de los presos políticos de ambos bandos en lucha. (La acción violenta de Hamas rompiendo el cerco asesinando civiles judíos es también devastadora).   

Resulta oportuno ver la película del director Ali Abbasi, El Aprendiz, que relata los primeros años de la carrera inmoral y delictiva del Guasón colorado de New York. Ataca, ataca, ataca, y nunca reconozcas errores, faltas y delitos, son algunos de los consejos que le da su maestro al colorado, quien, a poco andar, en su enriquecimiento, lo supera en efectividad recurriendo a medios criminales. La vida tiene para estos sujetos, como para el común en la cultura estadounidense, un solo sentido y fin, ser un ganador. El mundo está dividido entre ellos y los perdedores. No deja de repetirlo el personaje, empresario inmobiliario, durante el transcurso de la cinta cinematográfica.

Estamos hablando de gente que se dice religiosa en un país obsesionado por un supuesto destino de liderazgo señalado por el mismísimo Dios. Afortunadamente, hay dentro de Estados Unidos instituciones y personas como la Obispa de la Iglesia Episcopal de Washington, Mariann Budde, que le cantó claro al Guasón en su cara la condena a su crueldad con los débiles y oprimidos, pidiéndole que cambie el rumbo.

No lo hará el colorado; es como esperar que el Guasón de Batman se convierta en brazo de la justicia.

Mientras tanto, ante las amenazas del matón de feria, cunde el vasallaje. Petro es una digna excepción. Boric sacó también la voz, expresando en un mensaje en Internet “Palestina para los palestinos. Sin invasiones extranjeras, colonias y desplazados. Dos Estados íntegros y soberanos con fronteras internacionalmente reconocidas”. La Cancillería chilena emitió así mismo una declaración de apoyo a Palestina y rechazo a las expresiones del villano de la torre Trump.

Sabemos que la frase alusiva a la determinación de la existencia de dos estados, tantas veces repetida, es cada día que pasa más una ilusión que una posibilidad real; sin embargo, hay que pronunciarla resaltando que es una condición avalada por la inmensa mayoría de los países del mundo.

Lo ideal sería que la agresividad y el atropello a las normas desplegados por el colorado de la Cueva Blanca, actuaran como un revulsivo moral y político alrededor del mundo, particularmente en nuestra América. En contraste con la brutalidad, crueldad y maquiavelismo que despliegan él y sus aliados, contraponer una escala de valores y una acción política conducentes a establecer una nueva civilización, armónica y justa entre los seres humanos y en la relación con la naturaleza.

SURAMERICANOS PERDIDOS EN EL ESPACIO EN ACTITUD MENDICANTE

P.A.


La elocuente columna del presidente de China Xi Jinping en el diario El Peruano de Lima me llevó a pensar en lo cortos que estamos los suramericanos en tener las cosas claras en el tiempo presente.

Xi Jinping se presenta en Lima en visita oficial coincidiendo con la reunión de la Apec que tuvo lugar en Perú hace unas tres semanas.

El mismo día en que llegó a Lima, Jinping publicó una extensa columna en el diario oficial El Peruano, donde se presenta al pueblo peruano en esta nueva visita al país con un discurso que va desde el más remoto pasado a un futuro indefinido, combinando una interpretación de la historia y referencias a la presencia económica china en el Perú.

Una retórica cargada de emoción que enhebra un discurso político definido con objetivos claros pronunciado en un país, y en un continente, ávido de inversiones, ansioso de abrirle la puerta y facilitarle las cosasen una actitud que Simone Weil, pensando y temiendo por el destino de Francia ante Estados Unidos tras la segunda guerra, llamaba mendicidad mental y política.

Con su curioso rostro impenetrable, indefinido, ambiguo, amable, distante, burlón, Xi Jinping nos da una clase de historia que es una pintura china, donde los chinos y los pueblos ancestrales de América comparten aspectos étnicos, civilizatorios y filosóficos, hermanados por el pasado y con un futuro esplendor compartido.

Vuela alto y lejos Jinping. Se siente aquí como en su casa. Y nosotros los suramericanos permanecemos enredados en una maraña, sin saber dónde estamos parados o sentados, ni qué queremos hacer de hoy en adelante para no seguir siendo meros súbditos de los imperios mundiales.

viernes, 10 de mayo de 2024

La orden y el aguijón

P.A. 


Ejecutar una orden conlleva recibir un aguijón. Elías Canetti lo afirma en su libro Masa y Poder, donde se pregunta sobre algo tan viejo como el mundo: la orden.

Canetti observa que recibir órdenes es un acompañante molesto para el ser humano desde la infancia, etapa de la vida que llega a confundirse con el curso de un ordenamiento integral.

Cada orden que se obedece y lleva a cabo deja una huella en el cerebro del ejecutor, el aguijón. Es inmutable, permanece en el tiempo, no se olvida.

Los aguijones se van acumulando en el sujeto, quien ante el descalabro puede intentar una inversión del hecho, aplicando a otros la violencia que habita en su mundo interno.

Un espacio eminente en la existencia de órdenes son los ejércitos, cuya esencia es la disciplina. El soldado, dice Canetti, es “una criatura en extremo curiosa, más figura estereométrica que criatura. Lo que lo caracteriza ante todo es que vive siempre en el estado de espera de órdenes”.

Canetti dice que en los ejércitos conviven dos tipos de disciplina. Una es la manifiesta de las órdenes; la otra es la disciplina de la promoción, de carácter oculto, secreto.

La promoción de grado está directamente relacionada con los aguijones órdenes recibidos, que en el caso del soldado “está claro que deben acumularse de manera francamente monstruosa”.

El soldado saturado de aguijones, dice Canetti, solo tiene una posibilidad de cambiar su espantosa situación: una promoción.

De solo obedecer pasa también a ordenar. “Sus aguijones ahora hacen aparición como órdenes”.

El soldado no está facultado para desprenderse a su capricho de sus aguijones, “pero es puesto en una situación que es precisamente la indicada para ello: debe ordenar”.

Las promociones alivian los efectos de la recepción de aguijones. Se puede ordenar mientras se sigue obedeciendo órdenes, con “la fundada esperanza que uno se deshará de ellos” en el futuro.

“Si se resume este proceso, dice Canetti, puede decirse lo siguiente: la disciplina manifiesta del ejército se expresa en la emisión actual de órdenes; la disciplina secreta consiste en la utilización de aguijones órdenes almacenados”.

(Texto escrito recordando a Franco Vargas y a todos los muchachos que sufren y han sufrido formación militar).

domingo, 24 de marzo de 2024

SIMONE WEIL Y EL IMPERIO DE LA FUERZA

P.A.

Simone Weil pensaba, discrepando con Marx, que para entender el mundo y actuar en él había que poner atención, percibir y entender, antes de los fenómenos económicos, la presencia y acción de lo ella llamaba la fuerza.

Casi sin excepción, dice Weil, los seres humanos durante el transcurso de sus vidas sufrirán hechos, situaciones o acontecimientos donde estarán envueltos, enlodados, explotados o arrasados por la fuerza. Ganar terreno al imperio de la fuerza en las relaciones humanas de todo tipo, es una ardua labor. Tal era un profundo anhelo de la filósofa francesa.

En el escrito “La Ilíada, o el poema de la fuerza”, Weil constata que la fuerza, en este caso desplegada en la guerra entre troyanos y griegos, daña, con rasgos particulares y diferentes a unos y otros, vencedores y vencidos.

Desde muy joven Simone Weil se interesa por el acontecer político y social, siendo partícipe de los problemas, conflictos y luchas de la clase obrera. Vivió solo 34 años, y su historia vital y escritos asombran por su contenido, intensidad y amplitud.




La fuerza aplasta a los seres humanos, y vivimos en un mundo de constante combate donde predomina. Simone Weil enfrenta esta realidad violenta en los hechos, físicamente se compromete, e intelectualmente desarrolla una obra muy extensa planteando cambios radicales en el pensamiento y la sociedad.

Siempre rechazó el sometimiento de seres humanos a la fuerza física y psicológica. Pacifista cuando muy joven, había nacido el año 1909 en una familia judía no practicante de la burguesía francesa. En 1932, con veintidós años, viajó a Berlín a ver con sus propios ojos qué estaba pasando en Alemania convulsionada. Publicó a su vuelta a Francia una serie de artículos en revistas de izquierda donde denunciaba alarmada cómo la pugna entre la socialdemocracia y los comunistas estaba abriendo la puerta del poder del estado al nacismo.

El 36, apenas explota la guerra civil en España el 18 de julio, tras el parcialmente fallido golpe de estado fascista, Weil aparca su pacifismo y se embarca en un tren con destino a Barcelona. Toma contacto con los anarquistas y se incorpora de inmediato a la columna de Buenaventura Durruti que estaba a punto de partir al frente de Aragón. Hay una foto sorprendente de la muchacha sonriente en una calle de Barcelona vestida con el overol de miliciana y un rifle en la mano. No alcanza a estar un mes en el frente, sin participar en combate ni disparar un tiro, cuando sufre un accidente en una cocina del campamento al tropezar con un caldero con aceite hirviendo. Trasladada a un hospital en Sitges, luego de un par de semanas viaja de vuelta a París.

La experiencia española fue turbadora para la joven. Le consternó la insensibilidad de sus compañeros anarquistas ante los hechos violentos que protagonizaban, jactándose en las conversaciones nocturnas en los bares de Barcelona de los fascistas que habían asesinado durante la jornada. Al salir de España iba Simone Weil estremecida por lo vivido, impactada y adolorida de no haber escuchado a nadie manifestar espanto, horror y condena ante las barbaridades perpetradas por miembros de sus respectivos bandos.

La fuerza explotando a los pobres la constata y comparte Simone Weil adentrándose en las condiciones de vida de los trabajadores en las fábricas del capitalismo francés. Deja su trabajo de profesora de filosofía e ingresa a trabajar como obrera en una cadena de producción industrial de la Renault.

Luego de un año de trabajo deshumanizante sale destrozada en cuerpo y alma. Escribirá un libro sobre la condición del trabajo y la vida de mujeres y hombres de la clase obrera francesa, denunciando el aplastamiento y la cosificación que sufren.

Para Simone Weil la constatación de que un obrero soviético en cuanto cruza la puerta de la fábrica comparte la misma condición reductiva impuesta sobre un obrero en el capitalismo, era suficiente evidencia y razón para considerar que en la Unión Soviética no se había instalado una revolución, sino el dominio de una burocracia partidista en el marco de un estado totalitario.

En una reunión en París en casa de sus padres, donde se encontraba cobijado León Trotski, la estudiante de filosofía le manifestó su desacuerdo al líder ruso con seguir llamando estado proletario o de los trabajadores a la Unión Soviética regida por Stalin y administrada por una burocracia. A la mañana siguiente Trotski con humor le dijo a la mamá de Simone que en la discusión de la noche anterior había nacido en su casa la Cuarta Internacional.

Lo último que hizo Simone Weil antes de morir en Londres fue incorporarse activamente en la lucha liberadora de Francia en manos de los alemanes desde 1940. Propuso la idea al equipo del general De Gaulle de organizar un comando de mujeres enfermeras para ir al frente a socorrer a los heridos. El general descartó tal posibilidad, expresando de paso que la filósofa estaba loca.

Al contrario, quienes la conocían bien y la valoraban en el comando francés londinense, un par de profesores y políticos eminentes, le encomendaron escribir sobre la Francia que podía y que debía renacer tras la tremenda experiencia de la invasión y el dominio nazi.

En un estado de salud muy precario, escribiendo intensamente, redactó los textos que hoy reúnen los libros “Echar raíces” y “Escritos de Londres”. Le habían pedido que delineara un proyecto de constitución para Francia. Ella se explaya, lejos del derecho y de la norma, en la necesidad de un cambio cultural, de la mentalidad y el espíritu, a la par que acentuaba su misticismo religioso particular, proponiendo otra civilización, sin dominio y explotación entre seres humanos, donde no impere la fuerza.

jueves, 15 de febrero de 2024

UN JARDÍN Y UNA ASAMBLEA EN LA PLAZA

P.A. 


Estaremos unos cuantos más o menos de acuerdo en que octubre del 19 nos dejó con más dudas que certezas. He leído a algunos que tienen esperanza depositada en una futura algarada.

Crecí viendo cómo importantes acontecimientos históricos tomaban su tiempo en desarrollarse. Los gobiernos de Frei y Allende se gestan políticamente en el tiempo, no explotan de la noche a la mañana. Se van perfilando en la búsqueda y gestión de sus objetivos. Entre ellos la alfabetización del país, el desarrollo de la educación pública, la reforma agraria, la nacionalización de los recursos naturales, el gran impulso a la vivienda social.

En esos días de octubre pensaba y me animé a comentar que se había perdido una gran oportunidad, al encauzar la protesta eminentemente en vías violentas, pasando de protesta a estallido.

Si se hubiese optado, en vez de convertir la Plaza en un campo de batalla, por sembrar en aquel espacio ocupado, como símbolo, algunos árboles y plantas florales, y montar en torno una asamblea plural y diversa en busca de entendimiento y acción común.

Propuesta difícil de plantear a participantes, oyentes y espectadores. Plantar algunos árboles y plantitas y montar una doña asamblea política para ir avanzando. Al menos para ir conviviendo y conversando.

Como le escuché decir al sociólogo argentino anarquista Christian Ferrer, todas las modas cambian cada 20 años, lo permanente es la convicción generalizada de que la vida es una guerra interminable.

Desmentir en la vida cotidiana este dogma o creencia, fundamento consciente e inconsciente de la sociedad actual, con orígenes en el siglo XIII, creo que sería muy sano para cada individuo y un aporte necesario a la transformación social.


sábado, 18 de marzo de 2023

CODELCO DEBE RETIRARSE DEL PROYECTO MINERO EN EL VALLE DEL INTAG EN EL ECUADOR

Por Pedro Armendariz 


El Valle de Intag, en la provincia ecuatoriana de Imbabura, es una zona que destaca a escala mundial por su diversidad biológica e impresionante belleza. Hoy se encuentra amenazado por un proyecto minero de envergadura que tiene como protagonista a Codelco Chile.

El año 2008 la empresa minera estatal chilena Codelco, emprendió su primera incursión productiva en el extranjero. Se asoció con su par ecuatoriana Enami para explotar un yacimiento de cobre y molibdeno en el Valle del río Intag, en la sierra occidental andina a dos mil 500 metros sobre el nivel del mar.

A la vista de los hechos históricos se trató de una muy mala decisión de Codelco el desembarcar de esta forma en Ecuador. Hasta el día de hoy el proyecto de explotación, que lleva el nombre de uno de los abundantes ríos de la zona, Llorimagua, no ha podido realizarse más allá de tomar el control de las cinco mil hectáreas de concesión, que la empresa conjunta administra como un fundo privado, con personal que luce uniforme mezcla de obrero y guardabosque.  

En la actualidad las empresas señaladas siguen empecinadas en impulsar el proyecto de explotación, pese a la oposición de la mayoría de los habitantes locales que se ven afectados por él, y que nunca han sido consultados sobre el tema, como establece la constitución del Ecuador.

Codelco, el 2008, se empantanó en esta insensatez que ya arrastraba veinte años de fuertes conflictos sociales y políticos. Habían sido parte de ella la minera de Japón Bishi Metals, perteneciente a Mitsubishi, que se retiró en 1997 debido a la cerrada oposición de los pobladores. La sucedió la minera canadiense Ascendant Copper Corporation, que se fue con la cola entre las patas tras enormes conflictos con la comunidad.

Tras ellas, de la mano aparecieron en escena Codelco y Enami, con la ambición de desarrollar este proyecto minero a cielo abierto, el primero de tal característica en la historia de Ecuador.

Las protestas y la resistencia de los habitantes de la zona afectada, con el apoyo y acompañamiento de agentes ecológicos y sociales de Ecuador y el extranjero, siguieron adelante en su oposición. Pronto encontraron la represión cómplice e interesada del gobierno de Ecuador encabezado por Rafael Correa. La zona fue militarizada un tiempo, e importantes dirigentes defensores de la naturaleza y su forma de vida fueron injustamente detenidos y permanecieron presos tras imputarlos bajo lo dispuesto por la llamada ley antiterrorista.

Hoy, con la pertinaz voluntad y los grandes medios de que disponen, Codelco y Enami están presionando al gobierno ecuatoriano para que les otorgue por fin su anhelada autorización de explotación del mineral. Decisión que se encuentra pendiente de pronta resolución.

En las comunidades de Valle del Intag, como informa la revista Plan V de Ecuador en Internet esta semana,  hay personas que están a favor y en contra del proyecto minero de Codelco-Enami. Como es común en el accionar de las grandes empresas mineras en Chile, también destinan en el país de la mitad del mundo una parte en definitiva ínfima de su poder económico para corromper y comprar partidarios a su labor depredadora.

En un video que acompaña la información de Plan V, un trabajador de la empresa biestatal, miembro de una comunidad rural local, luce en el todavía verde bosque subtropical andino un uniforme impoluto de color naranja, y con impúdico cinismo defiende su posición argumentando que gana más plata y hasta le pagan las vacaciones.

Quienes están en contra del proyecto, y defienden lo que califican con fundamento como un paraíso natural en este mundo devastado, en treinta años de resistencia han implementado numerosas iniciativas para lograr mantenerse activos y auto subsistentes en su tierra, bosques y ríos. Artesanía, turismo, agricultura entre ellas.

Nos parece que el presidente de Chile, Gabriel Boric, haría muy bien en tomar cartas en el asunto para detener a Codelco y hacerle renunciar a esta aberrante incursión en el Ecuador. Es un asunto de criterio y dignidad en el actuar del Estado de Chile en un país de nuestra comunidad suramericana.

Comentarios:

Carlos Zorrilla

17 marzo, 2023 at 11:43 pm

  1. Le saludo del valle de Intag, Primero del felicito por tener la valentía de darle una pequeña idea al pueblo chileno lo que Codelco hace con dinero del pueblo en Ecuador. En Junín, contaminó ríos prístinos, taló árboles milenarios en un bosques que alberga a no menos de 74 especies de plantas y animales en peligro de extinción, varias críticamente amenazadas, incluyendo a uno de los monos más amenazados del mundo; el mono araña cabeza marrón.. La única forma que Codelco pudo acceder al bosque nuboso primario que las comunidades utilizaban para turismo ecológico y donde se instaló ilegalmente fue con la asistencia de 389 efectivos de varios cuerpos élite de la policía nacional y apoyo militar en Mayo del 2014 sugiero ver el corto video https://bit.ly/3yJItD8

    Actualmente comuneros presentaron una Acción Constitucional por violaciones al derecho de la Consulta Ambiental y por violaciones de los derechos de la Naturaleza…. Se espera un dictamen en los próximos 30 días.

    Hay muchísimo más de esta historia y espero que se interesen en seguir reportando y ampliando la cobertura; el pueblo chileno merece conocer lo que su empresa está haciendo en nuestro territorio

    Artículos recientes:
    https://www.planv.com.ec/historias/plan-verde/intag-la-mineria-un-paraiso-que-mantiene-vilo-sus-comunidades

    https://es.mongabay.com/2023/01/comunidades-de-intag-en-ecuador-protegen-un-arrecife-de-coral-terrestre-y-se-enfrentan-a-la-mineria/militar en mayo del 2014

  2. Estoy de acuerdo con los hermanos ecuatorianos. Los proyectos mineros destruyen el medioambiente. En Chile Codelco esta en minería en el desierto pero las aguas se contaminan de arsénico y metales pesados para la población. Es pan para hoy y desolación para mañana. Las mineras son una maldición. Defiendanse!!



jueves, 15 de septiembre de 2022

HOMENAJE AL DÚO SILVA-VERDUGO

Por Pedro Armendariz 


Durante años, antes de la televisión, cada fin de semana miles de personas a lo largo del país asistían con sus oídos a un espectáculo singular.

Dos hombres, con sus micrófonos respectivos, hacían llegar volando por el aire lo que estaba ocurriendo en canchas de fútbol a través de la radio.

Estos dos dotados locutores de oficio, que nunca pasaron por ninguna universidad, instituto o taller, eran Darío Verdugo y Sergio Silva. Vivieron en una época de locutores deportivos radiales magníficos, con estilos personales muy originales, como Gustavo Aguirre y Hernán Solís.

En aquellos años sesenta, hincha de la Unión y particularmente del Nino Landa, el jugador más hábil, creativo y divertido que ha dado el balompié nacional, si no iba al Santa Laura o al Nacional escuchaba al dúo Silva-Verdugo.




Además de la capacidad extraordinaria de ambos para trasladar lo que pasaba en la cancha y en el estadio hasta cada rincón de Chile, la composición compartida tenía una característica fundamental, a la que obedece como preámbulo todo lo escrito hasta ahora.

Esta era que cada uno relataba el juego de un equipo y una de las mitades del campo. Pero lo más asombroso era el tempo impreso en cada relato y la sucesión sonora entre ellos.

Sergio Silva era una especie de Erik Satie del relato, daba a sus palabras y frases un ritmo armónico lento, descriptivo con elegancia. Darío Verdugo era el vértigo, la velocidad, la abundancia fabulosa de palabras pronunciadas con una rapidez inaudita.

Esta conjunción, perfectamente lograda en el relato, de lo lento y lo veloz, causaba un efecto muy benévolo y agradable en el auditor, acorde con el ritmo natural de la vida.